Andrea González Mesén.8 noviembre

En nuestro país, un promedio de 318 casos de suicidio se consuman por año y cada vez son más frecuentes los intentos suicidas, predominantemente en mujeres. Además se evidencia un aumento de estudiantes que muestran lesiones autoinflingidas en diversas partes de su cuerpo.

El aumento de casos, principalmente en la población joven, fue uno de los temas discutidos en el Foro Nacional de Medicina que se efectuó esta semana.

Según datos de autopsias médico-legales de Medicatura Forense, del 2010 al 2016 se reportaron 2174 casos de suicidio en Costa Rica, en el 2017 se contabilizaron 325 y en lo que va del 2018, ya suman más de 310.

Por otra parte, durante el primer semestre de este año, el servicio de Emergencias del Hospital Nacional Psiquiátrico atendió un total de 161 menores de edad con diagnóstico de intento suicida: 125 mujeres y 36 hombres, con edades comprendidas entre los 10 y los 16 años.

Durante ese mismo periodo, 27 menores fueron atendidos por la misma causa en el servicio de Consulta Externa de ese hospital. De ellos, 24 eran mujeres.

La mayoría de las consultas por esta razón en este establecimiento de salud, la constituyen mujeres, a partir de los 13 años de edad.

Si bien los números de intento de suicidio se registran con prevalencia en las mujeres, esto no quiere decir que sean las mujeres quienes tengan más tendencia a quitarse la vida.

Marco Díaz, coordinador del Programa de Atención de Adolescentes de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), explicó: “No es que las mujeres tengan más problemas sino que lo expresan más. Las mujeres cometen más intentos donde usan métodos que dan más tiempo de intervención, mientras que los hombres no lo expresan, lo guardan y explotan con métodos certeros donde se tiene menos tiempo para actuar”.

La principal problemática es que el riesgo de suicidio en personas adolescentes es muy distinto a personas adultas. En los adultos se puede llegar a evidenciar la ansiedad, el decaimiento, el aspecto físico. En cambio, los adolescentes pueden no presentar ningún síntoma, puede estar en riesgo muy alto pero mantienen su vida cotidiana. A esto se le suma que por un asunto de neurodesarrollo la capacidad de ver las consecuencias de los actos llega de forma tardía en la adolescencia, lo que justifica un accionar impulsivo de esta población.

Tristeza
Tristeza

Una serie de situaciones

Abuso de drogas, alcohol, conductas antisociales, conductas delictivas, accidentes por no usar seguridad en deportes, tendencia a escaparse, mentir, robar, que se involucran en problemas legales, quedar embarazadas... son parte de los comportamientos de los adolescentes a los que se les debe prestar atención.

“Parte del problema están en que hay conductas que se ven como rebeldía, que necesitan límites claros pero no se trabajan más a fondo ¿Qué me quiere decir ese muchacho con esa conducta? Ahí es donde hay que ir, estos comportamientos hablan más de lo que ellos mismos pueden decir”, afirma el médico.

Para Díaz el fenómeno del suicidio en la juventud puede prevenirse desarrollando una comunicación afectiva tanto en la familia como con las amistades y en los centros educativos.

Cuando el caso lo requiera la familia debe buscar ayuda profesional. El suicidio se califica como un fenómeno macro social que abarca problemas económicos, sociales y políticos, los cuales hacen que el adolescente desarrolle una desesperanza en relación con la vida.

Es necesario que generar círculos de apoyo. Si se detecta un comportamiento fuera de lo habitual es necesario insistir en brindar ayuda sin llegar a la crítica, lo que más funciona es el acompañamiento.

“Cuando sabemos de alguien con esta tendencia debemos hablar con la familia, las autoridades, no quedarse con el secreto, no importa que la persona se enoje”, advierte el médico.

Pensar en el suicido como opciones es consecuencia de vivir en una sociedad compleja, aislada por la tecnología, con pobre participación en actividades sociales, comunales, proyectos sociales.

María Magdalena Mora, especialista en medicina forense, comentó que a partir de una muestra de 353 casos, de los 2174 reportados del 2010 al 2016, se detectaron factores que son relevantes en el comportamiento suicida, como problemas familiares, depresión, consumo de alcohol y drogas.

Campaña

Bajo el lema "Hablar es necesario: Prevengamos el suicidio" la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) busca generar mensajes que sensibilicen a padres, cuidadores y educadores para que logren identificar las señales de alerta y los factores protectores que contribuyen en la prevención de conductas de riesgo suicida.

Además buscan motivar a jóvenes en riesgo, entre los 13 y los 18 años de edad, para que comuniquen sus emociones. Trabajan en el desarrollo emocional, salud física, educación, sensibilización, estilos de vida saludable, entre otros,

Precisamente a partir del año entrante la CCSS contará con tres Equipos Interdisciplinarios en Salud Mental (Eisam) en Cañas, Alajuela y Liberia, de manera que contará con un total de 13. Se trata de una modalidad para la atención diferenciada de personas víctimas de trastornos mentales, de comportamiento, violencia y adicciones, que mantienen una estrecha relación con el riesgo suicida.