Cecilia López.1 noviembre

Nacida en San José, Melania Guerra es una ingeniera, oceanógrafa y científica apasionada por tener una vida llena de aventuras. Su amor por el estudio bajo agua la llevó a enfocarse en la acústica submarina, lo que le ha brindado puñados de historias llenas de conocimiento y enseñanzas para compartirlas con cualquiera. Su espíritu aventurero y el soñar en grande son dos de las herramientas más importantes que llevaron a esta tica a tener éxito en todas sus metas.

Entre el espacio y el mar

Guerra es buza científica y completó entrenamientos de sobrevivencia polar y de escape de helicópteros.
Guerra es buza científica y completó entrenamientos de sobrevivencia polar y de escape de helicópteros.

“Cuando yo tenía cinco años, me regalaron un libro sobre un arqueólogo famoso que fue el que descubrió la ciudad de Troya, desde ahí empecé a ver que habían carreras en las cuales uno no pasa sentado en una oficina de 9 a 5, sino que tenían un aspecto emocionante y de aventura.”

“Chiquitita yo veía noticias que don Franklin Chang estaba empezando a hacer sus vuelos espaciales y las mujeres estaban siendo seleccionadas por la NASA para ser astronautas. Por otro lado, también se pasaba un programa que se llamaba Planeta Azul del oceanógrafo Jacques Cousteau, entonces esas tomas de ver los tiburones martillo en la Isla del Coco me llamaban la atención. Yo no sabía cuál de las dos cosas estudiar.”

“Noté que había un componente de tecnología que era importante en todas esas carreras, así fue como eventualmente decidí estudiar ingeniería, porque pensé que si todavía no podía decidir cuál de todas me gustaba más, mejor estudiaba lo que tenían todas ellas en común, para no tener que cerrar ninguna puerta todavía.”

Oportunidades aprovechadas

A la costarricense le ha correspondido viajar al Estrecho de Bering, entre Rusia y Alaska, en el barco R/V Norseman II.
A la costarricense le ha correspondido viajar al Estrecho de Bering, entre Rusia y Alaska, en el barco R/V Norseman II.

“Después de que estudié ingeniería mecánica en la UCR, en esa época don Franklin Chang estaba todavía con la NASA, antes de separarse y fundar su compañía, y empezó a traer estudiantes recién graduados de Costa Rica para que hicieran una pasantía con él. Al final, me escogieron para trabajar con él en Houston, Texas, por todo el año del 2002 y durante ese año pasaron dos cosas: se canceló el programa del transbordador de la NASA, entonces iba a ser mucho más difícil volar al espacio; y conocí una astronauta que era oceanógrafa y ella me habló un poco sobre tantos paralelos que hay entre las dos carreras y que los entrenamiento de una le habían servido para llegar a cumplir los sueños en la otra carrera, entonces se me ocurrió aplicar a esta maestría (oceanografía).”

“Esa carrera me ha dado las oportunidades de chequear esas cajitas de lo que yo tenía pendiente en la vida. He tenido experiencias increíbles de trabajar muy cerca de las ballenas, de tocarlas, estar en el agua con ellas, escuchar constantemente los cantos de ellas en el agua y los lugares donde esas especies van. Me ha tocado trabajar en México, en toda la costa de Estados Unidos, en el Ártico de Alaska, Canadá y Groenlandia.”

“Fue simplemente una coincidencia, el profesor que me aceptó para la maestría en el doctorado era de acústica, entonces empecé a trabajar ahí. Después una nueva coincidencia porque había otro profesor que buscaba a alguien que hablara español para hacer un proyecto en México con las ballenas, entonces caí por pura chiripa en acústica.”

“Uno va como trastabillando en puertas que se abren y simplemente es cuestión de estar abierto, dispuesto y disponible. Así que, aunque yo soñaba con hacer ese tipo de trabajo, no fue tan guiado el proceso de encontrarlo, también hubo un componente de suerte.”

Minimizar nuestra huella de carbono

Uno de sus animales favoritos son las ballenas, con las que ha tenido la dicha de trabajar en distintas oportunidades.
Uno de sus animales favoritos son las ballenas, con las que ha tenido la dicha de trabajar en distintas oportunidades.

“Año a año, cuando íbamos al Ártico, notamos que las épocas de hielo cambiaban mucho, el hielo se derretía más temprano y aparecía más tarde, entonces había un período mucho más largo de semanas en que no se veía hielo. Esto trae consecuencias por que las corrientes se mueven diferente, el agua está más caliente y el plancton –la base alimenticia de todo lo que vive en el mar– no florece tan rápido ni en los mismo lugares, entonces algunos años veíamos que las ballenas estaban flacas, habían unas que hasta se les salían los huesos.”

“Todos estos impactos tienen la huella del ser humano como inicio, reducir el consumo del plástico es algo gigante que podemos hacer, si simplemente tenemos esa conciencia de reducir nuestro consumo de plástico, de andar siempre con una botella de aluminio en vez de comprar botellas de plástico y si empezamos a ver que en el supermercado venden todo envuelto de plástico entonces podemos hacer que nuestra voz se escuche como consumidores.”

“En Costa Rica tenemos la dicha de que la mayoría de la electricidad viene de fuentes limpias, pero tenemos mucho problema todavía en el tema de transporte y ahí es adonde nosotros estamos emitiendo montones de dióxido de carbono y debemos buscar soluciones, tanto como consumidores si vamos a comprar un carro o como usuarios si vamos a usar el bus pensar en cómo minimizar nuestra huella de carbono para el país y para el mundo.”

Del Ártico a la Antártica

La tica también ha emprendido viajes científicos al Estrecho de Davis, entre Canadá y Groenlandia, en el barco R/V Atlantis.
La tica también ha emprendido viajes científicos al Estrecho de Davis, entre Canadá y Groenlandia, en el barco R/V Atlantis.

“Como yo ya tenía cumplido el sueño de ir al Ártico, me quedaba pendiente ver el otro extremo del planeta y surgió esta posibilidad, parte de una iniciativa que se llama Homeward Bound, que es un grupo de mujeres científicas que nos llevan en una expedición de tres semanas a Antártica para recibir cursos de liderazgo, de cómo ser más eficientes como científicas, para que nuestra ciencia actúe sobre la toma de decisiones de nuestros países y de nuestro planeta.”

Un llamado a las mujeres

Melania estudió en Costa Rica, en el Colegio Humboldt desde preescolar hasta la secundaria.
Melania estudió en Costa Rica, en el Colegio Humboldt desde preescolar hasta la secundaria.

“Antártica es un lugar donde nos vamos a sentir incómodas, vamos a tener frío, vamos a tener mareos, vamos a tener que salirnos de nuestra zona de confort. Creo que eso es una habilidad muy importante, sobretodo para las mujeres que a veces nos educan a estar muy seguras dentro de lo que es cómodo, lo que conocemos y los roles que nos han establecido.”

“Creo que es muy importante visibilizar mujeres que hacen cosas un poco peligrosas o que implican un riesgo y un riesgo no solo físico, sino que puede ser un riesgo de tirarse al vacío a hacer una empresa propia, irse a vivir de campo a la ciudad o salir a buscar vida en otro país. Entonces creo que hay riesgos que a las mujeres a veces no nos enseñan a tomar; podemos educar a más mujeres de cómo se hace eso de una manera más inteligente, más sabia y de cuáles riesgos vale la pena tomar y cómo prepararse para aumentar las oportunidades de que nos vaya bien cuando tomamos esos retos.”