Shirley Ugalde.8 mayo

Nunca he considerado necesario visitar al médico por una gripe. Soy de las que lo resuelve con acetaminofén, un té de jengibre con limón y ojalá una buena frotada con zepol antes de acostarme (no es anuncio).

Sin embargo, a finales de febrero tuve una gripe muy fuerte. Esta vez no fue tan sencillo como tomarme un té, realmente me costó recuperarme. Mis hijos también estuvieron enfermos e incluso tuvimos que consultar a un doctor, quien nos recetó antibióticos. Todo esto ocurrió unos días después de que una prima nos visitara del extranjero.

No creo ser hipocondriaca, pero sí me gustaría saber si en realidad fue una infección de oídos y garganta. Quién sabe, a lo mejor ya pasamos por el Coronavirus con un diagnóstico erróneo.

¿De qué me sirve ahora saberlo?

Resulta que esa información podría hacer una gran diferencia, ya que nos convertiría en portadores de anticuerpos. Por eso, científicos de la Universidad de Costa Rica están trabajando para crear una prueba alternativa con la que se podría determinar si un paciente sufrió (y superó) la enfermedad sin darse cuenta.

¿Es posible que una persona se haya enfermado de COVID-19 y lograra recuperarse sin saberlo? La respuesta es sí. Algunas investigaciones científicas internacionales, publicadas en Alemania y Estados Unidos, respaldan esta posibilidad y Costa Rica podría no ser la excepción.

Pero, para comprobarlo, se necesitan de estudios sólidos que permitan la eventual creación de una prueba complementaria al diagnóstico, de bajo costo y elaborada en suelo costarricense. Precisamente, una labor que ya están llevando a cabo un grupo de científicos de la Facultad de Microbiología y del Instituto de Investigaciones Farmacéuticas de la Universidad de Costa Rica (Inifar-UCR).

Ahora bien, la pregunta tal vez sea: ¿de qué sirve conocer si hay personas que tuvieron la enfermedad y se recuperaron sin percatarse? Sencillo: esta información permitiría descubrir posibles individuos inmunes y que el Ministerio de Salud tenga información útil para valorar si las medidas de restricción se mantienen.

PH.D. Eugenia Corrales Aguilar, profesora e investigadora de la Facultad de Microbiología de la Universidad de Costa Rica (UCR);Es docente de grado y posgrado, trabaja en el Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales (CIET), tiene un título de Doctorado en Ciencias Naturales con énfasis en Virus, de la Universidad de Berlín y estudios de postdoctorado realizados en el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB), un programa desarrollado por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas y la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona, España; investigadora de la sección de Virología del Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales de la Universidad de Costa Rica (CIET-UCR), y quien recibió el Premio Nacional de Tecnología Clodomiro Picado Twight 2014.
PH.D. Eugenia Corrales Aguilar, profesora e investigadora de la Facultad de Microbiología de la Universidad de Costa Rica (UCR);Es docente de grado y posgrado, trabaja en el Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales (CIET), tiene un título de Doctorado en Ciencias Naturales con énfasis en Virus, de la Universidad de Berlín y estudios de postdoctorado realizados en el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB), un programa desarrollado por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas y la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona, España; investigadora de la sección de Virología del Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales de la Universidad de Costa Rica (CIET-UCR), y quien recibió el Premio Nacional de Tecnología Clodomiro Picado Twight 2014.

“Será información muy valiosa para el Ministerio de Salud. Por ejemplo, el saber cuántas personas experimentaron la enfermedad sin darse cuenta y generaron anticuerpos, podría ayudar a flexibilizar medidas de restricción porque el peligro de volver a contraer la enfermedad disminuye”, aclaró el Dr. German Madrigal, director del Instituto de Investigaciones Farmacéuticas (Inifar-UCR).

La experiencia científica afirma que los individuos ya recuperados de una enfermedad viral son personas con bajo riesgo de reinfección. Si bien aún no se sabe si la inmunidad causada por el SARS-COV-2 es para toda una vida, descubrir a los individuos recuperados de COVID-19 es fundamental para analizar comportamiento del virus a largo plazo.

“Es necesario mapear a las personas asintomáticas y los que superaron el virus sin saberlo, porque aún sabemos muy poco del SARS-COV-2. El identificar gente que ya se recuperó ayuda a tener control de algunas poblaciones, como del personal médico”, dijo el Dr. Ismael Segura Ulate, biólogo molecular y docente de la Facultad de Farmacia e investigador del Inifar-UCR.

Actualmente, Alemania y los Estados Unidos están llevando a cabo este tipo de pruebas serológicas. Con base en un artículo publicado en Science, en esos territorios y en los Países Bajos se encontró que entre el 2% y el 30% de ciertas poblaciones ya han sido infectadas con el virus.

Pruebas para pacientes asintomáticos del Covid-19; En las foto: Navilla Apu, asistente de Farmacia.
Pruebas para pacientes asintomáticos del Covid-19; En las foto: Navilla Apu, asistente de Farmacia.

Los números anteriores implican que los casos confirmados por PCR son una fracción menor de la cantidad real de personas infectadas. “Las pruebas serológicas han sido criticadas porque muchas, por intentar salir rápido al mercado, no tienen la suficiente robustez y dan muchos falsos negativos. La sensibilidad y la especificidad no son las mejores. Además, hay que diferenciar las pruebas de detección rápidas y las ELISA. Las ELISA son pruebas más robustas pero aún pueden dar errores. Nosotros queremos un producto que cumpla con todos los estándares de calidad”, destacó la Dra. Eugenia Corrales Aguilar, viróloga de la Facultad de Microbiología de la UCR.

Fuente: Comunicado de Prensa de la Oficina de Divulgación e Información de la Universidad de Costa Rica