.14 octubre, 2015
Tribunales de Justicia de San José
Tribunales de Justicia de San José

"¿Qué es acoso callejero?", me pregunta la funcionaria del Juzgado Contravencional del I Circuito. Entre asombrada, incrédula y confundida, le explico a la oficial que me toma los datos lo que me ocurrió la tarde del martes 13 de octubre en pleno centro de San José. Ella me indica que no registran una categoría para este tipo de abusos. Me hace saber que pondrá mi denuncia bajo la categorización 0168 del juzgado, que corresponde a "palabras y actos obscenos". Me pregunta si el hombre me tocó y ante mi respuesta negativa evita marcar la casilla de "tocamientos inmorales" en el acta que levanta.

En ese momento, ya no sé si me están tomando el pelo o si hay una cámara escondida. Un impulso me invita a irme y dejarlo todo así, pero me quedo. Me quedo y sigo con mi denuncia porque es mi deber como ciudadana. Me digo que no es tan grave que la oficial no sepa lo que es el acoso callejero o que tenga dudas de cómo catalogar correctamente lo que vengo a denunciar: después de todo, las denuncias por acoso callejero no son para nada comunes. La gente habla mucho, opina en redes sociales y se da con piedras en el pecho, pero NADIE denuncia formalmente. Por eso me quedo. A pesar de la poca preparación que tiene el Juzgado Contravencional para recibir mi queja, yo la voy a hacer porque es lo correcto y porque así puede ser que a la próxima persona que denuncie el proceso se le haga más llevadero.

Juzgado
Juzgado

Nota importante: las denuncias contra acoso callejero deben hacerse ante el Juzgado Contravencional y no ante el Organismo de Investigación Judicial, como se me hizo creer cuando llamé al 911 para reportar lo sucedido. Esto lo comprobé tras dar varias vueltas en el OIJ hasta que finalmente un alma caritativa me mandó al edificio del frente. Ahórrese un par de escalones y vaya directo a la edificación de los Tribunales de Justicia, tercer piso.

Me armo de paciencia y le relato los hechos ocurridos a otra funcionaria que me atiende en el interior de las polvorientas oficinas del juzgado. Espero algo de empatía por parte de la joven oficial, después de todo es probable que también haya sido víctima de acoso callejero. No obtengo ninguna muestra de solidaridad. No importa, seguimos. Se lo cuento todo y le muestro las fotos de mi celular. "Tiene que traerlas impresas o en un disco compacto para incluirlas como prueba documental". Respiro. "Más tarde las imprimo en la ventanita de impresiones de la esquina, no importa", me digo.

Acoso callejero
Acoso callejero

La funcionaria me explica que como solo cuento con el número de placa del taxi y el nombre del dueño registral, la denuncia debe hacerse contra ignorado o desconocido. Esto, porque no es posible corroborar que quien tiene la placa registrada sea el chofer que me acosó. Acepto y procedo con el trámite.

El proceso es tedioso, sí. Hay que armarse de paciencia, también. Pero, por favor les pido que no dejen de ir a denunciar. Solo así vamos a agilizar los trámites. Si hoy hubo solo una denuncia, pero mañana hay 10 por el mismo motivo, estoy segura de que van a durar menos en atender a las y los afectados.

Media hora después y gracias al poder de las redes sociales, el dueño registral del taxi me contactó para ofrecerme una disculpa en nombre de su empleado, entiéndase el acosador. Me aseguró que iba a terminar la relación laboral con el taxista y que no toleraba ese tipo de conducta. Además, me proporcionó el nombre completo y número de cédula del susodicho. ¡Por fin mi denuncia va a tener nombres y apellidos!

Me devolví al juzgado para añadir ese dato a mi denuncia y para entregar las fotos, ahora en papel, que logré tomar al agresor. "No hay sistema. Si gusta espera o vuelve mañana", fue lo que me dijeron en aquella oficina. Terrible y tedioso, pero era necesario hacer todo lo posible para denunciar. Me esperé. El sistema nunca volvió. Se acercaba la hora del almuerzo y las conversaciones sobre compras por catálogo de las funcionarias fluían a todo dar. Mi paciencia se agotaba poco a poco. Fui a reclamar y a pedir que me recibieran la información adicional. Me la recibieron en papel, por medio de un formulario. Sin embargo, para hacer la declaración y solicitar medidas cautelares es necesario que sí haya sistema digital. "¿Y eso cuándo sería?", pregunto. "No sabría decirle. Esperemos que hoy en la tarde o mañana", me respondieron.

Hice lo que pude. Ese fue el día uno. Mañana volveré para terminar la denuncia.

Juzgado
Juzgado

Si no denunciamos el acoso por las vías formales, no hacemos nada. Las redes sociales sirven para crear conciencia, pero a pesar de lo engorroso y eternamente burocrático de nuestro sistema judicial; hay que hacer la denuncia. Debemos exigir cambios y quejarnos con el aparato jurídico hasta que el proceso se transforme y se facilite. Si no usamos el sistema, no podemos pretender que se fortalezca.