Andrea González Mesén.14 junio

La habitación tiene luz tenue. Se ve limpia y da gusto estar ahí. A un lado una camilla, con sábanas. Acostada boca arriba percibo un olor fresco, que relaja y genera la necesidad de una respiración profunda, tanto como para llenar cada célula interna de esa sensación del exterior.

Las manos de la maestra tapan las orejas creando una cápsula que genera una especie de limbo y deja escuchar muy a lo lejos la suave música que inmunda la habitación.

Mis ojos se cierran y mi cuerpo se olvida de que aquello era una prueba de trabajo. La expectativa de cómo la energía del Universo iba a llegar a mí se fue desvaneciendo y simplemente abrió espacio para la relajación.

Sus manos tocaron mi nuca, abdomen, y espalda. Fueron solo 30 minutos, hubiese deseado que aquello no terminara. De momento lo sentí como un masaje relajante, pero sin querer –o quizá sí– los días posteriores se vieron más positivos, equilibrados, llenos de energía.

Aquello era una sesión de Reiki, terapia energética que beneficia los aspectos emocionales y con ello se traslada a la parte física.

Erika Faeth, maestra reiki certificada, cuenta que se trata de una meditación que busca llenar de energía el cuerpo y logra desconectar la mente de las preocupaciones diarias, liberando así la tensión física.

“Esa energía lo que hace es destaquear todo el sistema energético. Se hace una sincronización de las chakras y se abren más para que la persona pueda recibir más energía diaria y así transmitirla”, comenta Faeth, quien se convierte en el hilo conductor de la energía entre el universo y quien recibe la terapia.

Según la maestra no importa el punto en el que ingresa la energía, ya que el cuerpo lo dirige al sitio que realmente lo necesita.

¿Para qué esa energía?

Quienes realizan esta práctica afirman que el cuerpo se maneja por emociones vinculadas a puntos energéticos llamados chakras que se cargan y descargan. Aprender a controlar las tres primeras es esencial para lograr el equilibrio emocional y físico.

La primera es la chakra raíz y está vinculada con la energía vital. La involucra cualquier aspecto que afecte el “yo soy”. Son los miedos de sobre vivencia, por ejemplo, cómo voy a pagar las deudas o sustentar a mis hijos.

La ira sale de esta chakra porque está diseñada para construir, levantar y defendernos. Sin embargo, esta fuerza es utilizada para tapar nuestros miedos y lo que no nos gusta.

“Me enojo porque me da miedo y es que manejo mejor el enojo que esa otra emoción”, explica.

La segunda chakra son todas las relaciones interpersonales. Ahí se asientan todas las dependencias y codependencias del ser humano. En este punto se sitúan los “me quieren o no me quieren”; “yo hice, él no hizo”; y las creencias de que las relaciones se manejan con tratos que buscan en el otro algo que uno necesita.

“Se supone que ‘vos me das mucho cariño si hago esto por vos’. Es aquí cuando estamos mal y cuando la energía no fluye”, afirma la experta.

La tercera es la llamada plexo solar y se relaciona con el poder personal. Son todos los miedos irracionales como el temor de hablar en público o el fantasma debajo de la cama. Es temor, ansiedad, angustia, nervios…

Cuando alguno de estos aspectos nos tocan la vida y no estamos preparados puede que nos desequilibremos. Llega el cansancio, el mal humor, los problemas de sueño, angustias irracionales y mala alimentación generando un circulo vicioso que según el reiki se rompe con una dosis de energía.

Esa cuota llega a través de terapias como la del reiki o actividades diarias como el ejercicio dinámico, de ese que lo obliga a concentrarse para llevarlo a cabo como el yoga o correr a alta velocidad.

Lo que al final logra es meditar, que no es otra cosa que concentrarse en un solo pensamiento.

“No es que durante una clase de yoga no pensemos, lo que pasa es que tenemos que concentrarnos en la pose o nos caemos y ¿qué pasa con la cabeza? se desconecta, descansa. Esa noche dormís mejor y vas recuperando el círculo energético”, concluye la maestra.

Referencias: Erika Faeth, maestra reiki, Luces y Colores (tel.: 8723-0676). Sitio www.terapiareiki.com