Allan Fernández.24 agosto

¿¿¿DÓNDE ESTÁS??? TE LLAMÉ Y ME SALE LA CONTESTADORA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Eliminando la posibilidad de que realmente se trate de alguna emergencia, semejante reacción tendremos que colocarla en la repisa de los ataques de histeria. Utilizar mayúsculas, así como un número desproporcionado de signos de exclamación, intentan poner al receptor sobre aviso: “psicológicamente continúo siendo un bebé y, es por eso que necesito de tu entera presencia, cada hora, cada minuto, cada segundo. La sola idea de tu ausencia lascera mi alma e irrita mi mente. Soy, solo cuando contestas. No existo. Solo vuelvo a aparecer cuando mi celular indica que (me) has leído”.

Preocupante, ¿no es cierto? Algo ridículo incluso. Continuemos con esta situación, en apariencia imaginaria, pero tristemente real. La otra persona, en caso de que fuera conduciendo, responsablemente se estaciona para atender esta desgarradora demanda de atención. Hace la llamada de rigor y descubre, con más rabia que asombro, que la cantidad de signos de exclamación era inversamente proporcional a la trascendencia del mensaje. “No recuerdo por qué te llamé, pero no me gusta que me salga la contestadora”.

La tecnología ha venido a trastocar el ámbito de las relaciones humanas: “Cambió su status media hora antes de terminarme”. “Me bloqueó doc!!!”. “Vi que revisó whatsapp a las 3am y a mí me dejó a las 9.30pm en casa de mis papás”. “Sí lee mis mensajes, pero no me escribe”. “Siempre supe que esa que le daba like a sus fotos le llevaba ganas”. Cuando estudiábamos en la facultad, ningún curso nos previno de este fenómeno. La salud mental dependerá de qué tan notado seas en redes sociales. Si no sos en alguna red, no sos. Si no te gusta quién sos, inventáte otro “ser” en redes.

“Diagnóstico” -sin fines clínicos-: estamos enamorados de nuestro celular. No, perdón, muy “light” lo que acabo de escribir. Estamos obsesionados con nuestro celular. Dependemos de nuestro celular. Necesitamos nuestro celular. Somos un añadido del celular. Pertenecemos a nuestro celular. Somos de nuestro celular. Dejamos de ser...

La tecnología, ¿es un medio o es un fin? Un medio, ¿verdad? Entonces, ¿por qué la necesitamos? Cuando no estás a mi lado, estás obligado a colocar tu celular al lado, como una especie de simbolización de mi presencia. Es una especie de consolación el saber que, en mi ausencia, tu celular ocupa mi espacio. El celular vendría siendo un... consolador (si leen de nuevo la línea anterior podrán superar lo que en estos momentos experimentan). Hasta allí, con todo y lo decadente de esto que acabo de proponer, "todo bien", como dicen los jóvenes.

Lo interesante/escalofriante sucede en el momento en que esos dos enamorados del siglo XXI se topan físicamente. Se imaginaría uno, si viene llegando de otro planeta y lo primero que hizo fue revisar mi blog, que esos 2 seres tan apasionadamente motivados se fundirían en un éxtasis de abrazos, caricias, toqueteos y afines. Pero... no. Se saludan, se cuentan qué les sucedió en redes en el día, sacan su celular y se sumergen en el ciberespacio, esperando el momento en que el día se acabe para ir a dormir, albergando la esperanza de que mañana más personas gusten de sus publicaciones...

Quizás no lo sepan, pero desde el 2007 se utiliza el término "Phubbing", para designar el acto mediante el cual ignoro a las personas que comparten mi cotidianeidad, interponiendo entre ellas y yo mis aparatos electrónicos. Sí, IGNORAR. Me urge tanto no perderme detalle de lo que sucede en mis redes sociales, que no puedo perdermelo poniéndote atención. ¿Querés que te ponga atención? Publicá algo. Como sos mi pareja no me queda más que "likearlo", no por que valga la pena, sino porque, en tanto pareja, estoy obligado a hacerlo. Amor es... suplir tus necesidades de reconocimiento cibernético.

Este párrafo final debo explicarlo, bajo la presunción (exagerada, no hay duda), de que podría estar leyendo(me) alguien en el extranjero. En Costa Rica, “jalar”, no solo es utilizado en su acepción vernacular (atraer hacia sí un objeto, imprimiendo una fuerza particular). Los ticos, haciendo gala de la creatividad con que expandimos el universo del lenguaje, utilizamos este verbo en 2 situaciones adicionales: “jalar” puede ser “irse, movilizarse, retirarse” y también puede ser sinónimo de “crear una relación amorosa, un noviazgo”. Aclaraciones hechas, si en estos momentos usted, al leer esto, está padeciendo de la intrusiva presencia del celular de su pareja, podría invitar, a su pareja, a “jalar” con su celular (ergo: largáte con tu celular y casáte con el aparato). Si es usted la persona que no logra soltar su celular, le propongo tratar de contestarse esto: ¿Por qué esta sospechosa necesidad de cargar con un consolador a todo lado al que va?"

Allan Fernández, Psicólogo Clínico / (506) 8835-5726 / Facebook / Blog personal