Mónica Morales.6 abril

El 15 de enero de este año, una niña de cuatro años murió tras sufrir laceraciones en el hígado y el corazón, víctima de sus propios familiares. La noticia nos partió el alma.

No es la primera vez que Costa Rica les falla a nuestros pequeños. En mayo del 2019, un niño de cinco años murió por una hemorragia intestinal atribuida a agresiones físicas. Así podríamos seguir mencionando, uno detrás de otro, los casos que han ocurrido en el pasado reciente.

Mucho se le ha cuestionado al Patronato Nacional de la Infancia (PANI) por su alta cuota de responsabilidad al no atender a tiempo estos casos. No obstante, la malsana violencia contra niños y niñas es un problema social y cultural que amerita un abordaje integral: el bienestar integral de la niñez nos compete a todos, incluidos los ciudadanos. Es decir, es también un asunto suyo y mío.

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. Nelson Mandela

¿Qué podemos hacer para evitar más muertes?, ¿cómo podemos proteger a niños y niñas inocentes? Si bien es cierto criticar a los entes responsables y exigir respuestas es nuestro derecho, también es nuestro deber aportar soluciones.

Para conocer cómo podemos actuar, conversamos con la nueva jerarca del PANI, Gladys Jiménez, quien desde el 28 de enero asumió las riendas de esta institución; así como con especialistas en educación, infancia y crianza responsable. Las posibilidades de ir cambiando la cultura violenta empiezan en casa, con nuestros hijos, sobrinos, nietos y hermanos menores, pero también podemos ir más allá e involucrarnos con los niños y niñas de nuestra comunidad.

Foto: Shutterstock.com
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La Convención sobre los Derechos del Niño (CRC, por sus siglas en inglés) reconoce que “el niño, para el desarrollo pleno y armonioso de su personalidad, debe crecer en un entorno familiar, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión”. Esto no siempre sucede. Millones de niños en todo el mundo crecen sin el cuidado de sus progenitores por varias razones, incluso debido a la muerte prematura de los padres o su migración por trabajo. En la mayoría de los casos, estos niños son cuidados por miembros de su familia extendida, mientras que, en otros, tienen que vivir en hogares que no son los suyos.

“El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”. Oscar Wilde

Según Gladys Jiménez, presidenta ejecutiva del PANI, los mayores problemas que enfrenta la niñez costarricense son la violencia física, psicológica y sexual. Esta última afecta principalmente a las mujeres a partir de los 10 años y se agudiza por los casos de relaciones impropias, en las que un hombre adulto mantiene una relación con una niña o joven al menos siete años menor que él.

También hay casos de tráfico de menores de edad, tanto nacionales como extranjeros. Esta situación se ha complicado porque ahora hay más niños migrando sin el acompañamiento de adultos y se exponen a ser víctimas de explotación.

Otra situación a la que se enfrentan los pequeños es a la negligencia de sus padres, quienes, por descuidos, ponen en peligro su salud.

Costa Rica cuenta con una Ley de Castigo Físico, entre mucha otra legislación nacional e internacional, que protege a los infantes. No obstante, las leyes no siempre van de la mano con el cambio cultural. Todavía hay padres que creen que es válido agredir físicamente a sus hijos para corregirlos o personas que ven sin malos ojos que un adulto mantenga una relación de pareja con una niña.

Foto: Shutterstock.com
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Ante estos casos, aquello de que “cada uno en su casa y Dios en la de todos” NO aplica. Es necesario que denunciemos la violencia, los abusos y las relaciones impropias. ¿Cómo hacerlo? Levante el teléfono y llame al 911; esta es la forma más fácil de empezar a cambiar la historia e, incluso, salvar vidas.

Para este 2020, el PANI tiene la meta de habilitar la atención del Centro de Orientación e Información (COI), el cual recibe denuncias y atiende consultas, durante las 24 horas de todos los días de la semana, en todas sus 10 direcciones regionales, pues las situaciones de violencia suelen ocurrir fuera de las jornadas laborales y se intensifican en días festivos o cuando hay eventos deportivos.

En la comunidad

No hace falta ser papá o mamá para mejorar la vida de nuestros niños, niñas y adolescentes. Una forma de colaborar es acercarse a las Juntas de Protección que hay en cada cantón del país. Estas son organizaciones de base comunitaria, creadas con el propósito de trabajar en la promoción y defensa de los derechos de las personas menores de 18 años.

“La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices”. Albert Einstein

Otra alternativa de colaboración es ofrecer ayuda a las organizaciones no gubernamentales (ONG) que buscan dar respuesta a necesidades claramente identificadas en esta población; hay desde albergues hasta entidades que ubican niños en casas solidarias u hogares temporales. Dar donaciones, prestar servicios de horas voluntarias o acoger a un niño en riesgo son algunas de las múltiples formas de aportar su grano de arena.

Algunas ONG son las Casitas de Escucha, el Club de Adolescentes, el Hogar Fe Viva, Casa Viva, entre otras.

Gaby, Juan Carlos, Julia y Génesis son una familia que ha recibido a 5 niñas y 7 niños de acogimiento, con edades desde los 7 meses hasta los 12 años. Esta experiencia los unió más y les enseñó el verdadero significado del amor. Ellos son parte de los colaboradores de la ONG Casa Viva.

Por su parte, quienes deseen ir más allá y tengan las capacidades para adoptar a un niño o niña, pueden informarse acerca del procedimiento y los requisitos con el PANI, único ente rector en esta materia en Costa Rica.

Como padres y madres de familia

Lamentablemente, muchos casos de violencia ocurren tras las puertas de nuestras propias casas. Los casos de negligencia y agresión son más comunes de lo que realmente creemos.

Poco ayuda el hecho de que nuestros padres hayan sido criados a punta de faja y que nosotros también tuviéramos que soportar nalgadas. Eso no nos hizo mejores personas; solo nos convirtió en sobrevivientes de violencia.

“El trato que se les da a los niños es el que ellos luego darán a la sociedad”. Karl Menninger

Ante la ausencia de una escuela para padres y madres de familia, es necesario que las personas responsables de la crianza de un niño o niña se eduquen por todos sus medios posibles. Según la doctora en educación Rosi Brenes, “la responsabilidad de educar les corresponde única y exclusivamente a los padres. Los demás miembros de la familia pueden colaborar, pero la última palabra debe venir del papá o de la mamá”.

Para lograr educar con calidad, es necesario formar al niño desde el hogar, en la esencia de los principios, los valores, la disciplina y normas de comportamiento, el orden, etc.

La escuela, por su parte, es el complemento para educar al niño en habilidades, destrezas y conocimientos. La armonía entre el hogar y la escuela permite que la educación del niño sea más fluida y complementada por ambas partes.

Para tener hijos felices es necesario asegurarles respeto y amor absoluto desde el hogar, y lograr que este tenga continuidad en la escuela. Se les debe proteger siempre y cuidarlos del ambiente y de las personas que los rodean; además, hay que garantizarles una buena educación, tanto en la parte académica como en valores.

Algunos de los errores más comunes que cometemos papás y mamás son:

Mimar en exceso: Vemos tan lindos a nuestros hijos y nuestro amor es tan grande que los mimamos de más y se nos olvida que debemos formarlos para el futuro y para las adversidades de la vida. Si somos demasiado complacientes, no serán capaces, como adultos, de enfrentarse a las dificultades.

No corregimos efectivamente: Muchos padres se cansan de corregir a sus hijos y, por eso, los dejan hacer todo lo que quieren, sin límites. En otras ocasiones, las correcciones se hacen a punta de gritos, faltándole el respeto al niño y sin justificar razones por las cuales se les niega algo.

Les impedimos aburrirse: Según la especialista en crianza con simplicidad, Ashley de Regil, hoy en día tener niños aburridos es una bendición. No solo somos padres con agendas muy ocupadas, sino que también llenamos al tope las agendas de nuestros hijos, impidiéndoles que tengan tiempo ocioso que permita el juego libre y el desarrollo de la creatividad.

Limitarles el cariño y el amor: Bajo ninguna circunstancia el castigo hacia un niño puede ser limitarle el amor, los abrazos y los besos. Los niños nunca deben sentirse rechazados por sus padres.

Ahora bien, ¿cuáles son las soluciones para asegurar la felicidad de nuestros niños en casa?

Asegúrese de que el tiempo que esté con sus hijos siempre sea el mejor, el más divertido, el más feliz, el más sincero, el que sus hijos no cambiarían por nada en el mundo. Jamás compense el tiempo con cosas materiales.

Asimismo, la especialista de Regil recomienda que los adultos filtren la realidad. No exponga a su niño o niña a noticias amarillistas o información demasiado cruda que el cerebro de un infante aún no logra procesar. Filtre los contenidos según la edad de sus hijos.

Líneas de atención y denuncias

Consultas y denuncias por Internet: Este servicio atiende inquietudes, consultas y denuncias del público en general sobre la afectación de derechos de las personas menores de edad. Este servicio está habilitado las 24 horas todos los días de la semana, sujeto a revisión y direccionalidad de la información, de lunes a viernes de 7:30 a. m. a 4:00 p. m. Si desea interponer una denuncia, diríjase al sitio pani.go.cr/servicios/denuncias-en-linea.

PANI 911: Este servicio es un enlace estratégico del PANI con la red 911 que brinda a todos los ciudadanos y las ciudadanas un servicio de atención de 24 horas, todos los días de la semana, los 365 días del año. Ofrece una mayor posibilidad de consultar, alertar y denunciar situaciones que atenten contra el ejercicio de los derechos de niños, niñas y adolescentes, activando la movilización de la red interinstitucional para su garantía.

Línea telefónica gratuita 1147 para niños, niñas y adolescentes: Ofrece un servicio de atención telefónica para que niños, niñas y adolescentes de todo el territorio nacional puedan expresar sus sentimientos, ideas, inquietudes, experiencias y, a la vez, puedan informarse acerca de sus derechos. Horario de atención de 7:00 a. m. a 10:00 p. m.

Línea 800-Adolescente Madre (800- 2262626): Es un servicio telefónico gratuito para las adolescentes madres, dirigido a promover su derecho a la educación, facilitando su inclusión y permanencia educativa. Ofrece orientación e información para la sensibilización y validación de sus derechos. Horario de atención de 7:00 a. m. a 10:00 p. m.

Fuentes: Glady Jiménez, presidenta ejecutiva del PANI; Ashley de Regil, especialista de crianza con simplicidad; y Rosi Brenes, doctora en educación y fundadora de Saint Gregory School.