Irene Rossi.1 enero

Dos son las “Virgen de Port Lligat” de Dalí. La primera fue creada en el 1949 y se ubica en el Museo de Arte de Marquette en la Universidad de Milwaukee en Wisconsin, USA, la segunda se encuentra en Japón. Son bellísimas las dos, escogí exponer la segunda por que tiene más detalles y el color turquesa de fondo es mi color favorito entonces lo considero hermosamente seductor.

Una vez más, Salvador Dalí representa a Gala como la "madre" en un sentido muy religioso, es la primera vez que Dalí introduce sujetos religiosos. Sobre ella, un pequeño niño. Ambos cuerpos contienen dos ventanas que se abren hacia el infinito; la del niño sostiene el pan de la vida.

Estas dos ventanas tienen un doble significado. Por un lado, simboliza el nacimiento de la madre y, por otro, el nacimiento en espíritu. Por este motivo la espalda de Gala está bañada por las aguas primigenias del mar como el origen de la tierra y del pintor mismo (Port Lligat). El niño sostiene además la bola del mundo y el libro del conocimiento que, junto a la posición de sus piernas, si nos fijamos bien, forma una cruz y el número cuatro como símbolo de la materia, la duración del tiempo.

Obra de arte: Virgen de Port Lligat de Salvador Dalí
Obra de arte: Virgen de Port Lligat de Salvador Dalí

Siguiendo la simbología del cuadro, la Virgen está dotada de altura, longitud y profundidad como representación del espacio y tiempo. Por encima de madre e hijo se sitúa, suspendida del aire, una concha de la que cuelga un huevo éste es un símbolo que representa el nacimiento, pero también el misterio de la vida y en Salvador Dalí tienen un claro precedente en la historia del arte: la Madonna con niño (vulgarmente conocida como la Madonna del huevo) del artista italiano Piero della Francesca.

Otro detalle muy particular es dado por la relativa separación de los elementos que fluctúan en el espacio, sostenidos en equilibrio por misteriosas fuerzas de atracción y repulsión, como sucede en los átomos. Todo esto no es casual, por que Dalí quedó profundamente afectado por la Segunda Guerra Mundial y por las bombas nucleares, y fue profundamente atraído por el concepto de la separación del átomo. Siempre buscaba la manera de entender las fuerzas y las leyes secretas de las cosas.

Sobre el altar están dispuestos, con un ritmo y un orden rigurosos, diversos elementos típicos de las naturalezas muertas-vivas de la pintura de Salvador Dalí. En el interior de ese altar, a ambos lados se sitúan dos de las mayores obsesiones del pintor catalán: a la izquierda, el rinoceronte (cuyo cuerno es una alusión fálica y, al mismo tiempo, la forma geométrica que obsesionaba al pintor en esos años); a la derecha, un busto humano tan blando que se transforma en masa viscosa.

La efímera y mágica escena tiene un indudable aire teatral y, de hecho, aunque se desarrolla al aire libre, en un paisaje infinito de mar y playa, dos cortinajes cuelgan a ambos lados del cuadro, para mostrar el milagro.

Ficha técnica
  • Artista: Salvador Dalí
  • Año: 1950
  • Técnica: óleo sobre tela
  • Locación: Fukuoka Art Museum, Fukuoka (Japón)