Andrea González Mesén.10 agosto

Alado es una marca de diseño colombiano que saltó las fronteras de su propio país luego de verse impulsada por el programa de promoción del emprendimiento de Medellín, Cultura E, que les ayudó a a Alejandro González y Andrés Restrepo a descubrirse como empresarios.

Verse al lado de productos de Nueva York, Holanda y Rusia en Colombiamoda los obligó a pensar en exportar y mejorar su calidad, al punto de poder competir con marcas europeas. Ya son 10 años de estar en el mercado y este año de nuevo fueron parte de esta gran feria de la moda en Medellín, Colombiamoda.

Si bien sus colecciones se caracterizan por la inspiración en el arte, la pintura, el color… en esta oportunidad su trabajo refleja la realidad que viven muchos en su propio país, y sus vecinos más próximos, en el mundo: El destierro.

Restrepo explica que la inspiración responde al fenómeno de las migraciones consecuencia de 50 años de conflicto interno en Colombia. Llegar a esas raíces de lo que sucedió a través de historias de la gente que tuvo que dejar el campo para llegar a la ciudad.

“Buscamos en esas historias particulares de migración y desplazamiento para contar una problemática mundial. Nuestra colección busca plantear una reflexión sobre esa temática mostrada desde una forma estética y poética ese flajelo”, explica.

Sus prendas buscan sensibilizar al público sobre las realidades de una forma más poética. Afirma que el ejemplo más claro para Latinoamérica es la migración Venezolana. “Las personas nos cantaban como era tener que llevar su casa a la espalda, como era salir de su territorio con los temas más valiosos que representaban para ellos y el tema de cómo dejar sus raíces y sus culturas”, afirma.

La colección se divide en varias secciones. Una de ellas está compuesta por telas de origen humilde, sin embargo, siguen siendo hermosas porque muchas son 100% algodón. No son telas dignificadas para vestir, pero para la colección son trabajadas junto a tejidos artesanales y con superposición de materiales como el fieltro.

Otra parte toca la migración africana, rescata la estética del color y cómo estas personas, vayan donde vayan, llevan las características de su cultura. La colección rescata los colores, volúmenes y siluetas de los trajes tradicionales africanos. Los diseños gráficos de las telas fueron representados con la aves africanas que se desplazan a Europa, como el Vencejo que vuela durante 11 meses en busca de un mejor lugar.

Otra sección de la colección fue pensada para una novia cómoda y práctica. Se emplearon materiales ligeros y frescos como ojalillo de algodón, que de alguna forma permite fluir.

Para esta colección los diseñadores trabajaron de la mano de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) durante 11 meses e intercambiaron técnicas textiles con artesanos colombianos.