Cecilia López.11 diciembre, 2018

A menos de un mes para que finalice el año, ya se contabiliza un total de 24 femicidios en el país, si bien algunos casos son incontrolables de evitar, otros sí podrían serlo mediante el correcto conocimiento. Solemos pensar que el amor no siempre es perfecto, pero cuando la violencia se pinta de amor, es importante saber reconocerlo.

Cuando hablamos de agresor, no nos referimos a una persona que recurre a dañar a su pareja físicamente. También puede ser mentalmente, mediante el aislamiento de la pareja en el entorno social, de su familia o amigos cercanos.

Asimismo, los potenciales agresores no suelen enseñar sus rasgos violentos en la primera cita, seguro que pasará un tiempo para determinar cierto accionar que lo delatarán. A continuación le mostramos una lista de los rasgos más comunes en potenciales agresores:

Tienen una personalidad narcisista: Este tipo de persona suele buscar que todo lo complazca, de lo contrario se llega a frustrar y recurre a la agresión, ya sea física o mental.

Irritable: No tienen paciencia y cuando se enojan o frustran lo hacen desproporcionadamente. No siempre, pero la mayoría de las veces, cuando una persona presenta este tipo de carácter se debe a un pasado difícil, que posiblemente dejó una huella negativa en su vida.

Manipulador: Tiene la habilidad de voltear la historia de un conflicto para hacer sentir culpable a su pareja. Sus habilidades son tan exactas, que logra que ni siquiera sospechemos de su manipulación. Asimismo, tiende a exigir demasiado de la pareja, para al final no entregar nada a cambio.

Utiliza las siguientes frases: “Mejor quedate conmigo”, “a qué hora vas a llegar”, “regresá temprano”, “estás gorda”, “te ves fea”, entre otros. Todos estos comentarios, por más inofensivos que parezcan, pueden tener un impacto negativo en nuestro autoestima, que por ende, nadie debería de soportar.

Víctimas: personas emocionalmente inestables

Un agresor siempre ataca a una mujer emocionalmente inestable. Es decir, si una mujer se valora y se respeta a sí misma, elige a una pareja que la respete y valore.

No es sencillo, pero debemos procurar enamorarnos no solo con el corazón, también con la cabeza. Nadie tiene el derecho de hacernos sentir feas, gordas o simplemente complicarnos la vida. Las parejas esenciales son aquellas que funcionan como un apoyo en la vida y que nos motivan con acciones positivas.