Andrea González Mesén.6 abril, 2020

Estos días de cuarentena la cantidad de basura que se genera en mi casa es considerablemente mayor. No es para menos, una de las herramientas para pasar el tiempo es cocinar.

Cómo me convertí en una apasionada de la jardinería y agricultura no dudé dos veces en empezar a planear mi propia mini granja de compostaje. La forma perfecta de devolver a la tierra energía que nos da a través de los frutos.

Se estima que un 30% de los desechos de cada hogar es orgánico.

El primer paso para quienes soñamos con tener un jardín o cultivar nuestros propios vegetales empieza con tener un suelo saludable y una de las mejores formas de lograrlo es a través de la composta.

Es por eso que hoy me puse la ropita de campo, los guantes y el sombrero para explicarles cómo realizar en casa su propio compost verde. Recordemos que éste no es un abono, sino un acondicionador de suelo, ya que ayuda a balancear el PH, devuelve nutrientes y da más espacios de aire necesarios para las raíces o tubérculos.

En 3 pasos

Combinación de verdes y secos. Aquí me refiero a los ingredientes principales, sí al igual que preparar una receta de cocina.

La materia verde son los restos orgánicos que aún tienen vida, como las cáscaras, o verduras y frutas que olvidamos consumir. Normalmente éste material viene de la cocina, pero mucho ojo que no se puede usar comida cocinada como las sobras.

Fotografía: Agencia Ojo por Ojo
Fotografía: Agencia Ojo por Ojo

Aquí tenemos una deliciosa excepción a la regla: el café. Sí bien se sabe que el café es un poco ácido para la tierra, resulta que al filtrarlo y disfrutar de una taza de su líquido, éste pierde gran parte de su acidez convirtiéndose en una excelente herramienta para mantener y controlar la humedad y el calor dentro de la composta.

La parte verde aporta, principalmente, nitrógeno al compostaje.

Luego están los productos secos o cafés. Me explico mejor: es lo orgánico que está muerto, como hojas secas, paja, zacate seco, papel periódico. Todo esto aporta carbono.

El recipiente o lugar dónde tendremos el compostaje también resulta ser importantísimo. Puede realizarlo directamente en el suelo con pilas máximas de dos metros de ancho por metro y medio de alto, o en un recipiente. Si lo realiza en un envase asegúrese de que cuente con oxigenación, no lo tape.

Ahora sí a cocinar. Estos dos ingredientes deben agregarse en partes iguales, preferiblemente.

Para iniciar, añada una capa verde y luego una café hasta agotar el material. Si lo hace en su casa en un recipiente puede ir agregando nuevo material a la mezcla de forma diaria, siempre intentado mantener un balance.

Si la pila es pequeña es preferible que deposite el material orgánico en porciones más pequeñas. Por ejemplo, si deposita un tomate trate de abrirlo un poco para ayudarle a los microorganismos a ingresar más rápido, lo mismo con los productos secos.

Voltear la mezcla

Una vez que tenemos la mezcla debemos de ayudarle a respirar. El secreto de un buen compost es el aire, porque los microorganismos son aeróbicos.

De ahí la importancia de revolver la mezcla con cierta frecuencia, dos veces por semana es lo ideal para recipientes pequeños. Entre más aire más rápido será el proceso de transformación.

En los recipientes hondos puede utilizar un palo ancho para realizar estocadas y así evitar que su compost se compacte.

En las compostas grandes se recomienda girar toda la pila cada dos semanas. ¡Sí, sé que es bastante trabajo!

No voltear la mezcla retarda el proceso de descomposición debido a que muchas de las bacterias no tienen oxigenación y mueren.

Vigilar la humedad

La humedad en el compost ayuda a mantener el proceso de transformación.

El método científico para medirlo es con un termómetro que se introduce en el centro del compostaje, donde se concentra la mayor cantidad de bacterias.

Una opción en casa es tomar una porción del material y colocarlo en la mano, en primera instancia se puede sentir húmedo, pero al apretar el puño no debe escurrir agua y el material no se debe separar con facilidad, por lo menos durante las primeras etapas.

Si sigue estos tres pasos usted podría tener su material listo en tres meses. El resultado es tierra rica en nutrientes y sueltita.