José Antonio Alvarado Trejos.30 octubre, 2017

Sin acceso a métodos anticonceptivos, las mujeres pobres, y particularmente las que tienen menor escolaridad y viven en áreas rurales, están más expuestas a la fecundidad no deseada. Esto trae como consecuencia mayores riesgos para la salud así como repercusiones económicas negativas tanto para ellas como para sus hijos.

Las desigualdades laborales y salariales en la mayor parte del mundo son reflejo de la inequidad en salud y derechos sexuales y reproductivos. Las mujeres más pobres, con menor acceso a salud sexual, presentan mayores probabilidades de estar desempleadas o subempleadas y de ganar menos que los hombres.

Así se refleja en el informe del Estado de la Población Mundial 2017, titulado Mundos Aparte: La salud y los derechos reproductivos en tiempos de desigualdad, del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA por sus siglas en inglés).

En los llamados “países en vías de desarrollo”, las mujeres más pobres son las que tienen menor acceso a los servicios de salud sexual, a la vez que sus congéneres del quintil superior gozan de una mayor oferta de servicios de calidad. Asimismo, se evidencia una necesidad importante de planificación familiar entre las mujeres que viven en situación de pobreza.

Costa Rica, como parte de Latinoamérica, la región más desigual del mundo, en la que el 10% de la población acumula el 71% de las riquezas, no está exenta a esta realidad.

Fuente: UNFPA con datos del INEC
Fuente: UNFPA con datos del INEC

¿Cuáles son las desigualdades a las que se enfrentan las mujeres en materia de salud sexual y reproductiva?

1. Dar a luz: Aún existen cientos de millones de mujeres a las que se les niega información, servicios y suministros relacionados con dar a luz de manera segura.

2. Anticonceptivos: Los datos sugieren que el uso de anticonceptivos es menor entre las mujeres más pobres, de zonas rurales o con mayores carencias educativas que entre las mujeres más ricas, de zonas urbanas y con un nivel de estudios superior.

3. Acceso: Las mujeres casadas o que viven en unión libre en los países en vías de desarrollo no gozan del mismo acceso que las mujeres que viven en países desarrollados.

4. Atención prenatal: El acceso más reducido a los servicios de atención prenatal se registra entre el 20% de las mujeres más pobres.

5. Sin asistencia: Las mujeres más pobres tienen más probabilidades de dar a luz sin asistencia de personal de salud calificado.

6. Salud materna y supervivencia de los recién nacidos: En general, la mortalidad neonatal está descendiendo en todos los países. Sin embargo, en la mayoría crece la desigualdad entre los quintiles de riqueza. La diferencia en la tasa de recién nacidos que sobreviven el primer mes de vida ha aumento en años recientes.

Fuente: UNFPA con datos del INEC. Registros de nacimiento del 2015.
Fuente: UNFPA con datos del INEC. Registros de nacimiento del 2015.

¿Cómo influye la desigualdad en salud reproductiva en la economía?

Las desigualdades disminuyen las capacidades de las mujeres y dan lugar a una menor variedad de opciones y oportunidades de trabajo y medios de vida. Al tener menores ingresos, las mujeres disponen de menos recursos para acceder a los servicios básicos como los de planificación familiar, que podrían facilitar su incorporación a la fuerza de trabajo y la obtención de una remuneración superior.

Esta situación desencadena un círculo vicioso que impide que las mujeres, sus hijos y los hijos de sus hijos salgan de la pobreza.

Fuente: UNFPA con datos del INEC. Encuesta Nacional de Hogares.
Fuente: UNFPA con datos del INEC. Encuesta Nacional de Hogares.

¿Qué podemos hacer al respecto?

La búsqueda por una nación y un mundo más equitativo depende de los esfuerzos que realicen tanto entidades estatales, organizaciones, y cada uno como miembros de la sociedad.

1. Cumplir con los compromisos y obligaciones en materia de derechos humanos.

2. Eliminar las leyes discriminatorias que impidan a las mujeres acceder a la información y los servicios de salud sexual y reproductiva.

3. Responder a todas las necesidades de planificación familiar insatisfechas.

4. Prestar un servicio de protección social universal.

5. Adoptar políticas progresistas que aumenten los ingresos del sector más pobre de la población.

6. Eliminar los obstáculos económicos, sociales y geográficos que impiden el acceso de las niñas a la educación secundaria y terciaria y su participación en otras ramas académicas.

7. Trabajar en pos de la medición de todas las dimensiones de la igualdad.

En el ámbito de la salud y los derechos sexuales y reproductivos, los países que han apostado por invertir en salud han logrado generar milagros económicos que han creado nuevas oportunidades para todos, como por ejemplo Corea.

El doctor Babatunde Osotimehin, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Directos de UNFPA, expresó que “la reducción de las disparidades que afectan a las mujeres y niñas en ámbitos como el de los ingresos, la educación y el empleo, entre otros, dependerá en gran medida de que se les facilite el ejercicio pleno de sus derechos reproductivos”, lo que a su vez generará un impacto positivo en la economía nacional y desarrollará ciudades y naciones más equitativas y prósperas.