Cristina Mora Jiliuta.26 agosto, 2016
Gay rights
Gay rights

Al vaivén de botellas y vasos rotos y los gritos de rebelión de unas 500 personas, el viejo edificio de dos plantas y paredes de ladrillo del Stonewall Inn presenció el chispazo de solidaridad que puso un freno a la violencia policial y dio vida a un hito en el movimiento de lucha por los derechos LGBTI en el mundo.

Hoy se cosechan los frutos tempranos de una lucha larga para la cual Stonewell fue punto de quiebre; más de 40 países legislan de algún modo las uniones entre parejas del mismo sexo y cada día se suman más.

Ese número 57 de Christopher Street, en el corazón de Greenwich Village en Nueva York, fue el cascarón protector que ofrecía a la comunidad sexualmente diversa de finales de los años 60 la posibilidad de expresarse sin ser reprimidos por las autoridades, en un bar de vidrios gruesos.

A 47 años del inolvidable 28 de junio de 1969, muchos veteranos aún recuerdan la represión, los golpes y los frecuentes arrestos en las calles neoyorquinas antes de esa noche en la que algo cambió. Stonewall fue también un hito que incluyó a las personas trans y visibilizó el movimiento de drag queens. Hoy, esa calle neoyorquina alberga el primer monumento de los derechos gais, instaurado en el 2016 por el Presidente Barack Obama.

A partir de este suceso, se desencadenaron una serie de manifestaciones contra la policía, en las que se demandaba la igualdad de los derechos de homosexuales, bisexuales, transexuales, así como un alto a las agresiones. Este hecho dio raíz al mes del orgullo LGBT, que se celebra cada junio, en distintas partes del mundo.

En 1970, exactamente un año después de la rebelión de Stonewall, se realizó la primera marcha del orgullo gay de la historia. A lo largo de 15 manzanas, los marchantes vestían de colores y desfilaron desde Christopher Street, donde se encuentra Stonewell, hasta el Central Park. Se calcula que unas 5 mil a 10 mil personas estuvieron presentes.

En 2019 la sede del desfile World Pride será Nueva York: Allí se celebrarán los 50 años del inicio oficial del movimiento gay.

Mucho ha cambiado desde aquel entonces, casi medio siglo atrás los homosexuales no podían bailar si no había mujeres presentes. En Nueva York, se estableció una ley que decía que por cada dos hombres debía haber una mujer en la pista de baile.

Como curiosidad, la famosa agrupación Village People tomó su nombre de las revueltas y del legendario Greenwich Village, donde se inició el movimiento gay. El ritmo de YMCA fue una revolución musical que le dio su propio empujón al movimiento gay: lograron reunir en sus conciertos a parejas gays con familias conservadoras, lo que no habría pasado en ninguna otra circunstancia.

La Asociación Americana de Psicología consideró la homosexualidad como una enfermedad hasta 1975 y realizó durante años diversos tratamientos para curarla, como conectar a las personas a electrodos, realizarles lobotomías o incluso castrarlos.

No fue hasta 1990 que la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades. Esto sucedió el 17 de mayo, por lo que en esta fecha se conmemora el Día Mundial contra la Homofobia.

Antes de Stonewall

Pese a que Christopher Street fue testiga de una noche que marcó un antes y un después, décadas antes los movimientos por el reconocimiento social de homosexuales y transexuales ya se cocinaban a fuego lento.

En 1897 se creó en Berlín, Alemania, el Comité Científico Humanitario, convirtiéndose en la primera organización pública de defensa de derechos gais de la historia.

Con la ascensión del régimen nazi al poder en 1933, Hitler pretendía acabar con las "impurezas" de una raza no aria: judíos, anarquistas, feministas, homosexuales, gitanos y latinos, entre muchos otros. Los homosexuales fueron perseguidos y masacrados, además de violados por dirigentes nazis.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la situación empeoró: el homosexual judío, marcado por un triángulo rosa invertido delante de un triángulo amarillo, era considerado el ser más bajo dentro de la Alemania nazi.

Durante los años siguientes, una gran cantidad de organizaciones levantaron sus voces para poner los derechos de las personas sexualmente diversas en la opinión pública.

Mapamundi diverso

En el 2001, Holanda dio un paso de gigante en materia de derechos humanos y se convirtió en el primer país en el mundo en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. El último que avanzó en ese sentido fue Italia, cuyo parlamento aprobó el matrimonio gay en mayo del 2016, al cierre de esta edición.

A los países bajos le siguieron Bélgica (2003), el estado de Massachusetts, Estados Unidos (2004), España (2005) y Canadá (2005). En el 2006 Sudáfrica se convirtió en el primer país africano en aprobar las uniones entre personas del mismo sexo según dictamen judicial.

La situación sudafricana es una paradoja: en el país existe igualdad matrimonial desde hace mucho, pero también múltiples problemas de violación y agresión contra las lesbianas, de manera que resulta un buen ejemplo de la ineficiencia de la legislación.

Durante el 2006, el Estado judío de Israel reconoció los matrimonios gais contraídos en el extranjero:Tel Aviv se posicionó como uno de los destinos turísticos gais más importantes del mundo.

Una veintena de países ya aprobó el matrimonio igualitario en el orbe y en cerca de 16 países más se ha llegado a legislar la unión entre parejas del mismo sexo, pero con características inferiores al matrimonio civil en cuanto a cantidad de derechos.

El año pasado, el 26 de junio del 2015, a dos días del aniversario de Stonewall, la Corte Suprema de Estados Unidos hace legal el matrimonio entre personas del mismo sexo en todos los estados del país, al decidir que su prohibición viola la Constitución de esa nación.

Persecución por amar

En unas 75 naciones no existe legislación - como es el caso de Costa Rica- o el tema apenas está comenzando a discutirse. En una treintena de países se ha avanzado en derechos: hay leyes de protección y de no discriminación específicas para personas sexualmente diversas.

Lo verdaderamente preocupante es que en 65 países penan con prisión las conductas sexualmente diversas y existen once naciones que responden a las relaciones entre parejas LGBTI con pena de muerte y persecución. (Ver gráfico). Los actos homosexuales entre adultos y la "sodomía escandalosa" dejaron de considerarse un crimen en Costa Rica en 1971. No fue hasta el 2002 que esta figura se eliminó del Código Penal costarricense.

En América Latina y el Caribe, los países más avanzados en derechos LGBTI, en los que la igualdad matrimonial está aprobada parcial o totalmente, son México, Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia. Entre los más restrictivos figuran Belize, Guyana, Trinidad y Tobago y Jamaica.

En los países africanos y musulmanes el colectivo LGBTI es aún altamente reprimido. En el 2014, 38 de los 54 países africanos consideraban la homosexualidad ilegal. Sin embargo, la homosexualidad encuentra un agujero ante la ley que la condena.

No se consideran ilegales, sin embargo, las violaciones correctivas en Uganda, las mutilaciones genitales femeninas generalizadas en toda la franja subsahariana, ni tampoco la privación de ayuda médica a un enfermo con el virus del SIDA.

La lucha tica

A pesar de la oposición de la iglesia Católica y de los diputados del bloque cristiano y su defensa reiterativa de la "familia tradicional", dos parejas del mismo sexo permanecen legalmente unidas en Costa Rica y el mundo no ha terminado.

Jazmín y Laura son esposas de primeras planas. La letra "M" es la responsable de que ellas sean la única pareja del mismo sexo que logró casarse en Costa Rica, un país donde la lucha por el matrimonio igualitario palpita desde hace 13 años.

Esa letra, la treceava del abecedario, se coló en lugar de la "F" de femenino en sus documentos y le permitió a Jazmin Elizondo -quien es biológicamente mujer y se identifica así- unirse a Laura Florez-Estrada, gracias a un error registral que legalmente identificaba a Jaz - como le dicen sus allegados- como hombre.

Hoy, tanto la pareja como sus testigos y el abogado que las casó enfrentan una denuncia penal por parte del Registro Civil por efectuar un matrimonio entre dos mujeres pese a que esto no está permitido en Costa Rica. Por ahora, ellas siguen casadas.

Christian Zamora y Gerald Castro esperaron dos años de engorrosos trámites para tener la primera unión de hecho entre personas del mismo sexo de Costa Rica. Estos hombres aprovecharon un portillo legal que abrió la reforma de la Ley General de la Persona Joven para oficializarse como pareja, cosa que no habían podido alcanzar tras doce años de convivencia.

En este caso, la piedra angular no fue una letra sino un mes: los treinta días que le faltaban a Gerald para dejar los 35 años, que es la edad límite para que la normativa de la persona joven rigiera sobre él y su pareja. Un mes de papeleo que les valió el reconocimiento de su unión.

Cuando supieron que les habían aprobado el trámite, tras la felicidad vino la culpa y el sentimiento de responsabilidad: ellos se convirtieron en la primera y única pareja de hombres legalmente unidos, pero su derecho no podía extenderse al resto de parejas del mismo sexo del país. Esto, pues el suyo es un caso particular y no de un fallo constitucional ni una ley: son la única pareja que se beneficia.

El primer matrimonio homosexual se llevó a cabo hace 15 años en Holanda y la sociedad no ha decaído. El 2015 fue un año clave para esta lucha en tierra tica, pero aún no existe igualdad para todos.

En el 2003 inició todo en Costa Rica: una tarde de abril, el abogado costarricense Jashin Castrillo presentó una solicitud ante el Juzgado de Familia de Alajuela para que le permitieran casarse con su pareja.

A sabiendas de que el inciso sexto del artículo 14 del Código de Familia de Costa Rica prohíbe expresamente la celebración del matrimonio entre personas del mismo sexo, Castrillo sentó un precedente importante 13 años atrás: le dejó saber a la Sala Constitucional que en nuestro país había parejas del mismo sexo y que querían casarse.

Por la corriente legislativa han pasado varios proyectos de ley que buscan una sola cosa: el reconocimiento de derechos para parejas del mismo sexo. Lo hacen en forma de uniones civiles, sociedades de convivencia o matrimonio civil.

El mar de propuestas ha generado confusiones pues los proyectos difieren en algunos aspectos y sus opositores han aprovechado esta coyuntura para entorpecer su avance. Un ejemplo es el ex diputado Justo Orozco, del partido Renovación Costarricense, quien presentó cerca de 950 mociones al proyecto de Sociedades de Convivencia.

"En el fondo lo que necesitamos es que se reconozca a las parejas. Lo ideal es el matrimonio y no vamos a dejar de pelear hasta conseguirlo. Si de paso conseguimos otra cosa parecida perfecto, porque así se protegen muchas parejas", aseguró el jurista Marco Castillo, activista del Movimiento Diversidad.

"Tenemos derecho a acceder a todas las instituciones que existen para el resto de las personas y una de esas es la institución del matrimonio. Es un razonamiento con demandas de igualdad. Los sectores conservadores han tratado de pervertir la demanda y decir que el matrimonio no es un derecho humano. Pero eso no es lo que se está diciendo: se está planteando un principio de igualdad básico, que en teoría debe tratar a todos los ciudadanos como iguales e incluso apoyar a aquella gente que está en una situación de desigualdad", planteó la socióloga Montserrat Sagot.

Nuestro país se ha sometido a un proceso de socialización y culturización que podría permitir la equiparación de derechos de matrimonio a parejas del mismo sexo. Así, las historias de Laura y Jazmín y de Gerald y Christian no serían las únicas para contar.