Mónica Morales.5 junio, 2020

La pandemia ha traído cosas buenas. Por ejemplo, nos dimos cuenta de que nuestros amigos están tan solo a una videollamada de distancia, algo que podíamos hacer ya desde antes de la crisis, pero en lo que quizá no habíamos caído en cuenta por nuestras rutinas o falta de interés.

Recientemente llamé a un amigo que vive en Chicago, Estados Unidos, el país más afectado por el nuevo coronavirus. Me contaba que un día de estos sacó a caminar a su perro y en las desoladas calles se topó con un coyote ¡en plena megápolis!

La anécdota me recordó que a finales de marzo apareció nadando un grupo de manatíes en nuestra costa limonense, un fenómeno atípico –pero posible– gracias a la cuarentena.

“Creemos que la situación coyuntural que está viviendo el país en este momento, en relación con el coronavirus, ha hecho que la circulación de botes en esta parte del país disminuya totalmente. Los manatíes, al encontrar aguas cálidas y tranquilas, están movilizándose nuevamente por la zona”, explicó Alexander Gómez, especialista en manatíes de la Universidad Nacional.

Las escenas de animales que toman las calles de las ciudades se repiten en diversos países del mundo: ciervos en las calles de Nara, Japón; monos aprovechando la comida que quedó en las calles de India; jabalís rondando la ciudad de Haifa, Israel; las cabras en Reino Unido o el puma que se paseó por Santiago, Chile.

El COVID-19 y el confinamiento de los seres humanos han tenido efectos en el medioambiente y no precisamente malos. ¿Quién no vio las imágenes de los canales de Venecia, Italia, limpios por primera vez en años? La naturaleza nos está enviando un mensaje con el coronavirus.

Como les decía al inicio, esta pandemia ha traído cosas buenas, entre ellas lecciones sobre cómo debemos mejorar nuestra relación con la madre Tierra.

COVID-19: consecuencia de nuestros actos

Según el Programa de las Naciones Unidas para el medioambiente (PNUMA), el COVID-19 es un recordatorio de las amenazas que enfrentan los ecosistemas y la vida silvestre. “Las enfermedades transmitidas de animales a humanos van en aumento en el mundo, mientras continúa la destrucción sin precedentes de hábitats silvestres”, detalla el PNUMA en su sitio web.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que un animal fue probablemente la fuente de esta enfermedad que ha infectado a millones de personas en todo el mundo y está haciendo estragos la economía mundial.

Para la OMS, los portadores más probables del COVID-19 son los murciélagos, pero no descartan que el virus se haya transmitido a los humanos desde otro huésped intermedio, ya sea un animal doméstico o un animal silvestre. Por ahora, los científicos han descartado que el virus se haya elaborado en un laboratorio, como algunas teorías conspirativas sugieren.

De lo que sí hay certeza es de que los coronavirus son de transmisión zoonótica; es decir, se contagian de animales a personas. Por ejemplo, el anterior letal síndrome respiratorio agudo severo se transmitió de gatos de civeta a humanos, y, el síndrome respiratorio de Oriente Medio, través de camellos.

Inger Andersen, directora de Ambiente de Naciones Unidas, manifestó al diario inglés The Guardian: “Nuestra continua erosión de los espacios salvajes nos ha acercado incómodamente a animales y plantas que albergan enfermedades que pueden saltar a los humanos”.

La OMS además recomienda “evitar el consumo de productos de origen animal crudos o poco cocinados. Los órganos de animales, carne y leche crudos deberían manipularse con cuidado para evitar que se contaminen por contacto con productos crudos, siguiendo las buenas prácticas en relación con la inocuidad alimentaria".

Después de todo esto, finalmente China tomó cartas en el asunto y aprobó leyes para frenar el comercio y el consumo de animales silvestres. Lastimosamente, ya mucho daño está hecho.

Una de las múltiples lecciones del coronavirus es actuar de manera más respetuosa con la vida silvestre para evitar la aparición de enfermedades transmitidas por los animales.

Costa Rica, ¿verde?

La pandemia provocó el cierre obligatorio de los parques nacionales de nuestro país, una excelente noticia para la flora y fauna que habita en estos ecosistemas. De hecho, el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) analiza si conviene restringir el ingreso de turistas una vez superada la pandemia.

“La vida silvestre se acostumbra a los humanos, a su comida y a su comportamiento. Eso altera su dieta y estilo de vida, y eso es un problema”, manifestó el ministro de Ambiente, Carlos Manuel Rodríguez, en un artículo publicado en el periódico La Nación.

Para Rodríguez, documentar los beneficios de la ausencia de actividad humana confirma que, en realidad, estamos manejando mal nuestras áreas protegidas. El artículo de La Nación pone el ejemplo del Parque Nacional Manuel Antonio, donde hay un alto ingreso de excursionistas y presiones de los empresarios de la zona para que eso siga sin cambio.

18/05/2020 Después de dos meses de estar cerrado, hoy fue la apertura del Parque Nacional Volcán Irazú, varios turistas nacionales lo visitaron en horas de la mañana, los guardaparques están vigilando que las personas respeten la distancia. Para el pago de la entrada solo con tarjeta y solo pueden ingresar vehículos y los baños solo tres personas . Foto Alonso Tenorio
18/05/2020 Después de dos meses de estar cerrado, hoy fue la apertura del Parque Nacional Volcán Irazú, varios turistas nacionales lo visitaron en horas de la mañana, los guardaparques están vigilando que las personas respeten la distancia. Para el pago de la entrada solo con tarjeta y solo pueden ingresar vehículos y los baños solo tres personas . Foto Alonso Tenorio

No solo los animales y la flora se han visto beneficiados por el confinamiento de los humanos; también nosotros respiramos un aire más limpio. Según reportes del Instituto Meteorológico Nacional, en marzo de este año los gases contaminantes bajaron 16% en Costa Rica, en comparación con marzo del 2019, debido a las restricciones sanitarias por el coronavirus.

Asimismo, el teletrabajo ha sido clave para disminuir la contaminación en el ambiente. Una lección más que se debe considerar cuando llegue el momento de reactivar la economía.

Burbuja irreal

¿La crisis del coronavirus nos traerá un mundo más verde? John Sauven, director ejecutivo de Greenpeace Reino Unido, plantea la teoría de que todas estas noticias de animales ampliando sus hábitats, aguas más limpias y aire menos contaminado son tan solo una burbuja irreal; una necesidad de tener alguna buena noticia durante la crisis.

“No debemos engañarnos pensando que por fin llega ese mundo ‘más verde’ por el que tantas personas hemos estado trabajando, porque no es así”, asegura Sauven.

“La caída de la contaminación del aire y la probable disminución de las emisiones de carbono son simplemente los efectos secundarios de que toda la producción, la economía y el consumo no esencial estén paralizados. Pero esta es la manera menos sostenible para controlar las emisiones y limpiar la contaminación. Y la menos duradera”, detalla.

Para el economista y ambientalista, es bastante probable que estos impactos positivos en nuestro planeta vayan a ser de corta duración, un espejismo que se desvanecerá tan pronto como la economía se empiece a reactivar.

“Ni una crisis mundial de salud, ni una recesión económica, ni ningún otro tipo de desastre nos va a regalar un mundo más seguro y respetuoso con el medioambiente. Este debe construirse, pieza a pieza, a través de un esfuerzo acordado globalmente y para el que no hay precedentes”, sentencia Sauven.

Lecciones para un futuro más próspero

Para que la burbuja verde que creó la COVID-19 perdure, se requieren esfuerzos y soluciones colaborativas.

“Tanto crisis como la provocada por el coronavirus como la crisis ambiental del mundo, que tienen consecuencias directas sobre nuestro sistema, no se pueden ni deben abordar exclusivamente de forma individual y/o doméstica, sino que requieren de medidas igualmente globales, gestionadas desde la cooperación internacional, el multilateralismo y con políticas preventivas que nazcan del consenso político y social. Lo que decida cada país afecta a los demás, y la solución que apliquen todos debería ir en la misma dirección”, señala la organización no gubernamental Greenpaece.

La pandemia puso en evidencia la urgencia de un cambio en el modelo de vida actual y planteó la necesidad de buscar alternativas que nos permitan seguir con nuestras rutinas aún en momentos de crisis.

Las huertas comunitarias, las ferias orgánicas, los mercados locales son proyectos que van en la dirección correcta. Además, en los últimos meses hemos visto iniciativas colaborativas que facilitan el quedarnos en casa: personas que se ofrecen a ir a buscar comida, clases y talleres virtuales, empresas que adoptaron el teletrabajo.

“Se necesita hacer más, tanto para abordar la crisis actual como para reconstruir para el futuro. (...). Esto incluye defender las protecciones existentes para la salud pública y el medioambiente, e invertir en un repunte económico que sea más sostenible, más resistente, más equitativo e impulsado por la energía limpia”, declaró Will Gartshore, director de Asuntos Gubernamentales y Defensa del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

Por su parte, el economista y director ejecutivo de Greenpeace Reino Unido, John Sauven, también nos da algunas guías: “Necesitamos un mundo en el que tener aire y agua limpios, una naturaleza que prospere y menores emisiones de carbono no sea consecuencia accidental de un desastre. Necesitamos que se entiendan los beneficios de tener un planeta sano y que se comprenda que existe una manera mejor de hacer las cosas.”

Para que eso suceda, asegura Sauven, se requiere que todos nos pongamos de acuerdo: gobiernos, empresas y personas. Si todos respondemos adecuadamente, podríamos no solo salir de esta crisis de salud, sino también alejarnos de la crisis climática que nos seguirá esperando una vez que todo esto termine.

Fuentes: John Sauven, director ejecutivo de Greenpeace Reino Unido; Nanqui Soto, licenciado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid; Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y periódico La Nación.

Cuatro ideas ecológicas para sobrellevar el aislamiento

La organización ambientalista Greenpeace nos sugiere estas ideas para aprovechar de la mejor manera nuestros días en casa y, de paso, cambiar nuestros hábitos por unos más amigables con el entorno.

1. Revise su despensa

Revise fechas de caducidad y utilice lo que vaya a vencer pronto para que no se dañe. Además analice la cantidad de plásticos que usa y haga una lista de alternativas. Cuando salga a comprar, llévela con usted para que pueda hacer cambios.

2. Recicle su ropa

En el ámbito de la moda (y del orden) se recomienda deshacerse de aquellas prendas que no ha usado en más de dos años y que no tienen un valor sentimental para usted. ¿Qué tal si, en lugar de simplemente desechar, reutiliza esta ropa, elaborando bolsas de tela para poder cargar sus cosas y evitar usar bolsas de plástico?

Otra opción es guardarla y, cuando se acabe el aislamiento, donarla o intercambiarla.

3. Haga un menú

De esta manera comprará lo que realmente necesita. En su menú, priorice las frutas y vegetales que pueda conseguir en su ciudad (de paso, ayudará a la economía local) y reduzca el consumo de carne. El 14,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo proceden directamente de la ganadería, por lo que urge reducir el consumo de carne si queremos contribuir en la lucha contra la emergencia climática. Estos días de aislamiento son un buen momento para experimentar nuevas recetas sin carne.

4. Lea libros electrónicos

¿Qué le parece alguna lectura sobre cambio climático? Le recomendamos Esto lo cambia todo, de Naomi Klein, o Y vimos cambiar las estaciones, de Philip Kitcher. Y, si quiere practicar un poco el inglés, le recomendamos Don’t trust, Don’t Fear, Don’t Beg, la extraordinaria historia de los Arctic 30, escrita por Ben Stewart, que, pese a contar una historia real, está narrada como un thriller y atrapa la atención desde el primer momento.