Tatiana Munevár B..8 julio

La imagen de una persona y la forma en que es percibida por otras no es un tema secundario. Todo lo contrario, es un asunto que despierta interés y hasta puede opacar temas tan importantes como la política o la economía.

Tal vez por eso cada vez hay más expertos en aconsejar sobre su estilo y su imagen personal. Estas asesoras de imagen o expertas en cambio de imagen personal cobran relevancia en la primera parte del año, cuando están muy presentes los propósitos de verse mejor, bajar de peso, lucir más bonita y sentirse mejor consigo mismo.

Según Eliana Esquivel, asesora de imagen colombiana, “si usted es de las personas que pasa más de 15 minutos frente a su armario cada mañana tratando de decidir qué ponerse, si cuando se mira al espejo siente que hay algo que no le cuadra en su pelo y su cara, y si toda su ropa es negra porque es el único color que le queda bien, sin duda podría sacarle provecho a una de estas asesorías”.

Un estudio realizado en 2018 por el Pew Research Institute, en Estados Unidos, mostró que 9 de cada 10 mujeres en ese país consideran que no son atractivas, mientras que una encuesta realizada por la revista Glamour reveló que 97 % se ha calificado al menos una vez en la vida con términos como “fea” o “poco atractiva”.

Photo by rawpixel.com from Pexels
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La rueda de la vida

Un asesor de imagen se ha preparado en temas como morfología, colorimetría y moda, entre otros, para ayudar a reforzar la imagen de las personas, a través de técnicas de estética, peluquería, protocolo, vestuario, expresión verbal y corporal, con el objetivo de realzar su imagen externa y acentuar sus cualidades personales.

“Lo que se busca es que la persona aprenda a conocerse, a destacar sus cualidades y a potenciar su forma de ser y su personalidad a través de su imagen. Uno se termina convirtiendo en psicólogo, amigo, consejero”, agrega Esquivel.

De acuerdo con la experta, hay muchos momentos que llevan a una persona, específicamente a una mujer, a querer un cambio de imagen. “Después de tener un hijo, al cambiar de trabajo, al pasar de la universidad a la vida laboral, antes de casarse, después de perder peso, por un ascenso o después de un divorcio o ruptura amorosa, entre otros”.

La experta cuenta: “Tengo muchas clientas que, por ejemplo, son gerentes de una empresa y consultan porque en algún momento de su carrera sienten que sus subalternas lucen más como la jefa que ellas mismas y necesitan cambiar esa situación”.

Al hacer una asesoría de imagen, el experto tiene un acercamiento muy especial con la otra persona para conocer sus gustos, actividades cotidianas y necesidades de vestuario. Lo primero que se debe hacer es identificar las expectativas y los objetivos que tiene la persona que solicita la asesoría.

“Hacemos una entrevista para identificar el tipo de imagen que debe proyectar en cada escenario en el que se desenvuelve”. Explica que este proceso se denomina la rueda de la vida. Esto implica revisar el ámbito laboral (la mayoría le dedica un 70 % de su tiempo semanal), los eventos sociales a los que asiste (hay personas que tienen actividades todas las semanas y otras que casi nunca), los deportes que practica, los clubes o asociaciones a las que pertenece, etc.

Estilos, formas y colores

Con este trabajo se identifica el estilo de la persona, que puede ser clásico, bohemio, deportivo, moderno o una combinación de varios, y así se establece una idea clara del tipo de vestuario que necesita según las ocasiones de uso.

Posteriormente, se realiza un análisis morfológico para determinar las dimensiones de su cuerpo. “Particularmente, no me gusta encasillar a las personas con las medidas tradicionales o figuras como cuerpo de arena o triángulo invertido. Lo que hago es tomar algunas medidas en partes claves (los hombros, la espalda, la cintura, las caderas y el torso) para poder hacer una caracterización individual de cada quien y desde ellas hacer sugerencias sobre las siluetas y materiales que les favorecen”.

Lo que sigue es el análisis de los colores más adecuados para cada quien, según su tono de piel, el color de sus ojos, su pelo e incluso detalles que para la mayoría pasan inadvertidos como sus lunares o sus venas. “Es lo que llamamos colorimetría y permite asociar a las personas con tonos cálidos o fríos y con estaciones como otoño, invierno, primavera o verano que determinan los tonos que mejor le van y que por consiguiente debe usar en su ropa, maquillaje y accesorios”, dice Esquivel.

Tome nota

Si su análisis morfológico determinó que usted es de talle largo, debe optar por pantalones de cintura alta y alejarse de los descaderados.

Si por el contrario su tronco es corto, debe usar pantalones o faldas cuyo talle baje un poco más.

Si tiene las piernas cortas, elija un pantalón tipo palazzo, que estiliza la figura y da ilusión de piernas más largas. Así mismo, prefiera las monocromías y evite los estampados.

Al pensar en un tono oscuro no siempre debe ser negro. Hay otras alternativas como café, vino tinto, uva, gris o azul oscuro.

Si tiene un busto prominente, aléjese de los buzos de cuello alto. Prefiera los sacos con cuellos en V o los vestidos estilo wrap.

Si no tiene cintura, vista de colores oscuros en la parte inferior y use un cinturón para marcarla.

Si sus hombros y su espalda son anchos, evite usar camisas con cuellos bandeja y hombros descubiertos.

Si tiene poco busto, recurra a camisas o camisetas estampadas y con adornos como lentejuelas.

Si tiene poca cadera, le favorece el corte sirena, que va ajustado en la cadera y se va ampliando.

Si su cara es alargada, evite llevar el pelo largo y liso y los aretes largos.

Si su cara es redonda, no use aretes tipo argollas.

Si su piel es amarilla, ese color de pelo no será el más adecuado.