Mónica Morales.26 agosto

Existen factores como la temperatura del color, flujo luminoso y eficacia, que deben considerarse para iluminar de forma correcta un espacio; y que son determinantes para obtener los resultados esperados, cuidar la salud de las personas que habitan el lugar y disminuir el gasto mensual de electricidad en los hogares.

Miguel Hernández, Ingeniero de Producto de Feilo Sylvania, explica cuáles son las indicaciones que vienen en las etiquetas de los productos de iluminación y cómo deben interpretarse para hacer una compra inteligente que beneficie la salud y el presupuesto familiar.

Temperatura del color: La unidad para medir la temperatura del color se llama Kelvin (K). Cuando es cálida se maneja entre los 2700K y 3000K, neutra alrededor de 4000K y fría alcanza los 6000k y 6500K.

"Hay una diferencia entre alumbrar e iluminar. Cuando ilumino, debo considerar primero cuál es la funcionalidad que va a tener ese espacio, así determino la temperatura del color adecuada. Si es un ambiente de descanso como el dormitorio, la temperatura debe ser cálida. Si busco mantenerme activo como en la cocina, uso luz fría, mientras que la luz neutra es ideal para cuartos de estudio u oficinas", indicó Hernández.

Hacer una correcta iluminación garantiza, por ejemplo, el buen dormir. Si el dormitorio está mal iluminado a la persona se le dificulta conciliar el sueño, lo que repercute en su calidad de vida. Lo mismo con los espacios de estudio, si por error la luz es cálida, es posible que a su hijo o hija le cueste más concentrarse y mantenerse atento. Por eso, es importante que adquiera la luminaria con la temperatura del color correcta, de acuerdo al uso que le va a dar al espacio.

Potencia: Se mide en Watts (W) y es el consumo que genera esa luminaria, es decir, lo que la compañía de electricidad le va a cobrar por haber mantenido esa luz encendida por determinado tiempo. Las luminarias LED son las que consumen menos W y ofrecen un importante ahorro económico. Por ejemplo, un bombillo incandescente de 100W se puede reemplazar por uno LED de 12W; se obtiene la misma iluminación con un ahorro bastante significativo para la economía de la familia.

Flujo luminoso: La unidad de medición es el lumen (lm) y se refiere a la cantidad de luz que aporta una luminaria. Este dato varía de acuerdo al tamaño del ambiente y el lugar específico en el que se instala la luz. No es lo mismo poner un bombillo en una lámpara de mesa que en el techo del lugar para iluminar todo el espacio.

Eficacia: Es una relación entre los lumen y la potencia (lm/W). Este dato permite saber cuál producto es más ahorrativo cuando se comparan luminarias LED de diferentes marcas y con la misma potencia. Por ejemplo, 3 luminarias LED de 9W cada una, dos dicen eficacia: 90lm/W y una dice eficacia: 100lm/W. Conviene comprar la de eficacia 100lm/W porque por el mismo costo en la factura, ofrece más luz en el espacio en el que la se va a instalar.

Vida útil: La lectura correcta es por horas y no por años, ya que la luminaria no va a pasar encendida 24/7.

Base: Es el dato que viene señalado en el empaque como E27 y se refiere al tamaño de la rosca de la luminaria. Ese tamaño es estándar para iluminación residencial.

Libre de mercurio: es un beneficio de las luminarias LED, que gracias a su tecnología amigable con el ambiente, están libres de este metal que es dañino para la salud y el planeta.