Mónica Morales.6 septiembre

No la ha tenido fácil, pero ¿quién ha dicho que a nuestra Ministra le gustan las cosas fáciles? Para Rocío Aguilar los nuevos retos son su fuente de energía y cuando el presidente Carlos Alvarado le propuso asumir la cartera de Hacienda, se vio tentada a decir que sí.

Ha sobresalido entre los jerarcas por sus posturas firmes y por la grandísima responsabilidad que tiene sobre los hombros. En su poder está, no solamente un tema económico, sino también la posibilidad de que Costa Rica siga siendo la Nación solidaria que conocemos y tanto nos enorgullece.

El pasado 8 de agosto, Rocío Aguilar recibía en sus brazos a su noveno nieto. Nació en un hospital privado mientras a muchas personas se les negaba la atención médica por una huelga en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

“Me causó un profundo pesar pensar en todas esas personas y en lo difícil que lo estaban pasando, en eso me llevaron a mi nieto y pensé que al final, todo lo que estamos haciendo es por y para ellos”.

Sindicatos y gobierno se han jugado un gran pulso entre los intereses de ciertos gremios y los intereses del país. Unos no quieren dejar de ganar dinero y otros están obligados a recortar gastos.

Portada de revista Perfil. Foto: Albert Marín
Portada de revista Perfil. Foto: Albert Marín

La nueva Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, aprobada en el 2018, tras un fuerte impulso de la Ministra Aguilar, establece que los aumentos de los pluses para los funcionarios públicos dejarán de ser un monto porcentual y pasan a ser un monto fijo. Esto evitaría que el rubro de pagos por planillas crezca exponencialmente. En otras palabras, los salarios seguirán aumentando pero de manera más controlada.

En época de vacas flacas, la iniciativa suena excelente para todos menos para quienes ven afectados sus ingresos futuros. Por eso la huelga, una acción que afectó lo más importante del ser humano: la salud.

Ya ven, las decisiones que pasan por las manos de doña Rocío son más que números.

Ella tiene una fuerte convicción de que su trabajo aporta un gran valor para Costa Rica. Su objetivo es retornar la confianza en el sector financiero para promover estabilidad para inversionistas, generar empleo, dinamizar la economía, estimular oportunidades de desarrollo para las mujeres empresarias, entre muchos otros efectos en cadena.

Estas preocupaciones no nacen de la noche a la mañana, ni surgieron con el nombramiento como Ministra de Hacienda. El temple de doña Rocío está cimentado en una familia honesta y trabajadora, que le inculcó los valores que hoy imprime en sus acciones de cada día.

Recuerdos de infancia

“Tuve una infancia extraordinariamente bonita y feliz. Nací en Escazú donde hice toda mi escuela y colegio. Tengo un hermano y dos hermanas. Soy hija de unos padres extraordinarios, mi papá ya no está pero fue una persona muy importante en mi vida y en la vida de muchísimas personas. Fue una época lindísima, en un Escazú más rural del que hoy conocemos”.

María del Rocío Aguilar Montoya, hija de José Joaquín y Gilda María, tiene las más gratas memorias de su infancia.

“La casa de mis papás siempre fue el centro de reunión. Crecimos jugando, compartiendo y luego, más grandes, discutíamos muy abiertamente desde el punto de vista ideológico sobre las cosas que en ese momento sucedían en el país”, rememora.

“Aprendí muchos valores que vi en mis papás, fundamentalmente el valor de la solidaridad, el respeto hacia los demás, hacia ideas diferentes y la tolerancia”.

De su infancia también recuerda refugiarse en libros de cuentos. La lectura es una pasión que aún mantiene y que hizo gratos hasta los momentos más difíciles. “Cuando me enfermaba me llevaban libros de cuentos, así que aún enferma era muy feliz porque tenía más libros”.

De sus padres solo habla maravillas. Su papá tuvo una empresa, donde ella trabajó. “Aprendí mucho del valor del esfuerzo a la par de él. Él tenía una empresa pequeña y siempre fue un hombre íntegro. En la crisis de los 80, vendió parte de sus activos para poder honrar contratos. Nunca voy a olvidar cómo prefirió perder parte de su patrimonio con tal de hacerle frente a sus compromisos”, dijo.

Su madre le enseñó el valor del trabajo y que nunca es tarde para conseguir las metas.

“Mi mamá era costurera; recuerdo navidades, una en particular, donde trabajó mañana tarde y noche, para poder ayudar a sus papás a hacer arreglos de la casa", recuerda

"Luego, siendo una mujer que solo había ido a la escuela, tomó la decisión de concluir su bachillerato por madurez. Se graduó, fue a la universidad, estudió sociología y empezó a trabajar como maestra en una escuela unidocente. Aquella mujer que apenas había terminado su escuela fue creciendo intelectualmente, laboralmente y además tuvo que hacer enormes sacrificios porque impartía clases en una institución a la cual viajaba a caballo; después siguió estudiando, hizo una maestría en enseñanza de la matemática”. Sin duda, una mujer sobresaliente y Rocío Aguilar es hija de tigre.

Más que Ministra
Portada de revista Perfil. Foto: Albert Marín
Portada de revista Perfil. Foto: Albert Marín

Soñaba con ser ingeniera eléctrica, como su papá. La vida la llevó por otro rumbo y estudió administración de negocios con énfasis en finanza y banca, y derecho; sin embargo, lo de la ingeniería fue una espinita que le quedó y la heredó a sus hijas e hijo, quienes han elegido carreras afines.

“Ser administradora de empresas fue casi un accidente. Había terminado muy temprano el colegio, tal vez tenía un cierto nivel de inmadurez y no hice el mejor examen de admisión a la universidad, así que no pude entrar a mi ingeniería eléctrica e ingresé a administración, que me terminó gustando mucho”, relata.

Luego, trabajando en el sector banquero, decidió ingresar a la carrera de derecho para complementar sus conocimientos. “Duré mucho tiempo, conocí montones de gente, generaciones enteras, pero finalmente terminé y resultó muy útil en mi desarrollo profesional”. Si notan un patrón similar al de su madre, es mera coincidencia.

Su familia es su eje. “Siempre me han llenado de profundo orgullo y satisfacción. Lo que quiero con mis hijos y nietos, es que cada uno de ellos logre encontrar un camino que los conduzca a la mayor realización personal en cualquiera que sean sus decisiones”.

Esta mujer, que nació sietemesina y este diciembre sumará 63 años de edad, se describe como una persona amante de los retos y sin temor a emprender cosas nuevas. “Me gusta lograr lo que me propongo aunque sé que en los caminos hay dificultades y obstáculos, parte de llegar a la meta final es ir disfrutando de los pequeños logros”, asegura.

Según ella tiene “muchísimas” cosas por mejorar. Nos cuesta creerle, sin embargo nos enumeró dos: quisiera ser una mujer con más paciencia porque a veces le gana la premura por ver resultados y le gustaría dedicar más tiempo a su mamá, algo que hace pero las obligaciones a veces la limitan.

El tema fiscal para una mujer amante de los retos le cayó como anillo al dedo, pero no es fácil.

Luego de la salida del Ministro de Educación, Édgar Mora, por presiones de diversos sectores sociales, el siguiente nombre que empezaba a sonar era el de Rocío Aguilar. Algo que no era de extrañar, pues a quién le va a gustar que le soquen la faja.

A pesar de ello, la moneda tiene dos caras. No solo el Presidente Carlos Alvarado ha apoyado su gestión, sino también muchos costarricenses que saben que el fin último de las decisiones de Hacienda están enfocadas en conservar un país con finanzas sanas… aunque eso nos implique quebrarnos la cabeza con nuestra declaración de impuestos.

¿Cómo hace la Ministra para mantenerse cuerda entre tanta locura fiscal? Según nos cuenta su receta es hacer ejercicio, dedicarle tiempo a la familia, leer y cocinar.

“Procuro siempre hacer ejercicio, aunque haya semanas en que el asunto se ponga cuesta arriba. Intento además disfrutar todos los sábados de mis hijos y nietos, los cuales son convocados sin excepción los sábados. Compartimos juntos un almuerzo que yo preparo y cuya preparación también significa momentos de liberación”.
Retos de su gestión

Superar el 2018 fue clave. “Era un año que llevaba al país directo a una crisis: teníamos una reforma sin aprobar, no teníamos los recursos, había un ambiente de desconfianza enorme en el país y las tasas de interés subían”.

Se tuvo que recurrir a las letras del tesoro, algo que no ocurría desde hacía 24 años. Dichas letras del tesoro son una emisión monetaria que hace el Banco Central para financiar a Hacienda en casos de extrema urgencia.

Rocío Aguilar, Ministra de Hacienda. Portada revista Perfil. Foto Albert Marín
Rocío Aguilar, Ministra de Hacienda. Portada revista Perfil. Foto Albert Marín

Finalmente, la Asamblea Legislativa aprobó la reforma fiscal. “El país entero se unió (diputados, Poder Ejecutivo, sector privado, la academia, etc.) para sacar adelante esa reforma”, asegura la jerarca.

Le tocó también conseguir financiamientos externos (eurobonos y otros préstamos) para que el país pueda seguir hacia adelante en un proceso de consolidación de mejores tasas de interés con plazos más razonables.

“Las finanzas que eran un obstáculo el año pasado para lograr la reactivación económica, hoy día ya no son ese obstáculo. Se han aclarado los nublados del día”, señala.

Para ella, ha sido clave devolver la confianza en el sector financiero y augura que, con el paso del tiempo, el resto del país se irá contagiando de esta confianza.

“Eso no se logra de la noche a la mañana, ya se dieron las condiciones, el sistema bancario por su lado también está trabajando, desde el Ejecutivo se están tomando decisiones para acompañar ese proceso de mayor confianza y desde la Asamblea Legislativa hay proyectos que indudablemente contribuirían mucho a que el escenario pueda ser otro”, agregó.

Aún con los pasos dados en la dirección correcta, hay un tema que, según su punto de vista, este gobierno debe mejorar: “comunicar mejor cuál es la meta, hacia dónde vamos y volver a encantar a todos de que las decisiones que hemos tomado van a permitir al país volver a crecer y ser una Nación más próspera”.

Su legado y tareas pendientes

Uno de los cambios más significativos de la reforma fiscal –y de la historia tributaria– fue incluir el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Ahora quien cobra el impuesto, deduce el IVA que pagó a sus proveedores y estos al mismo tiempo deducen el IVA que pagaron y así sucesivamente en toda la cadena productiva, con lo cual se garantiza que el impuesto recae verdaderamente en el valor agregado en cada etapa productiva y mejora la competitividad de los productos locales, al evitar que impuestos se asignen al costo de producción. Además, el IVA permite que Hacienda tenga un mayor control y cruce de datos para mejorar la recaudación de impuestos y atacar la evasión.

Ahora el gran reto es la implementación de la reforma, lo que ha significado, en un plazo relativamente corto, hacer importantes ajustes en el sistema y en las costumbres de los ticos.

Además, doña Rocío tiene como tarea próxima preparar el presupuesto del año 2020 con reglas nuevas, sobre todo con reglas fiscales que limitan el gasto.

Portada de revista Perfil. Foto: Albert Marín
Portada de revista Perfil. Foto: Albert Marín

“Tenemos que seguir trabajando, no estamos en el mejor entorno internacional, ni en la época de precios del petróleo bajos; pero internamente hay muchísimo que podemos hacer”, relata.

“Así como nos unimos a finales del año pasado para superar la crisis que se estaba gestando por la ausencia de una reforma fiscal, con esa misma valentía y ese mismo espíritu, los diferentes sectores podemos trabajar para que el país pueda revertir la tendencia de menor crecimiento”, agrega.

Doña Rocío, como buena líder, sabe que el trabajo de sacar a Costa Rica adelante nos toca a todos. Es algo que se debe dialogar a diario en las casas, grupos de amigos, trabajos, organizaciones, etc., tal y como lo discutía Rocío Aguilar con su familia en su juventud.

Las opiniones forjadas en el seno de su hogar es, en gran parte, lo que tiene nuestras finanzas públicas a flote.

Involucrarnos es nuestro deber porque, como ella misma dice mientras piensa a su nieto recién nacido: “se lo debemos a las próximas generaciones para que todos puedan disfrutar de un país solidario, sostenible y de bienestar”.

Foto Albert Marín / Producción Alexa Rodríguez / Dirección de arte Augusto Ramírez