María Fernanda Salas.9 junio

La tarde de este martes 9 de junio se aprobó en primer debate la ley Contra el Acoso Sexual Callejero. Tuvo 49 votos a favor, 0 en contra y 8 ausentes. El proyecto originalmente se presentó en el 2017 y fue impulsado por el grupo parlamentario de mujeres diputadas. Pero aún falta que se aprueben en segundo debate y que se publique en el diario oficial La Gaceta para que la ley entre en vigor. Además, el proyecto de ley concede un plazo de seis meses para que las instituciones públicas y municipales tomen medidas contra esta problemática en sus normativas y reglamentos internos.

La diputada Nielsen Pérez, presidenta de la comisión de la mujer comentó que el proyecto realmente lo que busca es igualdad de derechos entre las personas. “Estamos hablando del derecho de poder transitar libremente, de sentirnos seguras y protegidas. Es no sentir que se nos invade nuestro cuerpo y nuestra intimidad y a sentir que no podemos transitar tranquilas y seguras”, comentó la diputada.

Además, comentó que el acoso que hay una práctica cultural donde se cree que a las mujeres les gusta que se refieran a su cuerpo o a su manera de vestir, aunque en realidad no sea un tema de agrado. “Es pasar de considerar esto como una practica cultural aceptada a reconocer que esto es un tema de violencia hacia las personas”, afirmó la diputada.

Una realidad de todos los días

Según el Tercer Estado de los Derechos Humanos de las Mujeres en Costa Rica, realizado por el Instituto Nacional de la Mujer, un 76% de las mujeres reporto haber escuchado comentarios o piropos indeseados. Basta con preguntarle a las mujeres de nuestro alrededor para escuchar un sinfín de historias de acoso. Por ejemplo, Arianna Villalobos comenta que en una ocasión, luego de bajarse del bus de Coronado, dos hombres la siguieron por una plaza. Se asustó tanto que se tuvo que esconder en una verdulería. Además, parece no importar mucho si están trabajando o en su tiempo libre. “A mí me han seguido motos de UberEats y Glovo, me paran a la par”, afirmo María José Leal.

Además, Isabella Ortiz cuenta que una vez, caminando del colegio a la casa de su amiga, se dieron cuenta que había un taxista masturbándose frente al colegio Saint Francis cerca de la hora de salida. Al principio no dijeron nada, pero pronto se volvió evidente que el taxista las estaba persiguiendo específicamente a ellas mientras continuaba masturbándose. “Tuvimos que salir corriendo y meternos por otra calle para perderlo. Fue demasiado terrorífico”.

Además, el acoso callejero para muchas comienza mucho antes que su pubertad. Ariana Meléndez comenta que la primera vez que sufrió acoso callejero estaba caminando junto con una amiga cuando ambas tenían apenas nueve años. La casa de su amiga colindaba con el Club Campestre Español, entonces se pusieron sus vestidos de baño y shorts y se dirigieron allí para poder usar la piscina. “En solo 50 metros nos pito cada carro y cada camión que pasó frente nuestro. Mínimo unos 10 o 15 carros. Los señores sacaban la cabeza y nos gritaban”, comentó Meléndez.

Para Melannie Leal, su primera experiencia con el acoso callejero fue a la misma edad. Estaba caminando con su mamá por La Sabana, cerca del Colegio de Médicos, y un ciclista las estaba siguiendo. Leal comentó que: “el tipo de la bicicleta me estaba intentado tocar a mí, aunque fuera una niña. Se acercó a mí una vez intentando alcanzarme, pero mi mamá se dio cuenta y me cambió violentamente al lado de adentro. Se puso afuera y me tapó con su cuerpo para que nada me pasara”.

Tener tantos acercamientos a este tipo de experiencias y empezar a vivirlos desde tan jóvenes hace que muchas mujeres cambien su comportamiento y empiecen a identificar patrones. Por ejemplo, Camila Prieto aseveró que: “Jamás me han dicho absolutamente nada cuando camino con mi novio o con mi mejor amigo. Pero si ando sola o con mis amigas, sí”.

Marypaz Jiménez ha notado lo mismo y dijo, “la respetan a una por el hecho de tener un hombre al lado”.

Además, María José Leal comenta que ella ya no usa shorts, vestidos o enaguas porque se cansó de que le pitaran. Marypaz Jiménez y Arianna Villalobos llevan sus llaves entre sus dedos en caso de que algo pase y se tengan que defender. Nicole Gamboa comentó que siempre está pendiente de cuales comercios están abiertos en su ruta cotidiana y, además, lleva una botella de vidrio por si alguien la ataca para poder rompérsela en la cabeza y huir.

Finalmente, Maya Benninger, comentó que ella no puede salir sin que alguien le diga o le grite algo y comentó: “¿Sabe que se siente? Impotencia. Impotencia, esa es la palabra. Uno no puede decir nada. Y siento que si digo algo no va a cambiar nada tampoco”.

¿Qué exactamente es lo que regula la ley?

Actualmente, la única forma de sancionar acoso callejero es por medio de contravenciones a las buenas costumbres que puede incluir: palabras o actos obscenos, proposiciones irrespetuosas, tocamientos y el exhibicionismo. Sin embargo, se omite otorgarle el carácter de conducta grave. Solamente se puede sancionar con 5 a 30 días multa, con un monto de 50% del salario diario del agresor.

El proyecto de ley busca ampliar las protecciones a las mujeres y clasificarlo como una conducta grave que podría llevar a cumplir tiempo en prisión. Dentro del proyecto de ley, se definen las manifestaciones de acoso sexual como:

  • Actos verbales o no verbales

Esta categoría incluye gestos obscenos, jadeos y cualquier sonido con connotaciones sexuales. También incluye comentarios, insinuaciones o expresiones sexuales, alusivas al cuerpo, al acto sexual o que resulten humillantes, hostiles u ofensivas hacia la persona afectada.

  • Captación de imágenes o vídeos

Esta categoría abarca cualquier registro audiovisual del cuerpo de otra persona sin su consentimiento y mediando connotación sexual. También quedaría prohibido la divulgación en cualquier forma de este material por parte de la persona acosadora.

  • Actos de acoso sexual

Esta categoría incluye abordajes intimidantes, exhibicionismo o masturbación, persecución a pie o en medios de transporte.

Medidas de protecciones y sanciones

El proyecto de ley estipula diferentes medidas de protección que podrán ser aplicadas dependiendo de las particularidades de cada caso. Por ejemplo, se le podría ordenar al presunto acosador que se aleje de la víctima. Además, se le podría prohibir intimidar, amenazar, agredir o perturbar a la victima o a cualquier integrante de su familia. También se le podría prohibir acercarse a su domicilio, su lugar de trabajo o estudio, o bien se podría emitir una orden de protección o auxilio dirigida a la autoridad de seguridad pública de su vecindario.

Todas las personas mayores de doce años que hayan sufrido algún tipo de acoso callejero tipificado por esta ley pueden solicitar medidas de protección. En caso de ser menor o ser una persona con discapacidad física y mental, la medida se debe solicitar por un representante legal, una autoridad policial, el Patronato Nacional de la Infancia o el Instituto Nacional de las Mujeres.

Ahora bien, el proyecto de ley también estipula sanciones de prisión cuando el acoso sexual involucre contacto físico como: tocamientos indebidos, roces o presión de genitales contra el cuerpo, siempre que no constituya un delito más grave. La pena es de seis meses a dos años en la mayoría se las ocasiones; sin embargo, la pena sería de dos a diez años si la víctima es menor de edad, es adulto mayor, está embarazada, es una persona con discapacidad, una persona cuya movilidad se encuentre reducida y aquellas que se encuentren en estado de intoxicación temporal.

Dificultades para denunciar

“Si la persona va a presentar la denuncia y no tiene conocimiento de la dirección, nombre o número de cédula, realmente es casi imposible que pueda trascender a algo más”, declaró la diputada Nielsen Pérez.

Este es uno de los grandes vacíos de la ley, ya que dentro de la misma definición de acoso callejero se dice que son actos de connotación sexual “sin que mantengan la persona acosadora y la persona acosada relación entre sí”. Sin embargo, para solicitar medidas de protección se pide el nombre y los apellidos de la presunta persona acosadora. Ahora bien, por la naturaleza de estos actos es sumamente difícil que la víctima los conozca o que decida quedarse suficiente tiempo cerca de su presunto acosador para poder averiguarlos.

Ahora bien, ahora que estas conductas estarían tipificadas cabría la posibilidad de que sean detenidas en el momento que el acoso tomó lugar. Además, Pérez agregó que, de igual manera, si uno no conoce la identidad, se puede hacer una denuncia en el Ministerio Público. “El ministerio público está obligado a investigar y colaborar con los recursos que tiene para poder lograr la identificación de la persona”.