Andrea González Mesén.13 marzo

Ella nunca se vio organizando olimpiadas, menos una mundial. Sin embargo, eso es lo que la llena de alegría, de pasión: ver cómo centenares de niños cambian sus vidas gracias al aporte en la robótica educativa.

Se trata de Alejandra Sánchez, una ingeniera mecánica y electrónica, que desde hace más de 10 años encontró su nicho en la robótica; pero no la industrial, sino en aquella que da herramientas para aprender haciendo.

A sus 36 años es la directora general de Aprender haciendo (representantes de Lego Education en Costa Rica), profesora de ingeniería mecánica en la Universidad de Costa Rica, profesora de robótica en el Colegio Científico de San Pedro, fue la coordinadora general de la Olimpiada Mundial de Robótica del 2017 y se encuentra terminando su doctorado en robótica educativa.

Es madre de dos niñas, cada una vino al mundo acompañada de un logro para la ingeniera.

Alejandra Sanchez nos cuenta como este sueño se hizo realidad con un trabajo en conjunta con el gobierno y de la importancia de este actividad para el desarrollo creativo, y la resolución de problemas que forman a los jóvenes y niños como mejores personas y que serán capaces de resover conflictos de forma diferente. Fotos: Marcela Bertozzi
Alejandra Sanchez nos cuenta como este sueño se hizo realidad con un trabajo en conjunta con el gobierno y de la importancia de este actividad para el desarrollo creativo, y la resolución de problemas que forman a los jóvenes y niños como mejores personas y que serán capaces de resover conflictos de forma diferente. Fotos: Marcela Bertozzi

En el 2009 tuvo su primer bebé, al mismo tiempo que organizaba el primer encuentro de robótica entre colegios científicos. Aquella fue la primera semilla de una planta que crece hoy con toda libertad.

Tres años más tarde se abrió la convocatoria nacional de la primera Olimpiada. Los ganadores pudieron participar oficialmente en la mundial en Asia. En el 2012 el 100% de los participantes eran de instituciones públicas, contrario a lo que sucede en otros países. Actualmente, esa cifra se mantiene en 86%.

“En ese año fuimos a la olimpiada mundial con un equipo de la Escuela Jesús Jiménez de Cartago. Los padres de una niña que clasificó no tenían cuenta bancaria, tuvimos que pagar un abogado para que la profesora comprara el boleto y cosas de la menor. Esa niña fue a Malasia a representar a Costa Rica. Cuando lo cuento se me pone la piel de gallina. Eso quiere decir que le estamos dando acceso y oportunidad a todos”, cuenta con orgullo.

Para esta apasionada la magia de la robótica educativa radica en la posibilidad que tienen las personas de apropiarse de los conocimientos mientras juegan y construyen.

Sánchez cuenta que un niño al armar una ranita que se mueve, sin darse cuenta logra crear un programa con la misma lógica que se aplica en la universidad: un programa lineal, secuencial, que tiene un problema, toma información y lo desarrolla.

Precisamente de esto trata su tesis doctoral, de impulsar una educación basada en investigación para lograr objetivos a través del proceso de construcción de la robótica.

“Detrás de la olimpiada lo que promovemos es que los chicos se acerquen a la robótica como una herramienta para aprender haciendo, aprender sintiendo. Que lo vivan, sin tener la necesidad de repetir de un libro”, dice.

La líder asegura que esta disciplina desarrolla la habilidad de resolver problemas y trabajar en equipo, aspectos que se trasladan a la esfera personal.

Olimpiada Mundial

En el 2015 se presentó la candidatura para que Costa Rica fuera sede de la Olimpiada Mundial de robótica en el 2017.

Sánchez cuenta que en Catar, mientras esperaba la deliberación del jurado, le anunció a los ministros de Tecnología y de Turismo que se preparaba para tener un bebé el año siguiente.

“Ellos me dijeron que si estaba loca, con todo lo que se nos venía”. Minutos después confirmaron a Costa Rica como sede de la olimpiada y en diciembre de ese año Alejandra quedó embarazada. “Con mi primera hija nació todo este proyecto, con mi segunda me traje la mundial. No sé qué viene”, se ríe.

Alejandra Sanchez es organizadora de la olimpiada mundial de robótica en Costa Rica que se realizaró del 10 al 12 de noviembre del 2017 en Parque Viva. Por primera vez en lo que llevan las 14 ediciones de esta Olimpiada se realizará fuera del continente asiático, siendo nuestro país la cede de esta olimpiada que reunió a más de 3000 competidores de todo el mundo. Fotos: Marcela Bertozzi
Alejandra Sanchez es organizadora de la olimpiada mundial de robótica en Costa Rica que se realizaró del 10 al 12 de noviembre del 2017 en Parque Viva. Por primera vez en lo que llevan las 14 ediciones de esta Olimpiada se realizará fuera del continente asiático, siendo nuestro país la cede de esta olimpiada que reunió a más de 3000 competidores de todo el mundo. Fotos: Marcela Bertozzi

“Para mí la olimpiada es como un hijo porque es en realidad lo que me apasiona, lo que me mueve, me motiva, lo que me hace llorar, estar enojada. Todas las emociones más bonitas y feas me la saca la olimpiada”, reflexiona.

Costa Rica recibió a 65 delegaciones y a más de 3.000 personas. Se convirtió en la primera sede de una Olimpiada Mundial de Robótica fuera de Asia, y Alejandra en la primera mujer en liderar un evento de esta categoría.