Andrea González Mesén.8 mayo

Su caminar es el de una mujer modesta. Su tono de voz y la forma en la que habla deja salir a la luz su formación profesional y educación de buena familia.

Su rutina –hasta hace unos meses– era como el de cualquier otro hogar costarricense, corría por las mañanas para alistar a su hijo, desayunar en familia e iniciar una jornada completa de trabajo. Eran los fines de semana cuando se dejaban conquistar por las sábanas un par de minutos más.

Claudia Dobles es hija de madre mexicana, en ese país pasó muchas de sus vacaciones, y padre costarricense donde vivió la mayoría de su vida. La casa de su abuela en San Carlos fue casi su segundo hogar y hasta la fecha es el sitio donde se puede desconectar del ajetreo de la ciudad.

Tiene una hermana menor, quien dice es casi su hija ya que la diferencia entre ella y María Fernanda es de 14 años.

Tuvo la oportunidad de ir a la escuela Abraham Lincoln de Alajuelita, al Colegio La Salle y luego al Saint Francis, es en este último donde conoció a Carlos Alvarado, para entonces solo un compañero de buseta y buen amigo.

“En mis vacaciones mis papás me fletaban, ahora que tengo un hijo los entiendo, es muy cansado. Yo salía un viernes a vacaciones y el sábado o me mandaban a la finca de mi abuela en San Carlos o me mandaban a la casa de mi abuela en México”, cuenta.

Su adolescencia fue tranquila. Dice haber sido una muchacha “atípica”, vivía un día a la vez. No sabía qué iba a hacer con su vida, pero tampoco se preocupaba por ello, nunca entró en una crisis existencial solo era “feliz”.

Sí tenía claro que le gustaba pintar y dibujar, sabía que tenía una veta artística que más tarde desarrolló en la arquitectura conquistada por la obra de la “Casa en la cascada” de Frank Lloyd Wright.

Después de su paso por las aulas de la Universidad de Costa Rica se ha involucrado en proyectos amplios y en puestos de responsabilidad que asegura le han dado herramientas importantes que ahora podrá poner en práctica en su nuevo papel como Primera Dama.

Acá un extracto de nuestra conversación con Claudia Dobles.

P/ ¿Cómo llegó a involucrarse en la política?

R/ Por Carlos. Realmente por él, toda su vida, desde que lo conozco tenía ese interés. Después de su maestría en política empezó todo.

P/ ¿Se imaginaba en un proceso presidencial?

R/ No, o por lo menos no tan rápido. Nosotros nos fuimos a vivir a Panamá por mí trabajo y regresamos porque a Carlos lo nombraron presidente ejecutivo del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS). Obviamente siempre he conocido de la capacidad que él tiene, no soy neutral pero sí tengo claro que es muy inteligente y capaz.

Donde realmente se unió la capacidad con la pasión fue cuando él empezó a trabajar en el IMAS. ¡Se entregó de tal manera! Lo veía cansado pero tan contento que dije esto es lo de él. De alguna forma entendí que esto iba a ser así el resto de nuestra vida, pero no me imaginé en esta situación tan rápido.

Además, siempre habíamos dirigido todas las fuerzas a mi carrera. Nos fuimos a Panamá por mi empleo y esta era una excelente oportunidad para él.

P/ ¿Qué significa ser la Primera Dama?

R/ Es la posibilidad de llegar a ayudar con las capacidades y conocimiento que yo tengo.

Siempre me he desempeñado en el sector privado dando buenos resultados, pero es una oportunidad para poner a disposición esa capacidad, conocimiento y esas mejores prácticas. Obviamente en el sector público hay otros retos, pero esas prácticas pueden ayudar mucho.

Esa mentalidad de proceso y más ejecutiva nos hace mucha falta. En ese sentido me entusiasma mucho esa posibilidad.

P/ ¿Cuáles serán sus focos de trabajo?

R/ Todo lo que es transporte público. Me interesa mover el tren rápido de pasajeros que tiene un estudio de prefactibilidad listo; con eso podemos arrancar ya. A partir de ahí la idea es seguir interconectando y hacer la red para que el sistema de transporte público funcione de forma integrada con la sectorización y cobro electrónico.

El otro eje será el acceso a vivienda sobre todo de la clase media que en este momento está fuera del panorama.

Tenemos una clase alta en el país que es la que tiene acceso a créditos y es la que menos los requiere. Hay una clase media que necesita esa ayuda pero no cumplen los requisitos para obtenerlo, pero tampoco están en una situación en la que el sistema de asistencia social los acoja. Están desprotegidos.

Estos dos ejes están relacionados a mi carrera profesional. Es lo que puedo aportar: procesos, seguimiento, coordinación y articulación, que es mucho de lo que hace falta.

El tercer punto es más cercano a mí como persona. Tengo un chiquito de cuatro años y medio que es el amor de mi corazón, y trabajo fuera de casa. Sé lo difícil que es poder cumplir metas y dar la talla en el ambiente laboral. En ese sentido, me siento una mujer privilegiada porque tengo los recursos para pagar un sistema privado de cuido y cuento con el apoyo de mi familia.

Pero no todas las mujeres tienen esas oportunidades, la realidad es que sin eso es muy difícil sacar a los hijos adelante. Muchas mujeres son jefas de hogar, sus familias dependen de la capacidad de conseguir trabajo, de mantener un buen salario y de lograr estabilidad económica.

Para mí el tercer punto es la ampliación de la red de cuido. En este momento se enfoca en darles apoyo a las personas con mayor grado de vulnerabilidad, pero creo que para que la red funcione como debe ser es necesario ampliarla a distintas clases sociales.

El sistema actual tiene el problema de que en el momento en que muchas jefas de hogar obtienen un salario fijo son descalificadas como beneficiarias porque su estatus de vulnerabilidad cambia. Éste es un tema que tenemos que perfeccionar porque a pesar de que estas mujeres ya disfrutan de un salario fijo siguen necesitando ayuda.

Eso para mí es muy importante porque lo entiendo como mamá.

Créeme que con esos tres ya es un montón de trabajo.

P/ ¿Ha podido hablar con ex primeras damas?

R/ He tenido la oportunidad de hablar con doña Mercedes Peñas, Margarita Penón y doña Estrella Zeledón, la esposa de Rodrigo Carazo. Ellas me han dado un excelente input. Son excelentes referencias.

P/ ¿Qué recoge de lo que conversaron?

R/ Creo que mucho es tener un entendimiento de cómo funciona la institucionalidad. Uno tiene que entender al sistema para poder mejorarlo.

Lo que más puedo recoger es que son mujeres que aman muchísimo a este país y que hicieron un excelente trabajo desde sus trincheras y fortalezas. Creo que eso es importantísimo, uno debe aportar de donde puede aportar mejor. Cada una lo hizo a su manera y dejó su huella.

P/ ¿Cuándo necesita consejo a quién acude?

R/ En algunas cosas a Carlos, tiene una inteligencia emocional muy desarrollada.

En otras a mi mamá. Me gusta mucho hablar con ella, tiene otra perspectiva. Es una persona con gran corazón. Me mantiene los pies en la tierra.

P/ En su vida profesional ¿Qué proyectos la han marcado?

R/ Desde que empecé a trabajar inicié en oficinas de arquitectura grandes donde uno se encariña mucho y pasa por todos los ciclos: mucho entusiasmo, cariño y al final mucha resiliencia. Después de dos años de trabajar en un proyecto es por pura disciplina y ganas de sacar las cosas que uno sigue empujando el equipo.

Estaba muy involucrada en hotelería, complejos turísticos donde se debe realizar el diseño estratégico del lugar, diseño de sitio, paisajismo y hasta proyectos de uso mixto donde hemos tenido que diseñar ciudades. Procesos largos, con equipos muy grandes diversos y complejos. Es muy bonito porque es todo un reto.

Para mí una de las cosas que hace que un proyecto sea exitoso, que garantiza que salga a tiempo y con el presupuesto es la capacidad de coordinar al equipo que está involucrado. Lograr esa coordinación es de las cosas que más me gusta.

P/ ¿Ha percibido diferencias en el espacio laboral por ser mujer?

R/ Esa pregunta es complicada porque muchas mujeres dirían que si digo que no es porque no me he dado cuenta o no tengo la sensibilidad para notarlo.

Eventos discriminatorios a nivel personal nunca los he experimentado como limitaciones para seguir creciendo dentro de mi carrera. Dicho esto, por supuesto que he visto consideraciones que se hacen muchas veces entre contratar a un hombre y una mujer por temas de embarazo.

Eso lo he visto, he estado opuesta, cuando me ha tocado a mí nunca ha sido un tema. Dirijo un equipo de trabajo bastante grande y quienes tienen puestos de liderazgo en mi equipo son mujeres porque me parece que son muy responsables, trabajadoras y empunchadas.

Donde más lo he sentido es en el ámbito de la construcción como tal, sobre todo con maestros de obra y algunos ingenieros. Al principio tenía que probar que sí sabía –ya no tanto porque mucha gente me conoce o ha trabajado conmigo–. Posiblemente un hombre le pase similar, pero creo que a nosotras nos toca el doble.

P/ ¿Ha sufrido acoso callejero?

R/ Diay sí, es que no hay mujer que no haya sufrido acoso callejero. Sobre todo cuando era más joven que tenía que atravesar la avenida central para ir a la universidad, claro a uno le gritan de todo.

P/ ¿Por qué decidió ser madre?

R/ Nos casamos cuando yo tenía 30 y Gabriel nació tres años después. Nosotros no nos habíamos sentado a discutir si queríamos o no, o sí ese era el momento o íbamos a esperar más.

Fue simplemente que un día Carlos llegó a comentar que no quería ser un papá tan viejo. Le dije que intentáramos pero sin ninguna clase de presión y al mes ya estábamos esperando a Gabriel, fue una sorpresa muy positiva pero fue muy rápido.

P/ ¿Qué significa para usted su hijo?

R/ Todo. Todo. Es el amor más puro que he experimentado en mi vida.

Nunca fui chiquillera, entonces me daba un poquillo de miedo porque no les tenía tanta paciencia, Carlos sí, toda la vida había sido de tirarse de cuatro patas.

Desde que Gaby estaba en mi panza -enserio que la gente lo dice qué clieché- fue como que un botón se encendió. Me causan demasiada ternura, su inocencia, la espontaneidad… desde que nació Gabriel soy muy sensible a los niños y a los temas con los chiquitos.

P/ ¿Le gustaría tener otro hijo?

R/ Sí, pero ahora quién sabe cuándo. La respuesta de Carlos sería: estamos negociando (se ríe).

P/ ¿Cómo manejan en su casa los problemas?

R/ Cuando tenemos diferencias sentándonos a hablar con bastante respeto. Si estamos demasiado enojados para hablar no hablamos. Nos damos un espacio. Lo peor que uno puede hacer es hablar cuando está demasiado molesto, porque puede decir cosas que uno realmente no siente. Decirlas es muy fácil y luego sanarlas es complicado.

P/ ¿Cómo les cambió la rutina este proceso electoral?

R/ Hemos tenido que ponernos muy creativos para encontrar momentos para estar juntos. Nuestra rutina como familia sí se ha visto modificada. Procuramos –hasta donde podemos– proteger a Gabriel, pasar tiempo con él.

Hemos tomado la decisión de no exponerlo a publicidad oficial, pero sí nos acompaña. Ha sido un cambio para todos, incluido él.

P/-Vi que publicaron una foto en la que salían en la cama por la mañana.

R/ Ah sí, esa foto no es reciente ojo. Gabriel estaba pequeñito. Esa foto era de cuando teníamos un domingo en la mañana que nos despertábamos, que el perro se subía a la cama y nos quedábamos juntos un rato. Espero retomar eso pronto.

P/ ¿Cuándo fue la última vez que durmió al menos 8 horas?

Para ser franca, hace cuatro años y siete meses antes de Gabriel naciera jajaja… Independientemente de la campaña, con un bebé no se puede dormir así.

Referencias:

Blusa negra, enagua y zapatos rosados del diseñador nacional Edwin Ramírez.