Dra. Ana Yendry Morales Blanco.6 septiembre

Ser niña o niño no siempre es fácil. Solemos creer que los problemas de nuestros hijos son tonterías, como una discusión con el amiguito del kínder o una frustración por no ser el mejor de la clase. Esos pequeños detalles y la manera en cómo se solucionan son vitales para crecer como adultos independientes y seguros de sí mismos.

No, sus problemas no son poca cosa, son la base de su futuro. Por ello, como madres y padres debemos conectar con las emociones de nuestros hijos, escucharlos y ayudarlos con amor pero con límites.

Acá les ofrecemos algunos consejos que pueden hacer que esta labor titánica sea más efectiva:

1. Comprenda la cabeza del niño: El mundo emocional del niño es tan o más complejo que el del adulto, pues carecen de todas las herramientas de razonamiento y aún no tienen la madurez emocional suficiente para comprender su entorno. Esto dificulta el entendimiento entre padres e hijos, y hace necesario que los adultos sean comprensivos y desarrollen la habilidad de la comunicación para garantizar que dicen lo que realmente desean comunicar. También deben escuchar lo que el niño siente y quiere decir.

Esto suele parecer muy sencillo pero en las relaciones cotidianas, los conflictos, la sobrecarga de trabajo y el cansancio ponen las relaciones entre padres e hijos en una constante dificultad. Ante este panorama, escuchar atentamente es vital en el inicio de una excelente comunicación.

2. Atienda sus emociones: Estamos destinados a buscar siempre seguridad y, como adultos, confiamos nuestros sentimientos, problemas y ansiedades solo a aquella o aquellas personas que sabemos que realmente nos prestarán toda su atención y nos darán escucha más allá de las palabras. A los niños y a los adolescentes les ocurre lo mismo. Cuanto más pequeña es la persona, más necesita que prestemos oídos y atención a sus conflictos cotidianos por mucho que a nosotros, en ocasiones, nos parezcan insignificantes y superficiales.

Por tanto, debemos permanecer cuidadosos de sus emociones y hacer preguntas como “¿cómo estás?, ¿cómo te sentís?, ¿cómo te hizo sentir esto que has vivido?”. Este tipo de comunicación abierta, basada en la capacidad de escuchar activamente, facilita que continuemos el diálogo en lugar de bloquearlo y hace que los vínculos se tornen satisfactorios y duraderos a lo largo del tiempo.

Foto Shutterstock.com
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3. Permítale expresar sus sentimientos: Los padres autoritarios, los cuales, temen perder el control de las situaciones y utilizan las órdenes, gritos o amenazas para obligar al niño a hacer algo, impiden que los hijos expresen sus sentimientos. Este tipo de paternidad y maternidad autoritaria transmite el mensaje de que los padres no están interesados en lo que el niño o el adolescente siente o tiene para decir.

Es una actitud que se recomienda trabajar con un profesional para mejorar la relación. Hay que tener en cuenta que, si bien los padres deben ser una guía, tampoco pueden omitir las emociones de los niños.

4. Evite sembrar culpa: Algunos padres, consciente o inconscientemente, hacen sentir culpables a sus hijos a través de las palabras. Utilizan el lenguaje en negativo, comentarios del tipo “no corras, que te caerás”, “ves, ya te lo decía, que esas gradas eran demasiado altas y te iría mal” o, “eres un desordenado terrible”; son expresiones aparentemente neutras que todos los padres han usado. El problema es que sean tan habituales que desmerezcan los esfuerzos de aprendizaje de la hija o hijo y le conviertan en una persona insegura.

5. Nunca le reste importancia a las cosas: A veces pensamos que los problemas de los pequeños son poca cosa en comparación con los nuestros. Ejemplos como: “¡buenooo, no te preocupes, seguro que mañana volverás a hacer buenos compañeritos”, intentando tranquilizar inmediatamente a un niño o a un joven en medio de su problema. Sin embargo, el resultado es un rechazo casi inmediato hacia el adulto que se percibe como poco o nada receptivo a escuchar. Logrando alejar al hijo de ellos y básicamente comunicándole que no le interesa ni sus problemas ni sus sentimientos.

6. Evite los sermones: Algunos padres son especialistas en dar conferencias, la palabra más usada por ellos en situaciones de “sermón” es: el deberías. Son las típicas respuestas que pretenden enseñar al hijo en base a su propia experiencia, desestimando el caminar diario y las caídas del otro.

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Para quienes cometen este tipo de error, lo que se aconseja es intentar ser más espontáneos y menos juiciosos y críticos a la hora de entablar comunicación verbal con sus hijos. Asimismo, escuchar activamente es algo más que percibir con nuestros oídos las palabras que nos dirige la persona con la que estamos hablando; supone estar dispuesto a captar los sentimientos del niño, la profundidad con que le ha afectado el problema y la necesidad, manifiesta o no, de hablar de cómo se siente.

7. Hable claro y conciso: Al dar una información o una regla de cumplimiento, busca que siempre sea de una forma positiva y alcanzable. Procure explicar de manera clara y concisa la importancia de cumplir lo que dice, por ejemplo: “cuando regreses de la escuela dirígete a realizar las tareas pendientes para que, el tiempo que te quede luego de lo cumplido sea para jugar o estar en tiempo libre, así te sentirás más satisfecho y realizado con tus logros y tiempo”.

8. Cumpla con lo que dice: Obedezca a la regla de que “todo lo que se dice se cumple”, no prometa lo que no se pueda cumplir y concientice el ejemplo. Por ejemplo, decir que no se usa el celular en la mesa cuando el adulto nunca se separa de su aparato electrónico cuando está cenando, es un gravísimo error.

9. Póngase en sus zapatos: Póngase en el lugar del otro (“que haría yo en su lugar”), con el objetivo de no acostumbrarse a desvalorizar los pensamientos y afectos de los más pequeños.

10. Brinde consejos consistentes y no contradictorios: A veces decimos: “los hermanos no se pelean”, pero papá o mamá riñen abierta y constantemente con sus propios hermanos quedando al descubierto la disfuncionalidad de los lazos familiares. Los vínculos deben orientarse a lo sano y no a la repetición de patrones, pero para ello, los padres deben saber y querer mirar de donde provienen sus dinámicas y enmendar sus malas costumbres.

11. Muestre empatía: Se debe crear un clima emocional que facilite la comunicación, por ejemplo, mirando a los ojos, colocándose a la altura física de sus hijos de igual a igual (arrodillarse si lo amerita en niños pequeños), y si hay llanto respetar su elección, pues, esta manifestación es la vía de expresión del sujeto y tanto como la niña como el niño tienen ese derecho.

12. Pida perdón: Si nos hemos equivocado como padres, debemos retractarnos pidiendo su perdón y recordándoles el amor que les tenemos. Sin duda, esto es más educativo para el hijo o hija que muchos sermones y consejos repetitivos.

13. Sea una persona sincera: Apelar siempre a la sinceridad con los hijos es lo que da soporte a la confianza en la adversidad. Si por ejemplo, al niño se le asusta diciéndolo que “viene el señor roba niños”, el pequeño crecerá con ese temor y esto afectará su inteligencia emocional y distorsiona su realidad.

14. Amor con límites: Lo correcto es ser una mamá o un papá cálido pero firme a la hora de poner límites, feliz por los avances pero también respetuoso ante los retrocesos de sus hijos. Esta es una excelente forma de prevenir sufrimientos y ser fuente de alegría y felicidad.

15. Póngase de acuerdo: Cuando hay varias personas encargadas de la crianza de los niños, todos deben estar en sintonía. Uno de los grandes fallos al establecer buenas relaciones con los hijos, radica en la mala comunicación entre papá y mamá.

Es común que uno de los padres tenga una personalidad más fuerte y sea el que impone las reglas, mientras que el otro es visto como nulo o ausente. Recordemos que antes de ser padres ya se eran pareja y deben fortalecer la comunicación para tomar decisiones en conjunto. Si hay desacuerdos, se deben solucionar fuera del ambiente de los hijos.

Autora: Dra. Ana Yendry Morales Blanco, sicóloga clínica (tel.: 8872-0670).