Nicolás Zuñiga.6 marzo, 2017

Concurrentemente relacionamos el cáncer de mama con la mujer, aunque no sea cierto al 100%, pues esta enfermedad afecta también a los hombres.

A pesar de ello, y aprovechando que estamos en la semana donde se conmemora el Día Internacional de la Mujer, les quiero recordar cómo el ejercicio previene el riesgo de este tipo de cáncer.

El cáncer de mamaha sido vinculado al ejercicio y la actividad física. Varios estudios le dan nota 100, como medio de prevención.

Las investigaciones realizadas en la Universidad de Colorado (Estados Unidos) y otros que se han desarrollado en países de viejo continente (Inglaterra) encontraron que las mujeres que realizaban ejercicio moderado, equivalente de 3 a 5 horas a la semana, tenían un 40 a 50% menor riesgo de padecer cáncer de mama, en comparación con las mujeres sedentarias.

Otros estudios también demostraron que mujeres con cáncer de mama, que se dedicaban a tener una vida físicamente activa, con tan solo 1 hora de ejercicio semanal, podrían reducir el riesgo de muerte entre un 35% y un 49%. Por lo cual, el beneficio de ser físicamente activo en relación al cáncer de mama, es significativo.

Moverse no cuesta nada, es posible hacer actividades simples o complejas: desdetrabajos hogareños hasta una rutina de ejercicio en un gimnasio, eso es salud.

¿Cómo se reduce el riesgo de cáncer con el ejercicio?

El sistema inmuneaumenta: Ayuda a prevenir desdeun resfriado, hasta un problema orgánico.

Mejora la funcióndigestiva: Metaboliza y absorbelos nutrientes de la manera más eficiente.

Mejora laregulación de insulina: Losmúsculos activos absorben más rápido el azúcar.

Eliminación máseficaz de los residuos: Eliminación de toxinas del cuerpo.

Baja lainflamación: En músculos ytejidos blandos.

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