GDA .19 septiembre

Un estudio de la U. de Dundee (Reino Unido) determinó que tomar decisiones con el estómago vacío no es conveniente, ya que el hambre altera significativamente la toma de cualquier tipo de elección, y no solo de las relativas a la comida.

Según el autor del trabajo, Benjamin Vincent, cuando se tiene hambre, se buscan gratificaciones inmediatas y la persona se vuelve más cortoplacista. Eso puede inducir a realizar elecciones parciales que no sean las más adecuadas para los objetivos a largo plazo.

Para el estudio se comparó las decisiones tomadas por grupos de personas en dos ocasiones: recién comidas y tras diez horas de ayuno, en este caso, priorizaban recompensas más pequeñas, pero recibidas de forma inmediata.