Mónica Morales.13 marzo

Establecer hábitos puede ser un reto en el entorno familiar. Mariela París, con más de 18 años de experiencia educativa y coordinadora del Kids Zone de Santa Ana Country Club, ofrece recomendaciones a los padres de familia, dirigidas a potenciar las cualidades de sus hijos y fomentar una estructura y logística armoniosa en el hogar, en pro del desarrollo integral de cada niño.

1. Apuntados con el “Equipo Familia”. Fomente el trabajo en equipo para una eficiente logística y dinámica familiar. No recargue a papá y mamá, opte por distribuir las tareas de la casa. Procure que los niños empiecen a tener sus propias responsabilidades, para que puedan celebrar sus logros como miembros del “equipo familia”.

2. Predique con su ejemplo. Recuerde que los niños aprenden por imitación. Enséñeles a ser consistentes, cumplir los compromisos adquiridos y ser perseverantes, especialmente cuando algo no sale como se planeó. Enseñe con su ejemplo, se vale equivocarse y la ciencia está en reconocer los aspectos que debemos mejorar.

3. No asuma la etapa escolar como suya. Ahora es el turno de sus hijos. Como padres, una de las tareas más difíciles es “soltar” a los hijos y permitirles fallar. Si bien, los niños de preparatoria y primer grado requieren de un acompañamiento cercano, conforme ellos avanzan a niveles superiores, los padres debemos hacer una transición que les permita experimentar sus propias triunfos y fracasos. Esto les ayudará a construir su autoimagen y fortalecer su autoestima.

4. Resoluciones marcan un horizonte positivo. Converse con sus hijos sobre sus propósitos para el nuevo ciclo. ¡Inyecte emoción! ¿Qué desean alcanzar? Según las metas propuestas, establezca fechas periódicas para revisar con ellos el progreso de las mismas y determine los pasos necesarios a seguir.

5. Diálogo como herramienta. Si nota una actitud negativa en su hijo hacia la escuela o el estudio, valore si es sólo la punta del iceberg, de algo más profundo que le afecta. Practique la comunicación asertiva para interpretar las conductas de su hijo: converse de forma clara, honesta y directa. De la mano de una escucha activa, propicie un ambiente de apertura y apoyo que brinde confianza al niño para compartir sus sentimientos. De esta forma, fomentará en ellos la autoconfianza y la construcción de relaciones afectivas con beneficios positivos en el hogar, la escuela y en otras relaciones interpersonales. Evite minimizar lo que les agobia al darles soluciones para cada situación. Lo que para un adulto se resuelve fácilmente, para ellos a veces es el fin del mundo. La mayor parte del tiempo, lo que los niños buscan es que los escuchemos y que los comprendamos; y no que les resolvamos.

6. Descanso en pro de niños saludables. Niños y adolescentes miden constantemente los límites de sus padres. Es por esto, que probarán implantar un horario y estructura basado en sus preferencias. Sea firme y anticipe que para adquirir un hábito se requiere de al menos 21 días de consistencia. Si la rutina de sueño cambió, paulatinamente, procure modificar el horario para acostarse, hasta alcanzar la logística ideal. Repita este proceso cada vez que se altere la dinámica durante el año. ¡Un niño descansado, es un niño feliz!

7. Horarios que reconfortan. Establezca un momento para los quehaceres. Si la edad del niño lo permite, desarrolle con él, un horario diario y semanal para hacer su tarea o practicar la lectura. Déjelo que decida las prioridades (aconséjele balancear entre acciones fáciles y difíciles). Esto le ayudará a desarrollar sus habilidades de organización y a tener un balance entre responsabilidades y diversión.

8. ¡Aburrirse está bien! Los niños deben ser niños y necesariamente deben disfrutar de momentos de ocio y aburrimiento que pongan a trabajar su cerebro y motiven la creatividad. No sature su agenda y procure que disfruten las actividades extracurriculares que elijan. ¡De los momentos de aburrimientos surgen las mejores ideas!

9. Trabaje la mejora continua de forma saludable. Motive a sus hijos a dar su mejor esfuerzo y reconozca esa labor. Al mismo tiempo, conforme crecen y adquieren más destrezas, invítelos a pensar más allá y a descubrir por ellos mismos distintas formas de abordar una situación personal o de realizar un trabajo de la escuela. Es sumamente enriquecedor cuando ellos se proponen mejorar, a raíz de un gran autoconocimiento.

10. Bienestar familiar. Las obligaciones de la escuela pueden generar tensión. Como padre de familia, no pierda el norte. Recuerde que la escuela es una etapa de aprendizaje, de aciertos y desaciertos. Priorice el bienestar de su familia y sepa hacer la pausa. También es necesario un descanso o un día de paseo: la visita a un museo, un parque o un día de juego con su mascota. “Para efectos de liderazgo, podemos ver las vacaciones como “afilar unas tijeras”. Es decir, no puedo seguir cortando, si mis tijeras ya no tienen filo”, apuntó la experta.