Mónica Morales.17 septiembre

Son nuestro futuro, pero ¿qué presente les estamos ofreciendo?

Los niños, niñas y adolescentes tienen muchas expectativas que cumplir: tener una o varias carreras profesionales para competir en el mercado laboral, ser bilingües (como mínimo), manejar la tecnología, superar la violencia y el bullying que muchas veces enfrentan, hacer frente a los roles de género que les hemos impuesto y erradicar los malos hábitos de salud que sus cuidadores les han inculcado.

Para lograrlo, los adultos debemos darles buenas herramientas y oportunidades. Hemos avanzado, sin embargo aún tenemos niños viviendo en pobreza, siendo agredidos, con problemas de salud asociados a malos hábitos o alejándose de las aulas por problemáticas sociales.

Acá les planteamos los cinco principales retos que debe superar nuestra infancia; es decir, las cinco áreas en las que los adultos estamos fallando.

Reto 1: Velar por la inclusión social

La desigualdad en Costa Rica va en aumento. Es decir, hay más riqueza pero se concentra en pocas manos. En 2017, el 20% de los hogares estaba en condiciones de pobreza (305.231 hogares); de ellos, el 5.7% vivía en situación de pobreza extrema. La niñez y adolescencia son de los grupos que se ven más afectadas por esta situación.

El 34% de las personas que viven en situación de pobreza en Costa Rica son niñas, niños y adolescentes

Estos pequeños que viven en hogares pobres corren un mayor riesgo de experimentar ausencia de cuido, fracaso escolar y carecen de un desarrollo integral. Además, pueden ser víctimas de violencias (física, sicológica y sexual) y corren un mayor riesgo de involucrarse en actividades ilícitas y conflictos con la ley.

Reto 2: Fortalecer la educación

Somos un país que cambió las armas por cuadernos y lápices para nuestros niños. Costa Rica colocó la educación como centro del desarrollo, al declararla gratuita y obligatoria y ejecutando programas como becas, comedores escolares y servicios de transporte, entre otros, para facilitar que la niñez y adolescencia pueda estudiar.

A pesar de todo ello, aún hay pendientes en educación. “La exclusión escolar es uno de los mayores retos que enfrenta el sistema educativo, sobre todo con la población adolescente. Del total de alumnos matriculados en educación secundaria diurna en el 2015, el 48.3% no logra terminar la secundaria”, detalla el último informe de la Unicef.

48.3% de los jóvenes matriculados en colegios diurnos no logra terminar la secundaria

Ausentarse de las aulas trae otros problemas asociados: los adolescentes tienen menores posibilidades de mejorar su calidad de vida, mayor dificultad para encontrar un trabajo digno, se incorporan tempranamente a empleos de baja calidad y corren el riesgo de asociarse con grupos delictivos.

El presidente de la República se ha referido al tema: “Mientras hayan dos de cinco muchachos fuera de las aulas, tenemos que sentirnos molestos, ofendidos”, expresó Carlos Alvarado en el programa televisivo Las paredes oyen.

En muchos casos, detrás del bajo rendimiento académico o el abandono de las clases, existe un problema personal, familiar o social que debería ser atendido. Por eso es importante darle seguimiento al niño que abandona las aulas.

Foto: Shutterstock.com
Foto: Shutterstock.com

Lastimosamente, sigue siendo las comunidades más vulnerables del país quienes están desertando del sistema educativo. Estas poblaciones son las viven en zonas fronterizas y costeras o quienes pertenecen a poblaciones migrantes, con alguna discapacidad o viven en familias afrodescendientes o indígenas.

La educación es la puerta al mundo de las oportunidades laborales y, como consecuencia, la posibilidad de mejorar la calidad de vida de las personas. Por eso, este reto se debe atender con urgencia.

Reto 3: Superar los roles de género

Los roles tradicionales de género también trae consecuencias en la formación de niños, niñas y adolescentes.

“Los hombres tienen una esperanza de vida 5 años inferior, solo por haber nacido hombres”, detalla la educadora sexual, Elaine Féliz. Esto se debe a que no ponen la debida atención a su salud, realizan los trabajos más riesgosos y son más imprudentes.

“La cantidad de suicidios se duplica en los hombres porque la sociedad no le permite expresar sus sentimientos: no puede decir que está deprimido, llorar en público, ni expresar miedo”, agrega la especialista. Todo esto es un reflejo de una sociedad machista, cuyas normas se inculcan en los varones desde su infancia.

En el caso de la mujeres, tradicionalmente a las niñas se les inculca la obligación de velar por los quehaceres del hogar y el cuido de su familia, esto les impone límites mentales que influyen, por ejemplo, a la hora de elegir una profesión o establecerse metas.

Los roles de género, también inciden en la exclusión del sistema educativo. Las mujeres tienden a abandonar la educación para dedicarse a las labores de la casa o debido a que tienen enfrentar un embarazo precoz. Datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) señalan que en el 2016 se dieron 10.575 embarazos en adolescentes menores de 19 años.

Por su parte, los niños son excluidos del sistema educativo mayoritariamente para que se incorporen al mercado laboral. “Aún subsiste en el imaginario colectivo la idea de que cuando finalizan la enseñanza general básica o noveno grado, los varones han concluido su etapa educativa y deben dedicarse a proporcionar sustento a la familia”, señala el informe del UNICEF.

Reto 4: Erradicar la violencia

El hogar, ese sitio donde debería haber paz y seguridad, es uno de los lugares más inseguros para nuestra niñez.

Aquello de “si se porta mal le doy una nalgada, una leñatiada o un fajazo”, aún sigue siendo una práctica para educar, la cual genera secuelas físicas, intelectuales y emocionales en el corto, mediano y largo plazo.

46% de los niños y niñas entre 2 y 14 años ha experimentado algún tipo de castigo físico o psicológico

Además, el 64,5% de los padres, madres, cuidadoras y cuidadores creen que el castigo corporal es a veces o siempre el mejor medio de enseñanza.

Por otra parte, las mujeres sufren en mayor medida la violencia sexual. En muchos casos un familiar o persona de confianza es el agresor. Esto les deja secuelas sicológicas y, en ocasiones, la responsabilidad de un embarazo prematuro.

En el 2016 se dieron 10.575 embarazos en adolescentes menores de 19 años

Fuera del hogar también se dan casos de violencia a menores. El bullying o acoso escolar es otro mal que deben enfrentar los niños y jóvenes. Según el reporte del 2016 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD), Costa Rica para este año fue el segundo país en América Latina con la peor calificación de bullying (10.9%), uno de cada cinco ticos lo sufre.

Padres, madres, cuidadores y educadores deben promover habilidades sociales saludables para prevenir y detener el bullying. Es nuestra responsabilidad orientar a los más jóvenes sobre cómo actuar respetuosamente con los demás.

Reto 5: Mejorar los hábitos de salud

Somos un mal ejemplo y estamos inculcando malos hábitos de salud a los más pequeños de la casa. Esta situación es tan grave que los escolares ticos ocupan el segundo lugar en obesidad en Centroamérica.

En Costa Rica, superada solamente por Guatemala, casi un 40% de los menores costarricenses en esa fase educativa son obesos.

Los datos provienen de un estudio que realizó la REDCIMOVI (Red Centroamericana de Investigación en Movimiento Humano para la niñez y adolescencia) en conjunto con universidades centroamericanas. En representación de nuestro país participó la Universidad Nacional (UNA).

40% de los escolares costarricenses son obesos

Al problema de obesidad se suman deficiencias en la educación física. En Centroamérica menos del 30% de los escolares cumplen con las recomendaciones mundiales de actividad física mundial, las cuales consisten en 60 minutos diarios a una moderada intensidad.

Ligado a los altos índices de obesidad en los países de la región se detectó baja autoestima entre el 35 y 50% de los alumnos entrevistados, lo cual tiene una relación directa con su imagen corporal.

Fuentes: Elaine Féliz, educadora sexual; Fundación Paniamor (www.paniamor.org); Informe anual 2017 de Unicef; Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC); Red Centroamericana de Investigación en Movimiento Humano para la niñez y adolescencia (REDCIMOVI).