Dra. Nancy Álvarez.8 junio

Todos estamos sufriendo mucha ansiedad en este tiempo. Recibí uno de los artículos escritos por mi gran amigo Joaquín Disla. Uno de los títulos me llamó profundamente la atención: “El que esté libre de ansiedad que tire la primera piedra”. Debo aclarar que Joaquín Disla es un psicólogo fabuloso, tremendamente preparado y además profundamente cristiano. Todo esto lo ayuda a entender el proceso de la ansiedad y el daño que nos hace. Sus creencias, su profunda fe en Dios, también lo ayuda, quizás, a sobrellevarla mejor que nosotros.

Cualquier ser humano es víctima de la ansiedad, mucho más en tiempos tan únicos y difíciles como una pandemia. Como dice la terapeuta familiar Virginia Satir, todos tenemos la libertad de sentir lo que sentimos, la libertad de decir lo que sentimos. Nadie decide lo que siente, pero debemos aprender a no ser esclavos de nuestras emociones. Eso se llama madurez.

Un buen ejemplo es cuando nos sentimos enamorados, sobre todo al comienzo. Lo que nos arrastra es como si nos hubiéramos vuelto un poco locos. Eso no indica que debamos hacer todo lo que esa emoción desenfrenada quiere que hagamos. Como repito constantemente: para que el amor funcione, amarse no es suficiente.

El corazón tiene razones que la razón no entiende. Ya ni recuerdo dónde leí esto, o quizás lo oí, pero qué fuerte y cierto es lo que dice. Nos han educado bajo la cultura del amor romántico. Muchos piensan que sólo eres sentimiento y que la emoción que me produce un ser humano es lo único necesario para que el amor funcione. Siento decirle que la inmensa mayoría de las personas que se divorcian, lo hacen estando profundamente enamoradas. Pero han entendido que esa relación no funciona. Muchos incluso llegan a esta conclusión después de haber visitado a varios terapeutas de pareja.

Realmente, somos seres emocionales. Y, como dice Virginia Satir, tenemos la libertad de sentir lo que sentimos y de decir lo que sentimos, pero somos responsables de lo que hacemos con esa emoción.

¿Qué origina esta ansiedad? Básicamente, la ansiedad se origina cuando enfrentamos cosas que no están bajo nuestro control. Y como bien dice Disla, es la falta de control sobre las cosas que nos rodean lo que pone en evidencia que somos seres vulnerables, con debilidades y flaquezas. Y el Covid-19 provoca ansiedad por miles de cosas que están fuera de nuestro control: los hijos, los esposos que salen a trabajar —y no sabemos si estarán infectados mañana—, los problemas económicos, las pérdidas de nuestros amigos, la ausencia de contacto humano, del abrazo, y sobre todo, la falta de control sobre que pasará mañana.

¿Qué hacer? Maneje su ansiedad meditando, haga ejercicio y controle los pensamientos negativos. Eso lo ayudará.