Mónica Morales.15 julio

Aunque usted no lo crea, hubo un momento en la historia de Costa Rica donde la publicidad estaba enfocada en evitar la flacura. “No sea flaca”, se lee en un anuncio de suplementos vitamínicos en 1972, según una investigación realizada por la publicista Paula Halabi.

Una década más tarde, ya el cuerpo femenino que se representaba en los periódicos era más esbelto y se publicitaban productos para bajar de peso. Es decir, en cuestión de años pasamos de querer vernos rellenitas a la obsesión por quitarnos kilos de encima.

“Todas somos bellas, sin embargo todos los estereotipos de la sociedad te dicen que si no sos flaca, alta, con trasero, pechos grandes y sin pancita no sos linda”, nos expresó una de nuestras seguidoras en redes sociales.

En revista Perfil le preguntamos a 100 mujeres ticas sobre cómo se sentían con su cuerpo, 80 aseguraron que se sentían pasadas de peso. ¿Será que nos sentimos gordas o que realmente estamos gordas?

Sondeo entre las seguidoras de las redes sociales de revista Perfil.
Sondeo entre las seguidoras de las redes sociales de revista Perfil.

Las noticias no son nada halagadoras: mientras que en los medios de comunicación vemos a mujeres bastante delgadas, nuestra realidad es otra. Costa Rica es el quinto país con mayor obesidad de Latinoamérica, según un estudio del 2018 realizado por Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Esto quiere decir que unos 900.000 adultos ticos, un 25% de la población mayor a los 18 años, son obesos.

En otras palabras: mientras vemos gente flaca en publicidad, televisión y revistas, nosotras estamos gordas. En otras palabras: es muy probable que nos frustremos ante una incongruencia entre lo que somos y lo que vemos.

Ahora, esto no quiere decir que tengamos que promover a la gente obesa en los medios de comunicación y la publicidad. No debemos de perder de vista que la obesidad es una mala condición de salud asociada a enfermedades como hipertensión, diabetes, problemas óseos, fallas cardiacas, depresión, cáncer, hígado graso, movilidad limitada, dolores articulares, problemas respiratorios, infertilidad, disfunción sexual... y la lista sigue.

¿Entonces? La solución parece ser “ni muy muy, ni tan tan”. El secreto no es buscar cuerpos perfectos, sino cuerpos saludables. Ya lo sabemos, es obvio, estamos descubriendo el agua tibia; sin embargo, si es tan evidente, ¿por qué las mujeres seguimos sometiéndonos a dietas estrictas o siento víctimas de malas praxis de cirugías plásticas?

¿Cuántas historias como las de Lynda Díaz o Maricruz Leiva tendremos que seguir escuchando?, ¿y cuántas más han pasado en el anonimato?

¿Cómo nos sentimos las ticas?

Si le preguntamos al cantante de música urbana, Toledo, no hay mujer más guapa que la costarricense (“¿quién es esa rica?, tiene que ser tica”, dice la letra de una de sus canciones). Pero, si le preguntamos a las mujeres, nosotras nos ponemos una calificación bastante más baja.

Como les contábamos, les preguntamos a 100 de nuestras lectoras sobre la percepción de su imagen física. El 82% de quienes contestaron nuestro sondeo son personas entre los 20 y los 40 años.

La gran mayoría (80%) se sienten gordas y solo 8 de las 100 mujeres se sienten satisfechas con su contextura física; las 12 restantes se consideran muy flacas.

Cuando les consultamos qué tan felices se sienten con su imagen, en una escala del 0 al 100, el promedio respondió con un 60 (si estuviéramos siendo calificadas en el colegio, con esta nota nos quedamos).

Sondeo entre las seguidoras de las redes sociales de revista Perfil.
Sondeo entre las seguidoras de las redes sociales de revista Perfil.

Y seguimos mal: 74% dijo que se han sentido deprimidas con su imagen física al menos una vez en su vida. Si hilamos fino, debemos considerar que la depresión es una enfermedad mental que provoca irritación, cambios en el apetito, odio a uno mismo y en el peor de los casos hasta ideas suicidas. ¡Ven lo grave del tema!

A pesar de estar insatisfechas con la imagen física, solo 30 de nuestras informantes aseguraron haberse hecho una cirugía plástica o haberlo considerado. Sin embargo, el 60% sí dijo haberse sometido a una dieta para bajar de peso (cruzamos los dedos para que lo hayan hecho como se debe: sin regímenes estrictos y bajo la supervisión de un profesional en nutrición).

La respuesta a la pregunta de cuál es la parte del cuerpo que más la hace feliz estuvo peleada, finalmente ganaron los ojos y el cabello. Sin embargo, lo realmente interesante fueron los comentarios que nos hicieron pues las mujeres consideraron que esta fue la más difícil de contestar y muchas no tenían claridad de qué les gustaba de su cuerpo.

Al contrario, todas tenemos clarísimo lo que nos hace infelices: ganó por goleada el abdomen, seguido de las piernas. Para consuelo de muchas: nada que una rutina constante de abdominales y sentadillas no pueda mejorar.

Ni flacas ni gordas: saludables

“Debemos amarnos, gordas o flacas”, respondió una de las personas que llenó nuestro sondeo.

“Es muy importante aceptarse uno mismo como sea que uno este, no importa lo que digan los demás”, señala otra de las mujeres.

Es cierto, debemos aceptarnos y amarnos, pero si de verdad nos quisiéramos lo suficiente no nos preocuparíamos por la imagen sino por la salud.

La aceptación es un arma de doble filo, pues tiene implicaciones positivas en la seguridad y la autoestima pero se debe cuidar de no caer en el conformismo.

Sondeo entre las seguidoras de las redes sociales de revista Perfil.
Sondeo entre las seguidoras de las redes sociales de revista Perfil.

Es cierto, las modelos curvilíneas están revolucionando el mercado. Diferentes marcas han optado por mostrar mujeres con cuerpos más reales, como Dove, Savage x Fenty (marca de lencería de la artista Rihanna), Oysho (cadena española de ropa íntima) e incluso la marca costarricense de vestidos de baño KC Bikinis. Aplaudimos sus campañas, sus imágenes revolucionarias, el vernos reflejadas.

Sin embargo, el hecho de que sus modelos sean más grandes, mayores, con estrías, uno que otro rollito y que no les aplique photoshop, no significa que estas mujeres no se ejerciten.

La realidad es que tenemos manchas, estrías, celulitis, canas, partes más grandes que otras... pero no por eso debemos dejar de tener salud.

Recordemos: ser saludable no es pesar 50 kilogramos en la báscula (hay mujeres con mucho, muchos más kilos que eso y están fitness), es tener un porcentaje de grasa ideal, buena musculatura y resistencia cardiovascular.

Anotemos esto en un lugar visible y repitámoslo como un mantra: el gran problema no es el peso, el gran problema es el sedentarismo y la mala alimentación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que al menos un 60 % de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios en la salud. Esto se debe en parte a la insuficiente participación en la actividad física durante el tiempo de ocio (demasiado Netflix) y a un aumento de los comportamientos sedentarios durante las actividades laborales (¿cuánto tiempo pasa sentada frente a la computadora?).

Realizar una mayor cantidad de actividad física no implica siempre practicar un deporte o pasar horas en el gimnasio, hay otras formas. Preferir las escaleras antes que el ascensor, usar el transporte público, parquear lejos para obligarnos a dar unos pasos extra, hacer las labores domésticas bailando. Todo suma.

El cuerpo humano está hecho para moverse y los beneficios de hacer ejercicio son muchísimos: más años y mejor calidad de vida, reducción de la presión arterial, prevención de enfermedades, mayor energía y productividad, menos estrés, aumento de la autoestima y nos volvemos personas más felices.

El 90-60-90 quedó en el pasado

Según un estudio del 2015 de la Universidad de Texas, el cuerpo científicamente perfecto tiene curvas. ¡Que lo diga Kim Kardashian!

Hace 100 años, la estadounidense Elsie Rebecca Scheel fue considerada la "mujer perfecta": pesaba 77 kilos y medía 1,70 m. Por sus medidas 88-77-101 la comparaban con la Venus de Milo.

Un siglo después la historia es otra, no hay quien no se sepa el famoso 90-60-90, pero la cosa va cambiando. Los investigadores de la Universidad de Texas pusieron como nuevo ejemplo de perfección a Kelly Brooks, una modelo 'curvy' que mide 1,68 de estatura y sus medidas son 99-63-91.

Ellos analizaron el promedio armónico del cuerpo humano que incluyó la edad, las medidas del rostro, el cabello, los pechos, las caderas, la cintura, las piernas, la espalda, y hasta del cuello.

Según los científicos la forma física de Kelly es perfecta en términos de atractivo, y devela que la belleza no tiene nada que ver con cuerpos atléticos y perfectamente cincelados en el gimnasio sino con algo tan primario como la fertilidad. Brooks tiene una sonrisa cautivante, es exitosa y madre de dos hijos. Tan real como usted y como yo.