Cristina Mora Jiliuta.30 abril

"No es abuso, es violación", gritaron más de 11 mil gargantas feministas en toda España. Gritos llenos de indignación y desesperanza a los que me sumo. Una sentencia logró movilizar a miles de indignados e indignadas en al menos 10 ciudades españolas. Quienes se unieron a las manifestaciones el pasado jueves 26 de abril lo hicieron con rabia contra la sentencia de la condena para los miembros de "La Manada", aquel grupo de 5 hombres que violó a una chica de 18 años en las famosas fiestas de las corridas de San Fermín, en Pamplona.

Sí, la violaron. Aunque al juez no le parezca así pues rebajó los hechos a un delito de abuso sexual y no de violación. Los magistrados determinaron que “no hubo violencia ni intimidación” y por tanto no lo calificaron como una violación. La sentencia considera que no hubo agresión sexual porque no hubo una violencia física explícita.

Qué alguien me explique porque yo no lo entiendo: ¿cómo ser sometida sexualmente y contra tu voluntad por cinco hombres a la vez puede no ser violación? ¿Eso no les parece lo suficientemente violento?

En la propia sentencia, durante la narración de hechos probados, es más que evidente que hubo una intimidación que le impidió a una muchacha de 18 años ejercer la legítima defensa para salir de una situación tan horrorosa en la que 5 hombres no solo le doblaban la estatura física, sino casi la edad.

Personas pintan bolsas de plástico en apoyo de la justicia durante una protesta contra abusos sexuales en Pamplona, ​​norte de España, el sábado 28 de abril de 2018. Grupos de derechos de las mujeres protestan después de que un tribunal en Pamplona sentenció a cinco hombres a nueve años cada uno por abuso sexual en qué los activistas vieron como una violación en grupo durante la celebración del festival de toros 2016 en Pamplona. (AP Photo / Alvaro Barrientos)
Personas pintan bolsas de plástico en apoyo de la justicia durante una protesta contra abusos sexuales en Pamplona, ​​norte de España, el sábado 28 de abril de 2018. Grupos de derechos de las mujeres protestan después de que un tribunal en Pamplona sentenció a cinco hombres a nueve años cada uno por abuso sexual en qué los activistas vieron como una violación en grupo durante la celebración del festival de toros 2016 en Pamplona. (AP Photo / Alvaro Barrientos)

Sin duda, la cultura de la violación es no llamarle violación a una violación.

Pues eso significó una rebaja significativa en la condena de los 5 miembros de La Manada, quienes recibieron el fallo en la cárcel. A cada uno se le condenó a 9 años de cárcel, a pesar de que la fiscalía pedía al menos 22 años para cada imputado.

Además de la significativa reducción de la pena, lo que indigna es lo que este fallo significa para el mundo:

1. Este fallo es sinónimo de que las mujeres en realidad no estamos lo suficientemente protegidas por la justicia. Parece ser que debemos tener marcas, moretes o estar muertas para que nos crean. Parece que los jueces quieren mártires en vez de sobrevivientes a una violación. “Si no nos matan, nadie nos cree”, gritaban las manifestantes en las calles de Madrid. Y tienen razón.

2. Parecen decirnos que las denuncias que hacemos no son importantes. Nos desincentivan de hablar y de denunciar y esto es grave. Imaginen lo que significa para una víctima que fue violada tomar fuerzas para contarlo y pasar por un doloroso proceso de recordar lo ocurrido y, peor aún, ser revictimizada por la justicia, los medios y el escrutinio público. No es justo. Nos obligan a demostrar que somos víctimas. No nos creen, nos cuestionan. Si una mujer habla y denuncia una violación sexual NO SON CHISMES; es su testimonio.

3. La sociedad nos impone a las mujeres una forma de reaccionar a un acto de agresión sexual. A la víctima se le puso en duda porque no se resistió lo suficiente, porque no mostró lo suficiente su desaprobación, porque no mostró su asco de forma más evidente y por haber cerrado los ojos mientras ocurría.(Como si cerrar los ojos fuera necesariamente sinónimo de sentir placer y no un esfuerzo por querer desaparecer lo que ocurre). Incluso, se le cuestionó por su comportamiento en los días siguientes, porque no estaba lo suficientemente triste y no actuaba como una víctima de violación. Se nos pone en duda porque, aparentemente, hay un manual de cómo actuar mientras y después de que te violan.

4. El mensaje que dan este tipo de sentencias a las generaciones más jóvenes. ¿Qué les digo a mis hijas? se titula un texto de opinión publicado en El País de España, escrito por la periodista Luz Sánchez-Mellado... ¿Cómo explicar a nuestras niñas que si denuncian a un sujeto que las ha penetrado contra su voluntad -pero sin ponerles un cuchillo en el cuello- no significa que las violó. Solo quiere decir que abusó de su cuerpo porque "no hubo violencia de por medio"?

La periodista se indigna porque ella lanzó la pregunta en su cuenta de Twitter y se dio cuenta de que nuestra sociedad, sea en España, en Costa Rica o en cualquier parte del mundo, sigue culpabilizando a la víctima.

5. Seguimos culpando a las mujeres y "previniéndolas" de "no meterse en un portal con 5 hombres". Este fue precisamente el consejo más reiterado que recibió el tuit que acaban de leer. Un consejo que culpa a las mujeres y las revictimiza y recalca que no tenemos el poder de hacer lo que queramos por el simple hecho de ser mujeres. ¡Ya basta! Mejor enseñemos a los hombres a no meter a una chica a un portal contra su voluntad, acompañados de 4 amigos.

6. Significa que quienes imparten justicia siguen siendo machistas. ¿Sabían que la condena no fue unánime? El magistrado Ricardo González consideró que La Manada debía ser absuelta por todos los delitos menos el hurto del celular de la víctima. Este juez afirmó que lo que ve en las pruebas es “sexo en un ambiente de jolgorio”.

Dice textualmente: "me resulta en conciencia imposible afirmar que lo que se está viendo sea una agresión sexual violenta o que la mujer actúe bajo la influencia de una intimidación que, por más que se pretenda por las acusaciones, no se manifiesta en modo alguno, como también que se encuentre en un estado de shock de tal intensidad que la tenga paralizada o sometida". Leer su declaración me hizo perder aún más la fe en la humanidad y en la justicia. Lo peor es que el voto discrepante ayuda a la defensa a argumentar su recurso contra la sentencia ante el Tribunal, para pedir aún menos años.

7. Quiere decir que los hombres que violan se pueden salir con la suya. Los protege la justicia y las penas son insuficientes. Con este fallo, el verano del año que viene los integrantes de La Manada ya podrán solicitar permisos de fin de semana, dado que sumarán tres años en prisión, lo que significa haber cumplido un tercio de la condena de 9 años. La justicia española les permite a partir de esa fecha solicitar permisos penitenciarios, lo que significa que podrían salir de prisión algún fin de semana en verano del año que viene. Así de laxas son las leyes con quienes violan a una entre 5.

Aún esta sentencia no ha quedado en firme: los abogados de la defensa y los de las acusaciones ya anunciaron que la van a recurrir. Ojalá pueda lograrse algún cambio. Ojalá aumenten la pena y los magistrados reconozcan una violación como lo que es.

Sin embargo, el daño está hecho y el mensaje está dado. La sentencia de La Manada nos afecta a todas y a todos como sociedad. En 7 o en más puntos.