GDA .18 septiembre

Buscando un equilibrio “entre la feminidad del pasado y el feminismo de hoy”, el diseñador surcoreano Yoon Choon Ho presentó este martes una colección primavera-verano 2020 inspirada en la francotiradora estadounidense de finales del siglo XIX Annie Oakley.

Como ella, las mujeres de YCH llevan gorros de cuero con visera o sombreros de cowgirl con chalecos de flecos y tops con efecto cosert o bustier. Pero lejos de ser ajustadas y limitantes, las faldas son plisadas para permitir el movimiento y las chaquetas oversize se llevan sobre camisas de mangas muy largas. En los pantalones de cintura alta y las gabardinas superpuestas, colores oscuros como el chocolate contrastan con verdes fluorescentes o azules pálidos. Y todo se combina con bolsos de tres piezas que imitan una funda de fusil.

La irlandesa Sharon Wauchob optó por su parte por creaciones que pueden ser llevadas por hombres y mujeres. “Siempre me ha gustado la imagen andrógina”, confesaba tras su desfile del fin de semana, donde presentó amplios trajes pantalón y sedosos vestidos con plumas.

También el dúo de estilistas Fyodor Podgorny y Golan Frydman realizaron una audaz mezcla de géneros, inspirándose en las películas Farinelli de Gérard Corbiau y Amadeus de Milos Forman, pasó como en el personaje de la reina francesa María Antonieta. Jugando con los contrastes, mezclaron encaje y camisas heavy metal y combinaron denim con tejidos delicados como el satén y el tul. “Exploramos la idea de la pansexualidad, la atracción por una persona cualquiera que sea su identidad de género”, explicaron.

Moda sostenible

Impulsados por la iniciativa Positive Fashion lanzada por la semana de la moda londinense, y a tono con el movimiento ecologista Extinction Rebellion que organizó varias protestas coincidiendo con los desfiles, cada vez más diseñadores integran en sus prendas la preocupación por el medioambiente y la ética productiva.

Las estilistas guatemaltecas Gabriela Luna y Corina del Pinal, que viven en Londres con su marca Luna Del Pinal, buscan una “moda lenta y responsable”, creativa y sostenible. Fascinadas por las antiguas técnicas de tejer, recurren a artesanos indígenas para crear sus diseños amplios y cómodos con estilo oriental.

Otros jóvenes diseñadores buscan dar una segunda vida a prendas u accesorios. La rumana Ancuta Sarca crea calzados híbridos, mezcla de deportivas y zapatos de tacón recuperados en tiendas de ropa usada. Y Mariah Esa, recién diplomada, utiliza etiquetas de prendas desechadas para confeccionar sus creaciones: hasta 2.000 etiquetas para fabricar un abrigo.

Volumen y geometría

Entre los estilos imprescindibles de la temporada primavera-verano 2020 presentada en Londres figuran las creaciones voluminosas pero etéreas de la británica Molly Goddard y los vestidos geométricos y móviles de la serbia Roksanda, que deja en sus creaciones una muestra patente de sus formación como arquitecta. En sus diseños energéticos, que parecen concebidos para subir la moral, la creadora serbia destaca por su elección de los colores.

Combinaciones de rosa y mandarina que en el desfile del lunes contrastaron con el cielo gris de Londres. Estrella ascendente de la moda británica, Goddard presentó el fin de semana creaciones vaporosas que recuerdan a su célebre vestido de tul rosa, que hizo correr ríos de tinta tras ser llevado por Villanelle, una excéntrica asesina a sueldo, en la serie de televisión Killing Eve.

Sus voluminosos vestidos y faldas, en amarillo pollo o rojo coral, se llevan con botas de cuero sin talón. Tras el desfile, la inglesa reconoció no haber tenido un tema específico en mente sino interesarse más bien por ‘estilos individuales’. “Miré las cosas que he hecho en los últimos cinco años, las que más me gustan, y las volví a hacer, pero más grandes y mejor”.

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