El Mercurio/GDA/Chile.16 enero

Despertarse con sensación de cansancio pese a haber dormido el tiempo recomendado podría ser una señal de deterioro cerebral.

Después de monitorear el sueño de 119 personas mayores de 60 años y de practicarles escáneres cerebrales, un grupo de científicos descubrió que aquellos con menos sueño de ondas lentas -el sueño profundo que necesita para consolidar los recuerdos y despertarse sintiéndose renovado- tienen niveles más altos de proteína cerebral tau.

La elevación de esta sustancia es un signo de alzhéimer y se relaciona con daño cerebral y declive cognitivo en otras enfermedades.

El nuevo estudio es uno de los primeros que relaciona la calidad de sueño -y no la cantidad- con el alzhéimer. La importancia está en que este mal puede aparecer hasta dos décadas antes de que se presenten síntomas, de manera que el desafío es lograr un diagnóstico temprano. En ese sentido, el nuevo trabajo indica que la calidad del sueño puede ser un marcador útil.

Los resultados fueron publicados ayer en la revista Science Translational Medicine.

El autor principal Brendan Lucey, profesor de neurología de la Universidad de Washington (EE.UU.), comentó: “Creemos que los cambios en el cerebro que produce la enfermedad, especialmente la acumulación de tau, interrumpen la actividad del sueño poco después de que comienzan los problemas con el pensamiento y la memoria”.

Lo mismo opina Claudio Hetz, director del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI). “Es probable que el problema del sueño sea un efecto colateral del alzhéimer”, concuerda Hetz.

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"Es un resultado importante. La gracia es que los cambios en el dormir se pueden medir y dar una luz roja de que quizás es tiempo de ir al neurólogo". Y añade: "Probablemente este tipo de mediciones, en conjunto con otras moleculares, van a ayudar a predecir el riesgo".

Lucey agrega que el sueño estudiado (de ondas lentas) es la etapa más profunda de la fase NREM y sus alteraciones pueden manifestarse con despertares durante la noche, pero también pueden ser poco perceptibles y no disminuir el tiempo de sueño.

De allí la importancia de consultar al médico en caso de sentir que se ha descansado poco, incluso cuando se haya dormido el tiempo recomendado, que para los adultos es de siete a ocho horas diarias.

Lo confirma Carolina Aguirre, neuróloga jefa del Centro del Sueño de la Red de Salud UC Christus. "El estudio lo que nos está diciendo es que si duermo ocho horas o incluso más, pero me despierto cansado, hay que consultar".

Etapa clave. El sueño profundo, que fue analizado en el estudio, se produce en la fase III del sueño NREM (etapa de sueño lento, a diferencia del REM, que es rápido). Este ocurre durante las primeras horas de la noche después de quedarse dormido. Reconocer alteraciones en esta etapa es clave.