Redacción Perfil.Hace 4 días

El año escolar está por comenzar de nuevo y muchos son los puntos por considerar, prevenir y supervisar a diario para lograr que tanto niños como padres saquen el mayor provecho de esta etapa.

Según Rosi Brenes, doctora en Educación y fundadora del Saint Gregory School, “el compromiso debe ser mutuo: los padres deben estar atentos e interesados en la evolución, avance y crecimiento del estudiante, y, el niño, saber que está cimentando las bases para su vida profesional, por lo que debe estudiar con entrega, ordenar sus tiempos y utilizar las mejores técnicas, así como disfrutar de los tiempos de esparcimiento”.

En esta nota especial le traemos las recomendaciones de Brenes para controlar cada aspecto fundamental de la época escolar.

¿Cómo enseñarles a los hijos a organizar su tiempo?

La puntualidad, el orden, la responsabilidad y la organización son aspectos muy importantes para poder organizar el día de sus hijos y aprovecharlo de la mejor manera según su edad. Desde pequeños se les puede ofrecer recursos y elementos para ordenar sus juguetes, libros y ropa (ya sea en cajas plásticas o estantes). Cuando están en la etapa escolar, también se deben incluir, dentro de esa planificación, las tareas escolares.

Foto: Shutterstock.com
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Los espacios de esparcimiento son de igual importancia que los deberes escolares. Estos fomentan interacciones sociales, promueven el desarrollo de habilidades y la creatividad, y brindan espacios de relajación y diversión.

Si logramos que los niños y adolescentes establezcan claramente los deberes, prioricen según su importancia y cuenten con un horario, sacarán el mejor provecho de su día.

La mayoría de los escolares necesita ayuda para aprender a organizar su tiempo. Algunos consejos básicos para lograrlo son:

-Crear una línea del tiempo para la familia: utilice una tira de papel larga para crear una línea del tiempo que incluya a toda la familia y escriba los eventos importantes que vayan a suceder en la semana. Por ejemplo: “primer día del kínder” o “clases de natación”. Esto les ayudará a desarrollar un sentido del tiempo claro en el futuro.

-Tener un horario diario: detalle un horario básico del día de su hijo en una hoja y póngalo en la pared de su habitación o en cualquier otro lugar visible.

-Limite el tiempo frente a la TV o tablet: involucre a su hijo en la decisión de la cantidad de horas de televisión y uso de tablet a la semana. Si ve demasiada televisión, reduzca unas cuantas horas la primera semana y más durante la segunda. Esto le enseña a ser responsable y le ayuda a encontrar tiempo para hacer otras cosas.

-Use una tabla de tareas escolares: establezca una tabla que incluya todas las tareas escolares que debe hacer de lunes a viernes. Cuando hayan terminado cada tarea, los niños pueden marcarla en la tabla. De esta forma aprenderán a organizar fechas de entrega y obligaciones.

Dificultades académicas. ¿Cómo enfrentarlas?

Vivimos en una sociedad dinámica, cambiante y diversa. Lo que años atrás era considerado como vagancia, lentitud o deficiencia, hoy tiene una explicación adecuada y comprobada. Todas las personas aprenden de un modo diferente, pero eso no debe ser un problema ni generar estereotipos o etiquetas.

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Si su hijo tiene déficit atencional, puede emplear estas estrategias:

  • Recuerde siempre que la parte emotiva es importante. Cada lección que desee que su hijo asimile, iníciela con positivismo y firmeza; enfóquese en aspectos que centren su atención.
  • Explote el área visual y sensitiva. Apóyese en imágenes y texturas a la hora de desarrollar el tema, esto focalizará la atención del niño.
  • Procure no ser plano en sus intervenciones. Cambie los tonos de voz, pues eso hará que el niño no se aburra con facilidad y le dará emoción a la plática. Siempre es oportuno mantener el contacto visual.
  • Divida la tarea en etapas: lectura, ejecución y revisión, con el objetivo de disminuir los olvidos y las equivocaciones.
  • Si los tiempos de atención son cortos, entre cada actividad incluya pequeñas rutinas de pensamiento o alguna actividad lúdica relacionada con el tema en cuestión que le permita distraerse un poco, pero seguir aprendiendo.

Si los resultados bajos que está teniendo su hijo se deben a su falta de compromiso o inmadurez, tome en cuenta lo siguiente:

  • Es claro que no todas las materias son afines al interés de los estudiantes, pero todas son relevantes en su desarrollo académico. Por eso evite hacer comentarios despectivos sobre las asignaturas y, más bien, recuérdele a diario a su hijo que todas son importantes y que tendrán un impacto en su futuro.
  • Converse a diario con su hijo. Pregúntele cómo se siente, qué le emociona de sus clases y qué cosas lo aburren. Así podrá identificar qué áreas fortalecer y el porqué de su apatía.
  • Si su hijo es aún muy inmaduro para llevar por sí solo sus tareas académicas, apóyelo y supervíselo, pero asegúrese de no hacer las tareas por él.
  • Refuerce las rutinas de labores por cumplir e indíquele los beneficios y las consecuencias que obtendrá si las ejecuta o si las deja sin hacer.
  • Siempre pregunte el porqué de su accionar; escúchelo y solicite soluciones. Recuerde que, si las propuestas salen de él, no las verá como imposiciones y será más sencillo que las cumpla.
¿Cuándo dejarlos solos?

Por más amor que los padres tengan por sus hijos, no deben perder de vista que su misión en la vida es educarlos y formarlos, dentro de los esquemas sociales, de una manera en la que predominen los principios y los valores.

Foto: Shutterstock.com
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Tome en consideración:

  • El niño debe saber que realizar sus tareas escolares y estudiar significa que se hace responsable de sus cosas y que no es una tarea para mamá ni para papá, sino para él. Sin embargo, es importante que tenga claro que, aunque son sus responsabilidades, la persona que lo cuida sí lo va a guiar, en un principio; luego le tocará a él encargarse.
  • ¿Qué pasa con las tareas complicadas que el niño no puede hacer solo? El padre o madre de familia no debe hacerla, pues eso sería un grave error y pierde el proceso de formación que ha venido desarrollando.
  • Es importante que desde que los niños son pequeños se manejen con rutinas o actividades en secuencia que repiten día con día. Esto los forma, les da seguridad y les ayuda a asimilar patrones de conducta que después pueden repetir por sí solos.
  • Debe haber un lugar asignado previamente para realizar la tarea en casa, sin distracciones, en donde él pueda concentrarse.
  • Preferiblemente, solo un adulto debe ser el responsable de ubicar al niño con sus responsabilidades y ojalá que siempre sea la misma persona. Sin embargo, no se debe perder de vista que es solo un guía, que le puede brindar recomendaciones en el proceso de hacer la tarea, acompañarlo y estar cerca, pero que el niño es el responsable de realizar su tarea.
  • Si el niño tiene problemas de aprendizaje severos y necesita ayuda adicional, la persona que lo atiende debe manejar una rutina similar a través de la cual aprenda a hacerse responsable de sus tareas y materia de estudio.
  • Si un niño pone resistencia a realizar su tarea o estudiar, hay que insistir, poner condiciones y negociar con él.
Estilos de aprendizaje y técnicas de estudio

Todos los seres humanos integran aprendizajes de diferentes formas, teniendo en cuenta habilidades, cognición y emoción.

Actualmente se ha establecido que tenemos tres grandes sistemas para representar mentalmente la información:

1. Aprendizaje visual: Se refiere a estudiantes que necesitan niveles de organización gráficos; es decir, visualizan patrones que les ayudan a recordar o memorizar cierta información. Prefieren leer antes que escuchar y captan grandes cantidades de información solo mirando. Piensan en imágenes y visualizan en detalle, relacionando diferentes ideas y conceptos.

Las personas con este tipo de aprendizaje realizan resúmenes y esquemas, subrayan y escriben en los márgenes de los libros; siempre toman apuntes en clase. Algunos ejemplos de recursos útiles para este tipo de estudiantes son: diagramas, esquemas, imágenes, películas, mapas, folletos, revistas, Internet, diccionarios, dibujos, fotografías, cartas, emails, documentales, crucigramas, obras de arte, diapositivas, entre otros.

2. Aprendizaje kinestésico: Las personas con este tipo de aprendizaje necesitan moverse, estudiar mediante medios que les permitan mantenerse activas. Este estilo está relacionado con tocar y hacer. El aprendizaje suele ser más lento que en cualquiera de los otros dos casos.

Foto: Shutterstock.com
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Los alumnos táctiles:

  • Captan información a través de sensaciones y movimientos. Suelen hacer dibujos o esquemas en vez de copiar al pie de la letra los apuntes.
  • Estudian moviéndose y haciendo pausas frecuentes, y también les gusta estudiar en grupo.
  • Relacionan los nuevos conocimientos con los que ya tenían y con la vida real.
  • Suelen responder mejor a exámenes de carácter práctico o de laboratorio.

Ejemplos de recursos útiles para este tipo de estudiantes son: barro, plastilina, piezas de construcción, crucigramas, juegos de mesa, mapas, instrucciones, recetas, excursiones y visitas, entre otros. También les funcionan los mapas mentales donde organizan información que sale de un centro común. Por lo general, están hechos a mano, incluyen ilustraciones o imágenes que ilustran conceptos importantes.

Las personas kinestésicas necesitan moverse porque pierden la concentración muy rápido. Una muy buena idea es incluir o intercalar, en el tiempo de estudio, períodos de movimiento con ejercicio o juegos.

3. Aprendizaje auditivo: Estas personas se ven beneficiadas por la asimilación de información a través del oído. Prefieren escuchar que leer; si tienen que hacerlo, les gusta hacerlo en voz alta. Aprenden mejor mediante explicaciones orales y muestran más destreza para aprender idiomas y música. Grabarse para estudiar y escuchar luego sus grabaciones es una excelente técnica de estudio. Además, repasan los apuntes en voz alta y hablando consigo mismas. Suelen responder mejor a exámenes orales.

Algunos ejemplos de recursos útiles para este tipo de estudiantes son: canciones, dispositivos móviles, videos, grabaciones propias y ajenas, documentales, películas, charlas, conferencias, radio en streaming, entre otros.

Existen diferentes tests para identificar el tipo de estilo de aprendizaje al que se inclina un estudiante. Sin embargo, es importante aclarar que esto va muy unido a la motivación y el apoyo que recibe en su hogar, así como a la emoción con la que enfrente su vida escolar.

Pérdida de un año escolar

La pérdida de un año escolar puede darse por razones de varias clases: de tipo social, académico, por problemas de aprendizaje o porque no hay conexión entre el estudiante y el estudio. A veces hay conflictos grandes en el hogar que afectan profundamente al alumno o, en otras ocasiones, no existió acompañamiento cuando el estudiante lo necesitaba. Un niño puede perder el año incluso por una carencia de hábitos de estudio o un mal manejo del tiempo.

Foto: Shutterstock.com
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Opciones para enfrentarse a este escenario:

  • Llevar a cabo una reunión interdisciplinaria. Es buena idea que integrantes del hogar, escuela, docentes de materias reprobadas y psicólogo en conjunto analicen puntualmente las razones por las que piensan que el estudiante perdió cada materia. De todo ese análisis vendrán las soluciones que, sin duda, generarán una nueva experiencia para todos los involucrados.
  • Si no se le dan las soluciones necesarias al problema, se convertirá en una situación repetitiva que los llevará al fracaso escolar y familiar de por vida, trayendo otro tipo de consecuencias, como jóvenes que no logran graduarse.
  • Es buena idea contemplar cambiarlo de centro educativo, si es que el joven no se ha adaptado, si la filosofía y el proceso académico no se ajustan a las necesidades del estudiante o bien si el ambiente social no le ayuda.
  • Tome en cuenta que debe tener siempre una actitud positiva: ya lo pasado, pasado. Si alguno de los padres siempre está recordándole al niño lo sucedido, será difícil avanzar.
  • Considere que hay niños que son grandes, pero no maduros emocionalmente y racionalmente para su edad. Quizás es mejor que repitan el año y se encausen en un grupo con niños del mismo nivel.
  • El estudiante reprobado debe comprender claramente que a veces se gana y a veces se pierde. En esta línea, repetir un año implica tener una experiencia para reafirmar conceptos, aprender muy bien la materia y poder ganar el año con mucha ventaja para continuar muy bien preparado en el proceso que viene.
Recomendaciones para evitar la pérdida de un año escolar

-Mantenerse cerca del centro educativo durante el curso lectivo para conocer con exactitud el rendimiento académico de su hijo: ir a reuniones, conversar con docentes regularmente, por ejemplo.

-Ver la situación con objetividad para tomar las mejores decisiones. A veces un alumno requiere, en casos extremos, acompañamiento (o tutorías) para no perder el año, por lo menos en algunas materias.

-Sentirse seguros y confiar en el centro educativo que eligieron para su hijo.

-Generar un horario de estudio permanente durante el tiempo lectivo, que sea balanceado y lógico.