Cecilia López.11 septiembre

Nuestra sangre fluye del corazón hacia las piernas, cuando esta circula se pueden encontrar baches en los que se puede encallar sangre y producir en las piernas lo que se les conoce como várices o popularmente como “arañitas”.

Las venas tienen unas válvulas que impiden el retorno de la sangre hacia los pies y facilitan la circulación, pero cuando la vena se encuentra dilatada, las válvulas no cumplen su función y el flujo sanguíneo se invierte, lo que puede provocar edemas, hinchazón de la piernas, úlceras, entre otras.

Son comunes en la población, sin embargo suelen ser más frecuentes en las mujeres. Estas pueden aparecer debido a un componente genético o por nuestros hábitos de vida. También existen otros factores que pueden favorecer su aparición, como el embarazo, la obesidad, la menopausia, los anticonceptivos orales y la edad.

Mejores Hábitos

A pesar de ser pequeñas y delgadas, en la mayoría de los casos, las várices pueden llegar a ser muy dolorosas y acomplejarnos a la hora de mostrar las piernas. Por suerte existen maneras de evitarlas y reducirlas mediante determinados consejos:

  • Evitar permanecer de pie o sentada por mucho tiempo.
  • Masajear las piernas con las dos manos.
  • Cuidar la hidratación de la piel.
  • No cruzar las piernas cuando se esté sentado y mantener las piernas elevadas. 
  • Realizar ejercicio para poner las piernas en movimiento y mejorar la circulación.
  • Ponerse en forma para evitar el sobrepeso.
  • Evitar la ropa apretada.
  • Evitar el uso de tacones altos por mucho tiempo.
  • Evitar alimentos que provoquen la retención de líquidos, como la sal, las grasas saturadas, el picante, el alcohol, el café y el tabaco.

Es importante que sepamos que los distintos tratamientos que intentemos no impedirán que se formen de nuevo, por eso es fundamental su prevención y control para evitar que progresen más.