Andrea González Mesén.2 noviembre

El banquete de boda es uno de los detalles más importantes del evento y la clave para ponerse una flor en el ojal con los invitados es tener un concepto claro y organizado de lo que se quiere ofrecer; ya sea por la mañana, la tarde o la noche, lo importante es que exista unidad en la propuesta.

Brunch

El servicio en la mesa siempre es una buena alternativa para actividades formales. Sin embargo, el buffet se lleva las de ganar en eventos de día. Esta opción propicia un ambiente más relajado, en especial si se realiza al aire libre.

Para ceremonias entre las 10 a. m y la 1 p. m, elija un menú tipo brunch, el cual incluye alimentos típicos del desayuno más opciones que podrían complementar el almuerzo.

Los banquetes para bodas de día se caracterizan por ser informales. Se podrían contemplar distintas estaciones con varios tipos de panes acompañados de mermeladas, mantequillas de varios sabores, huevos benedictinos, variedades de quesos y fiambres. Además, una estación con pastas y otra con cortes fríos como mariscos, salmón o mero ahumado.

En cuanto a las bebidas, es indispensable una variedad amplia de jugos naturales y bebidas calientes. Para el brindis una mimosa (vino espumante y jugo de naranja) será una atractiva elección.

Al eliminar del menú los licores y platos muy elaborados, el costo económico de las recepciones de día se reduce considerablemente, sin quitar brillo a la actividad.

25/01/2018. En la foto Tabla de Fiambres de Charcutería. Fotos Melissa Fernández Silva
25/01/2018. En la foto Tabla de Fiambres de Charcutería. Fotos Melissa Fernández Silva

Degustación

Si bien muchos paquetes de boda ofrecen la opción de un café, un par de aperitivos y el plato fuerte, lo que realmente está en tendencia son los menú de degustación, que consisten en una mayor variedad de bocadillos y postres de alta calidad, pero de menor tamaño.

Este tipo de servicio es perfecto para eventos que se alejan de la formalidad.

Para que realmente se apegue a un estilo de menú degustación, se recomienda servir bocadillos cada 20 o 30 minutos. El secreto está en que sean versiones pequeñas de diferentes platos, con sabor y estética bien cuidados y con el maridaje adecuado de vinos y cervezas.

Al igual que los tiempos de comida, estos menús de degustación siguen un recorrido natural por el paladar. Las texturas, los sabores y aromas evolucionan. Se puede colocar una mesa de quesos artesanales, compotas de fruta, pan y otros bocadillos que sirven para abrir el apetito.

El plato fuerte recomendado son los canapés con carnes y mini interpretaciones de lo que más le gusta a la pareja. El cierre queda a cargo de una buena variedad de postres.

Fuente: Chef. Andrés Monzón.