Yessica Suárez.8 mayo

Cada vez hay más contrastes en nuestra cotidianeidad: todos los días abren más gimnasios y más centros de nutrición, más personas se obsesionan con la vida del fitness, las medidas, los selfies; mientras por el otro lado seguimos viendo como las jornadas interminables (de estudio, trabajo, de transporte) agotan cualquier entusiasmo por dejar el sedentarismo y nuestros alrededores se inundan de nuevas ofertas de productos ultraprocesados y comidas rápidas.

Ninguno de los extremos se relaciona verdaderamente con la salud: ni la perfección y la búsqueda de estándares exportados, ni la apatía que nace de una realidad delimitada por factores socio económicos.

Pero, ¿qué es salud?

Antiguamente se definía la salud desde una negativa: se tiene salud al no estar enfermo. Ahora se sabe que nuestra salud es un estado dinámico que cambia día a día, es un producto de las circunstancias sociales, políticas, económicas y culturales que influyen en nuestra vida diaria.

Es decir, nuestra salud se define en cada momento tanto desde lo biológico (nuestro organismo, la herencia, desarrollo), hasta el medio ambiente que nos rodea (si hay o no contaminación tanto química, física como psicológica y social), los estilos de vida (¡el que todos creen es el único como alimentación y actividad física) y por supuesto la atención sanitaria (el tener acceso a los centros de salud tanto desde la prevención como la promoción).

La salud de la población está definida por muchas decisiones: no sólo en la vida privada, sino en la esfera pública (nuestros sistemas, gobiernos y políticas públicas).

Ahora, sí. Si bien la salud es algo dinámico con muchos factores que la determinan, pero eso no quiere decir que debemos dejarla de lado como si no fuese también un asunto de cada uno de nosotros.

La esfera de los estilos de vida es la que más influencia tiene sobre nuestra salud y es la esfera sobre la que podemos tener un poco más de control: alimentarnos de forma saludable (sin extremos) y que a la vez se apegue a nuestras tradiciones, realizar actividad física que nos agrade y sea recreativa (sin obsesiones), moderar el consumo de alcohol, evitar el consumo de tabaco, evitar o aprender a manejar el estrés y salir de situaciones de violencia.

Todos son puntos en los cuales podemos tomar decisiones y actuar: ahora.