Francella Madrigal.22 marzo

Este mes de marzo, la Asamblea Legislativa aprobó una reforma a la Ley de Promoción de la Igualdad que dicta acciones para garantizar una disminución en la brecha salarial existente entre hombres y mujeres.

Ante una diferencia salarial entre un hombre y una mujer que se desempeñen en puestos con el mismo valor y funciones en un mismo lugar de trabajo, le corresponde a la Defensoría General de los Derechos Humanos garantizar el derecho de igualdad salarial. No se podrán justificar estas diferencias salariales bajo argumentos de antigüedad ni debido a un eventual embarazo y posterior maternidad.

Este proyecto también establece la creación de la Comisión Interinstitucional de Igualdad Salarial entre Mujeres y Hombres, dirigida por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) con la participación del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), el Banco Central de Costa Rica (BCCR), la Defensoría de los Habitantes, las universidades públicas y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Este último tendrá la obligación de incorporar un indicador de igualdad salarial a los estudios que realice.

También, establece que el Ministerio de Trabajo en alianza con el Inamu diseñarán la ejecución y evaluación de políticas que promuevan la igualdad salarial. Deberán enfocarse en regiones laborales en donde se presente una mayor brecha salarial.

“Esta es una iniciativa que proporciona al país nuevas herramientas para combatir la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, la cual llega al 27% en el sector privado y a un 10% en el público”, explicó la diputada Nielsen Pérez.

“En este marco, hay que recordar que las mujeres en Costa Rica, además de sufrir las consecuencias de la desigualdad salarial, deben afrontar otras situaciones de injusticia. Por ejemplo, son ellas las que dedican más tiempo al trabajo doméstico, en promedio 22 horas más por semana que los hombres. También es significativo que a pesar de que las mujeres tienen mejor preparación académica, solo un 27% de los puestos de gerencia son para ellas, con salarios 22% menores que los de los hombres”, agregó.

A pesar de los esfuerzos por consolidar un marco normativo que garantice igualdad, en la práctica estamos muy lejos de lograrla. Las brechas salariales por una condición de género es un problema que no hemos superado como sociedad, y que demanda acciones de reivindicación y justicia social hacia las mujeres.

Ahora, ¿por qué las mujeres ganan menos que los hombres?

Sería válido preguntarse, ¿por qué necesitamos una ley que garantice igualdad salarial entre hombres y mujeres en primer lugar? Esta pregunta tiene muchas respuestas, todas arraigadas en los contextos socioculturales.

El término brecha salarial no se limita específicamente a la diferencia salarial entre un hombre y una mujer que tienen el mismo puesto, se refiere en manera más amplia a la realidad en donde las mujeres generan menos ingresos que los hombres en el campo laboral, ¿cuales son las razones para que se propicie esta situación?

El Instituto para Estudios Fiscales de Reino Unido encontró una relación en las jornadas laborales, los turnos de medio tiempo en esta región son ocupados en su mayoría por mujeres y la hora de trabajo de este tipo de jornadas se paga hasta un 32% menos que la hora en jornadas de tiempo completo.

En el caso de Costa Rica la situación es similar, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) define el subempleo como la condición de trabajo que conlleva menos 40 horas semanales en donde la persona quiere trabajar más horas y está en la capacidad de hacerlo. Del total de personas en esta condición, para diciembre 2018 el 20,6% eran mujeres frente a un 18,3% de hombres.

Por otra parte, los hombres tienden a elegir carreras mejor remuneradas que las mujeres. En parte está relacionado a estereotipos de roles de género (como por ejemplo, en enfermería con una mayor cantidad de mujeres), y en parte a la dificultad que tienen las mujeres de acceder a las carreras que actualmente son mejor remuneradas. Se trata de las carreras STEM (ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas por sus respectivas siglas en inglés) en las cuales las mujeres representaban un 31,7% para el 2017 en las universidades públicas.