Irene Rossi.Hace 1 día

El pintor austriaco Egon Schiele encontró sobre la ruta de colisión entre espacio y tiempo, entre impulso de eros (vida) y thanatos (muerte): es justo entre estos dos elementos que el artista buscaba la intensa suma de sus propias emociones y la profundidad de un sentimiento total.

Schiele es un artista con mucho interés por la figura humana en toda su expresividad acompañado por un trazo refinado y decidido: cuerpos desnudos de mujeres dueñas de sí mismas, libres de las cadenas de la sociedad, autoretratos deformados por turbas psíquicas y parejas unidas en un eterno abrazo sin amor. Esto para Schiele era el Expresionismo.

Su arte que critica la burguesía llena de pudores y moralismos. Lo que él deseaba trasmitir en sus obras era un viaje en la búsqueda de la experiencia interior de cada personaje y de él mismo, comunicando al público el malestar interior que cada ser humano posee.

Schiele
Schiele

El artista obsesionado por el cuerpo masculino y femenino, representa sus personajes solitarios y seductores, pero que describen a la perfección sentimientos como la angustia y la melancolía.

Los cuerpos siempre son extremadamente esqueléticos, demacrados, retorcidos, casi satánicos que asustaban a la sociedad de su época.

Muchas veces él era su propio modelo, gesticulaba, hablaba con el pelo erizado o la mirada amenazadora, pintaba manos afiladas como arañas en las que raramente incluía el pulgar. Con rostros hundidos y cansados, con una desnudez nunca censurada, pero siempre agresiva y brutal.

Se recortaba contra composiciones alucinantes, como mutilándose: empujaba los cuerpos contra la esquina de un lienzo. Los fondos no existían y los cuerpos quedaban suspendidos en el vacío, solos.

Hasta el papel en el que pintó, a partir de 1910, tenía algo de caduco, su alta concentración en lignina le confería ese particular marrón pálido que no aguanta su exposición a la luz. A veces delineaba sobre ellos un borde blanco, como si estuvieran rodeados por un aura; para Schiele los cuerpos emanaban luz: “dibujo la luz que viene de los cuerpos”.

Muerte y erotismo son temas recurrentes. Un erotismo triste hecho de sufrimiento y adioses. Sus retratos de mujeres son una gélida mercancía de deseo: faldas abiertas, genitales expuestos, prostitutas, su hermana de 14 años desnuda, parejas lésbicas, curas, monjas, posturas y cuerpos como llegados de algún exterminio. Ninguno de ellos tiene una cara real, son máscaras atónitas de mirada perdida en un infinito angustiante.

Se puede decir que el pintor logró dominar la estética de lo grotesco. Hasta entonces, nunca se había tratado la figura humana de manera tan indecorosa y miserable.

Obra de arte de Schiele
Obra de arte de Schiele

Schiele genera dos tipos de reacciones entre el público: amor u odio. Quienes lo aman admiran su técnica conserva un gran virtuosismo. Muy pocos artistas han sabido transmitir tanto con una sola línea, a veces sólo con un esbozo. Ademas es soberbio su uso del color, independiente de la naturaleza. Utilizaba el verde y el violeta, el lila o el rojo para la piel. Los cuerpos parecían enfermos pero el colorido era sublime.

Y como dijo él mismo al pie de una de sus acuarelas: “Creo que no hay un arte moderno; sólo hay un arte y es eterno”

Schiele murió a los 28 años. En el Museo Leopold de Viena, se conserva la más grande colección del mundo de las obras de Egon Sciele, extraordinario estudiante de Klimt.