Por: Yessica Suárez.  2 abril

“Ay, no. Me porté súper mal y pequé demasiado en Semana Santa. ¿Ahora qué hago para bajar todo lo que subí?”

Esa es la escena más común después de alguna fecha festiva donde hubo comida en exceso: personas llenas de culpa por incumplir la dieta restrictiva que llevaban, con una preocupación irracional por haber subido de peso (o incluso porque se siente inflamados o hinchados) y una necesidad urgente por restringir alimentos para empatar.

Lo que siempre respondo es: Ya lo que pasó, déjelo atrás. Si exageramos el consumo (algo que claro, no es saludable), no tiene ningún sentido exagerar la restricción. Ninguna de esas opciones es saludable, ni balanceada, nos estresan y nos agotan emocionalmente.

Entonces, ¿qué es esencial cuando queremos volver o iniciar con una vida saludable post excesos? Aquí los tips básicos:

1- Tener paz y paciencia: Ya lo dije, de nada sirve enmendar “un error con otro error”. Hay que aceptar donde estamos y lo que hemos hecho para poder movernos a partir de ahí.

2- Aumentar el consumo de agua: Es importante iniciar el hábito de consumir solamente agua porque ayuda a hidratarnos sin calorías y además algunos estudios demuestran que una buena hidratación hace más eficiente la quema de grasa (ojo, tomar agua NO quema grasa, pero estar deshidratado sí hace más ineficiente ese proceso).

3- Aumentar el consumo de frutas y vegetales: Esta es la recomendación más básica de la nutrición y aún así la que más le cuesta a muchas personas, en su forma más simple solo significa consumir 5 porciones al día: 3 frutas (en desayuno y meriendas) y 2 vegetales (en almuerzo y cena) o viceversa, 2 frutas y 3 vegetales.

Un consumo adecuado de estos 2 grupos de alimentos nos aporta agua (sí, otra vez al punto 1) y fibra ambos necesarios para mantener un adecuado tránsito digestivo que usualmente se siente más lento tras los excesos (en parte por la ausencia de estos mismos componentes).

4- Reducir la cantidad de harinas, especialmente ultraprocesadas: Cuando consumimos muchas harinas y en gran cantidad (llamémosle empanaditas de chiverre, galletas, tortillitas y snacks de paquete) una parte se utiliza para energía y otra parte se reserva en glucógen y grasa (esta última claro, si hay un exceso calórico), el glucógeno consigo también acumula agua y por eso la hinchazón y esa “gordura” que se siente. Además, que muchas de las harinas procesadas tienen alto contenido de sodio.

Entonces disminuir las harinas (no eliminarlas) y mejorar la calidad nos ayuda a perder una parte del peso que se pudo subir después de un fin de semana de exceso debido al retención de líquido.

Esos son los tres tips básicos para volver al sendero del bien y de la salud. Sin apuro, pero haciendo las cosas bien.