María Paula Álvarez.10 abril

El 11 de abril se conmemora la Batalla de Rivas, una de las más importantes de la historia de nuestro país. Aquella en la que los soldados marcharon, guiados por nuestro presidente, hasta Rivas de Nicaragua. Todo esto para proteger nuestro país de las manos filibusteras.

Mucho se sabe de las generalidades de la Batalla de Rivas: que la batalla fue extremadamente extensa, que íbamos perdiendo, que Juan Santamaría arriesgó su vida para ganar; que después hubo una gran epidemia que, desgraciadamente, arrasó con la vida de muchos costarricenses. Sin embargo, muy poco se habla de grandes protagonistas de esta batalla y la campaña en general: las mujeres.

Me acuerdo que, cuando estaba en la escuela, de vez en cuando se mencionaba a Pancha Carrasco. “Una señora muy valiente que fue a la guerra para cocinar y cuidar a los soldados”, decían mis maestras de aquel entonces. Justamente ahí está el error: no fue así.

Carrasco sí estuvo ahí, claro. Pero no era solamente la cocinera, era un soldado más. Pancha siempre estuvo en contra de la injusticia. De hecho, su primera participación política data al tiempo de Francisco Morazán, donde repetidas veces se manifestó en contra de los ideales del gobierno.

Efectivamente, en la tropa, sí tuvo las “funciones de las mujeres” de aquella época. Sin embargo, los historiadores cuentan que era una parte de vital del equipo, pues ayudaba en estrategias de combate y cuando tenía que empuñar un fusil, lo hacía sin dudarlo. Luchó en Rivas para recuperar el cañón del que los filibusteros se habían apoderado.

Después de la batalla, Pancha aún tuvo que vivir la epidemia. Durante este período, atendió a los enfermos y enterró a las víctimas. Después, volvió a pie hasta San José. Pero no termina ahí: casi un año después, cuando el gobierno de nuevo convocó al pueblo para combatir a las tropas filibusteras, Pancha no lo dudó un segundo.

En esta ocasión, las tropas estadounidenses se rindieron y los costarricenses volvieron a casa felices y triunfantes. Al reconocer a los soldados de la Campaña, el Presidente reconoció también a Pancha, por destacarse como una valiente patriota.

Mujeres al poder

Además de Pancha, las mujeres en general tuvieron un papel muy importante que no es reconocido. No solo las enfermeras y ayudantes que estaban en guerra, pues sin ellas el ejército no habría podido sobrevivir. Sino también las mujeres que se quedaron en Costa Rica.

¿Por qué las que se quedaron? Los hombres se fueron a luchar pero la vida tenía que seguir adelante y las mujeres quedaron a cargo del comercio y manejo del país. Sin su participación, la economía se habría congelado durante el tiempo del combate. Sin embargo, asumieron los roles que necesitaban cumplir y sacaron el país adelante a pesar de la difícil situación que se vivía.

Todo esto nos deja una moraleja: sí, es importante recordar la batalla; recordar a Juan Santamaría y a los miles de soldados que murieron para salvar nuestra Patria. Pero también es vital recordar que el mérito no es solo de ellos, y que miles de mujeres tuvieron que adoptar roles desconocidos y de diferentes maneras también ayudaron a nuestro querido país.

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