GDA .30 junio

La ciudad de San Francisco, EE.UU., decidió prohibir la venta de cigarrillos electrónicos desde 2020, para evitar que los jóvenes adquieran el hábito de vaporear.

Actualmente, existe un consenso científico de que el vaporeo es menos peligroso que fumar, pero los riesgos para la salud en el largo plazo todavía se desconocen.

¿Qué contienen los cigarrillos electrónicos?

El vaporeo consiste en inhalar vapores creados por el calentamiento a alta temperatura de un líquido dentro del cigarrillo electrónico. La mayoría de esos líquidos contienen nicotina, la que ha sido bien estudiada durante décadas: es adictiva y afecta el desarrollo del cerebro antes de los 25 años.

En cambio, los cigarrillos electrónicos no incluyen muchas sustancias cancerígenas que se encuentran en los cigarrillos combustibles, como el alquitrán. Pero el vapor contiene partículas finas que penetran en los pulmones.

Hay “muchas sustancias potencialmente tóxicas”, concluye un informe -solicitado por el Congreso- de la Academia Estadounidense de Ciencia publicado en 2018, que analizó todos los estudios publicados hasta el momento.

Incluye metales (níquel y plomo, entre otros) que, probablemente, se desprenden de la bobina utilizada para calentar el líquido, y aditivos considerados seguros en la industria alimentaria, pero que están relacionados con enfermedades pulmonares, o no se han estudiado en su forma vaporizada. Es posible que estas sustancias tengan efectos tóxicos a largo plazo en las células del cuerpo, pero comprobarlo requeriría estudios por varias décadas.

¿Vaporear es peligroso?

En el mercado, desde mediados de la década de 2000, los cigarrillos electrónicos son relativamente nuevos. Eso da escasa perspectiva a los investigadores. Para los fumadores, parece que reemplazar el cigarrillo por vaporear tiene efectos positivos: aunque la nicotina permanezca, se evitan las sustancias presentes en los cigarrillos que se sabe son cancerígenas.

Un estudio realizado recientemente en Reino Unido y publicado en el New England Journal of Medicine observó que los cigarrillos electrónicos eran más efectivos que los parches, chicles y otros sustitutos para dejar de fumar.

Por otro lado, cada vez más estudios muestran que los jóvenes no fumadores que comienzan a vaporear son más propensos a iniciarse como fumadores.

A las autoridades les preocupa que los avances de los últimos años se esfumen: en EE.UU., generaciones de estudiantes universitarios y de secundaria, que fumaban menos, se han acostumbrado ahora a la nicotina a través del vaporeo, una potencial puerta de entrada al tabaco.

¿Prohibición o control?

La industria del vaporeo y sus defensores dicen que es necesario evitar que los jóvenes vaporeen. En algunos estados de EE.UU. está prohibido vender cigarrillos electrónicos a menores de 18 o 21 años. Pero la prohibición de la venta es, según ellos, la peor solución, porque descuida a los adultos que quieren dejar de fumar.

La paradoja es que en San Francisco la venta de alcohol, cigarrillos y cannabis seguirá siendo legal (para los mayores de 21 años). Los riesgos para la salud de estas tres sustancias son bien conocidos.