Mónica Morales.6 febrero

En el 2013 la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó el Tratado de Comercio de Armas (TTA, por sus siglas en inglés). Queríamos conocer más sobre el tema y acercarlo a nuestra realidad, qué significaba este tratado para Costa Rica, un país que cuenta con un premio Nobel de la Paz (hasta hace unas horas este era un motivo de orgullo nacional).

[Acá pueden leer parte del artículo que se publicó en el impreso: “Tratado de comercio de armas: Un modelo para desarmar”.]

La entrevista con el ex presidente Óscar Arias fue en su casa de habitación en Rohrmoser. Cuando llegué, un señor me pasó a la oficina y me dijo que esperara ahí al ex mandatario. Lo primero que noté fue la impresionante biblioteca que recorría toda la pared de la oficina.

Iniciamos la entrevista. Le comenté de qué iba el artículo y me habló de su labor en el proceso de paz en los conflictos armados de Centroamérica en los años ochenta. Lo conocí hasta ese día. Mi impresión fue que era un señor muy preparado pero algo ególatra.

El día de la entrevista, Óscar Arias me regaló su libro con la dedicatoria que dice
El día de la entrevista, Óscar Arias me regaló su libro con la dedicatoria que dice "Para Mónica, amiga de siempre. Con afecto, Óscar Arias S.".

Al finalizar la entrevista se desplazó a su escritorio para buscar algunas fotos en su computadora. Allí me insinuó (con un gesto) que me sentara sobre su pierna para que pudiera ver en la pantalla. No sé qué cara hice pero recuerdo que me mencionó que su esposa no se iba a enojar.

Ahí yo cambié el tema pues había conocido a su esposa quien fue portada de nuestra revista en febrero de ese año. Le comenté que yo la había entrevistado y que era una señora admirable.

El hecho no pasó a más. No hubo una agresión sexual, por suerte. Salí asustada y abrumada. Para ese entonces yo tenía 27 años –aunque pude haber tenido 18 o 33, y posiblemente tampoco hubiera sabido cómo reaccionar–.

Ahora que leo las acusaciones de agresión sexual que se han hecho públicas, este episodio vino a mi mente (y a la mente de mi editora y de un colega periodista a quienes, en el momento, les comenté lo sucedido).

Hoy, este momento incómodo que me hizo vivir Óscar Arias recobra importancia. Mujeres, yo también les creo. Yo también me sentí intimidada.