Mónica Morales.27 mayo

Los masajes en la espalda son un placer universal. Esta técnica tiene la capacidad de aliviar todas nuestras penas, relajarnos, hacernos olvidar los problemas y ocuparnos solamente del aquí y el ahora, caemos rendidos ante las manos mágicas que recorren nuestra espalda.

Si ya de por sí es rico, imagínese en un spa, con música suave, candelas y aromas que estimulan sus sentidos. ¡Ajá!, ¿se antojó, verdad?

Hay tipos de tipos, desde los más tradicionales hasta los más innovadores. Pueden realizarse masajes localizados en la zona que usted desee tratar o en general donde a todos nos gusta: la espalda y el cuello.

De igual forma los masajes pueden realizarse en todo el cuerpo. Las duraciones son variadas y rondan entre los 35 minutos hasta 1 hora y 30 minutos.

La intensidad del masaje se refiere a la cantidad de presión que el terapeuta ejecuta sobre la persona y en la gran mayoría de ocasiones es a gusto del usuario que solicita la presión a su masajista.

A continuación, le presentamos el menú de masajes que suelen estar en la mayoría de spas del país, así como los beneficios de cada uno.

Masaje relajante

Por lo general es aplicado con maniobras suaves y delicadas. Los movimientos son suaves, armónicos y sin brusquedad, por lo que muy resultan agradables, incluso cuando se trabajan contracturas o zonas con dolor.

Entre los beneficios podemos encontrar:

  • Ayudan a reducir el dolor de espalda y cabeza.
  • Disminuyen los niveles de estrés.
  • Reducen la presión sanguínea y mejoran la circulación.
  • Combaten la ansiedad y depresión.
  • Favorecen la eliminación de toxinas.
  • Disminuyen la tensión muscular y fomentan la flexibilidad.
Piedras calientes

La terapia geotermal permite combinar el masaje terapéutico junto con el uso de las piedras frías y calientes. Las piedras se ubican en los puntos en los que se encuentran los chakras, para permitir que la energía fluya adecuadamente y, por consiguiente, aliviar el malestar.

Sin olvidar que muchas de las piedras empleadas son de origen volcánico con lo que, además de mejorar el flujo de nuestra propia energía, nuestro organismo recibirá energía procedente de la tierra.

Entre los beneficios que podemos encontrar están:

  • Reducción y alivio del dolor mediante la acción directa que se ejerce sobre los puntos (o chakras) encargados de transmitir la sensación de dolor.
  • Eliminación de las toxinas de la piel a través de la sudoración, que se produce a causa de la alta temperatura de las piedras (unos 50ºC).
  • Mejora el sistema circulatorio, gracias a la diferencia de temperatura de las piedras, que va desde los 8ºC a los 50ºC, y a la acción del masaje; la combinación de ambos factores hace que nuestra circulación sanguínea se active.
Tejido profundo

El masaje de tejido profundo es un tipo de masaje destinado a penetrar en las estructuras más profundas del tejido del músculo, también llamado tejido conectivo. Por otra parte, este tipo de masaje está más centrado en liberar la tensión o nudos musculares (conocidos como “adherencias”).

Es muy beneficiosa para tratar dolencias crónicas como tensiones musculares y dolores continuos. También para mejorar la movilidad y flexibilidad.

La diferencia con otras técnicas de masajes es que en este caso se realizan movimientos lentos, con presión profunda, generando una fricción para realinear los músculos y los tejidos conectivos. En este caso, el terapeuta utiliza sus manos, antebrazos, codos y talón de la mano para realizar el masaje. Es posible que, durante la sesión, el paciente pueda sentir alguna molestia, ya que se trata de una técnica que busca llegar a zonas más profundas, logrando luego un nivel de relajación aún mayor.

Este masaje rompe y libera las toxinas edificadas relajando los músculos, permitiendo así que la sangre y el oxígeno puedan circular de forma normal a través de su cuerpo.

Pindas energéticas

Es más que un masaje relajante y sus efectos van de fuera para dentro. El masaje se aplica utilizando “pindas” que son unas bolsas de tela, que en su interior guardan hierbas aromáticas, plantas medicinales y aceites esenciales.

Las pindas antes de ser colocados sobre la piel se calientan al vapor de agua liberando así las propiedades curativas de las hierbas y son absorbidas por la piel cuando se realiza el masaje. Además de la relajación muscular, se produce una exfoliación en la que se eliminan células muertas a medida que se va realizando el masaje.

Adicionalmente se activa la circulación y el sistema nervioso, de tal modo que se revitalizan ciertas funciones del organismo y se enriquece la función celular. El masaje de pindas puede extenderse entre 20 a 40 minutos.

Masaje tailandés

Es un masaje muy diferente a lo que estamos acostumbrados a entender por la palabra masaje, lo primero que nos viene a la cabeza al pensar en esa palabra es camilla, aceite y espalda. El masaje tradicional tailandés rompe con esos tres conceptos, cambiándolos por futón, ropa cómoda y todo el cuerpo donde desde un principio lo vuelve atractivo, curioso y quien lo prueba no se queda indiferente.

Si tuviéramos que definirlo de alguna manera, diríamos que es como una práctica de Hatha Yoga, pero pasiva, por este hecho se le llama “el yoga de los perezosos”.

Combina diferentes técnicas y manipulaciones en forma de presiones y estiramientos con el objetivo de liberar tensiones del cuerpo y ayudar a que este se autorregule por sí solo, caracterizándose por ser un masaje fuerte, profundo e intenso, pero en ningún caso debería ser doloroso, el terapeuta tiene la responsabilidad de valorar el grado de presión que va a utilizar dependiendo del umbral de sensibilidad que presente cada persona.

Se empieza desde los pies en dirección ascendente para estimular el retorno de la sangre al corazón, calentando el cuerpo progresivamente antes de realizar grandes movimientos.

A diferencia de los masajes convencionales, en el tailandés se usan tanto las manos, como los dedos, codos, antebrazos, pies, rodillas, piernas. Visto desde fuera es como una preciosa danza, donde receptor y terapeuta se fusionan en plena armonía.

Beneficios:

  • Mejora la postura.
  • Tonifica el sistema nervioso.
  • Activa el sistema linfático.
  • Incrementa la flexibilidad.
  • Mejora el riego sanguíneo.
  • Regula los estados de ánimo, armonizando la conexión entre cuerpo, mente y alma.
  • Fortalece el sistema inmunológico.
  • Disminuye el estrés y brinda relajación.
  • Disminuye el insomnio, ansiedad, fatiga.
  • Mejora la capacidad respiratoria.

Fuente: Lic. Jimmy Zúñiga Zeledón. terapeuta físico, esteticista profesional y director académico de IFE Formación Estética (tel.: 2509-5800).