Mónica Morales.22 junio

Sí, ya conocemos el viejo adagio anglosajón que dice “one apple a day keeps the doctor away” (una manzana al día mantiene al doctor en la lejanía), pero ¿qué tal una naranja? Y si decimos… 615 naranjas, un aproximado de 3 naranjas cada 2 horas durante 17 días… ¿qué le parece? Justamente, esa cantidad de naranjas contienen la misma dosis que usted podría obtener a través de la inyección de 30 gramos de vitamina C en una hora, aproximadamente.

El Dr. Paulo Castro Gamboa señala que, si bien las necesidades de vitamina C en el organismo pueden ser altas, naturalmente nuestro cuerpo solo puede absorber cada dos horas el equivalente a 3 naranjas, aproximadamente 0,02 gramos (200 mg) de vitamina C. Cualquier exceso que no se utilice lo excretamos a través de la orina y las heces. Es por esta razón que una inyección de 30 gramos de vitamina C intravenosa, combinada con diferentes complejos vitamínicos, como la vitamina B12, se convierte en un tratamiento médico que facilita que esta importante vitamina se absorba y llegue a todos los tejidos de una manera completa para un rápido y eficaz bienestar general de la salud.

La vitamina C en megadosis intravenosas permite al cuerpo asimilarla de mejor forma.

El tratamiento resulta altamente beneficioso para las personas que requieran mejorar su salud, al disponer de más antioxidantes que favorecen su respuesta ante enfermedades crónicas de componentes oxidativos, como síndrome metabólico, diabetes, sobrepeso, obesidad o fatiga crónica, con un impacto positivo en la respuesta inmune. Esto sucede porque las células del sistema inmunológico acumulan y usan altas concentraciones de vitamina C durante una respuesta inmune normal.

“La salud general se mejora al utilizar una megadosis de 30 gramos de vitamina C cada 15 días. Por tanto, es fundamental que el paciente esté atento y consulte por la cantidad de gramos que serán aplicados. La dosis no debería ser menor de 30 gramos cada 15 días para llamarse una megadosis. Cantidades menores pueden ser beneficiosas, pero requieren una mayor frecuencia de aplicación y, al hacerlo más frecuentemente, incrementan riesgos que se deben valorar ante el posible beneficio obtenido”, explicó el Dr. Castro Gamboa.

Este tratamiento se suele potenciar con técnicas médicas que permiten una mayor disposición del oxígeno en los tejidos, lo que eleva los beneficios físicos que el paciente recibe tras la inyección del suero.

Cuando la cantidad adecuada de vitamina C ingresa en el cuerpo, se percibe una sensación de bienestar, de más energía y claridad mental, e incluso puede mejorar esa fatiga mental que se deriva del cansancio acumulado. La vitamina C es un antioxidante primordial para los tejidos de nuestro cuerpo y uno muy importante para el sistema nervioso central. Además, protege a las células del daño causado por diversas enfermedades, así como del desgaste natural de la edad.

El suero de vitamina C también fortalece la capacidad de las células encargadas del mantenimiento y la “limpieza” de la sangre; propicia la síntesis de colágeno en el organismo, con beneficios sobre piel, tendones, cartílagos y ligamentos, favoreciendo la cicatrización de heridas, e incluso está recomendado para ayudar a los músculos ante un entrenamiento deportivo o después del desgaste, por ejemplo, de un evento deportivo mayor. Es importante tomar en cuenta que en estos casos la dosis puede variar según la persona.

Si bien este tipo de tratamiento es beneficioso para la salud, como ya se vio, es importante aclarar que no se trata de una vacuna ni de un tratamiento milagroso contra virus o bacterias. Es recomendable que, además, cada persona siga las indicaciones de su médico de cabecera.

Fuente: Dr. Paulo Castro Gamboa, médico especialista en gerontología biológica (tel.: 2225-0767).