Cecilia López.3 diciembre

Está comprobado que el orden tiene relación con el estado de ánimo de las personas, es decir, cuando trabajamos y vivimos en un espacio desordenado, tendemos a distraernos más y ser víctimas de la pereza. Inclusive, muchas personas consideran que el orden de nuestro hogar es un espejo a nuestra manera de ser, no es difícil asociar la pereza y la inactividad a las personas que viven en medio del desorden.

“Lo hago después”, “no tengo tiempo” o “no está tan mal” (y sabe que está hecho un caos), son algunas de las excusas más comunes que ideamos cuando nos enfrentamos a ordenar la cocina, el cuarto, el closet… Saque unos minutos, llénese de valentía y empiece a ordenar su casa y verá cómo los cambios positivos que esto le traerá a su estilo de vida.

Cuando convivimos en un espacio ordenado, nuestra mente logra motivarse más y desestresarse. Asimismo, puede potenciar otros factores como las siguientes:

La creatividad

Para ser creativo se necesita una mente despejada y cuando existe caos en casa también se desarrolla caos mental. Los objetos acumulados pueden llegar a sobrecargar la corteza visual y con ello afectar la funcionalidad mental, por eso se recomienda un ambiente sereno, limpio y ordenado para dejar fluir la creatividad.

La felicidad

Existen estudios que han demostrado que el desorden genera más estrés. Inclusive, un hogar ordenado puede reducir el riesgo de sufrir depresión, ya que la sobrecarga visual afecta la segregación de cortisol, la hormona del estrés. Mantenga su casa limpia y con ella su felicidad.

La productividad

Díganos qué tan ordenado está su hogar y le diré quién es. Según un estudio de la Universidad de Indiana, las personas que mantenían su hogar ordenado estaban en mejor forma. El orden no solo incentivará la concentración, sino que también le ahorrará tiempo de limpieza para que pueda aprovecharlo en otras actividades, como ir al gimnasio.

La sociabilidad

Es probable que cuando tengamos la casa desordenada, no invitemos amigos para celebrar cualquier actividad, ya que la casa está hecha un desastre. Por eso el desorden afecta tanto nuestro autoestima como las relaciones con otras personas.