.29 mayo, 2017
Trogón Lodge
Trogón Lodge

Saborear el valle de San Gerardo de Dota a través de platillos con ingredientes fresquísimos, madrugar para ser testigo de la anidación de quetzales, lanzarse de un canopy y dejarlo todo atrás para estar en un santuario natural a solo 87 kilómetros de la capital.

Encallado entre el verdor de las montañas de San Gerardo de Dota, descansa un paraíso llamado Trogón Lodge. Este lugar es tan mágico como su nombre, inspirado en el quetzal, de la familia de los pájaros trogones.

Tras una hora de viaje, ya se asoman las hortensias que bordean el camino. El cielo es de un celeste placentero y la temperatura comienza a refrescar. Viajamos entre ventas de chiverre y las clásicas sodas donde los traileros y jornaleros pasan a desayunar. El paisaje es pintoresco pues tras las plantaciones de papa y zanahoria, la vegetación del bosque nuboso se asoma a nivel del río, mientras pasamos entre particulares salas de belleza con rótulos de Hello Kitty y soditas típicas que huelen a café recién chorreado.

San Gerardo es un poblado de 220 habitantes, acogedor y perfecto para una escapada de fin de semana a solo dos horas de la capital. Ya sea para presenciar la anidación de los quetzales, para divertirse entre estanques de trucha o degustar la producción local de vegetales y frutos.

Los sonidos del río Savegre y la serenidad del bosque hacen que esta sea una sede perfecta para desconectarse de aparatos tecnológicos y descansar o, incluso, tomarlo como destino de luna de miel o para una boda al aire libre amenizada por los cantos de los quetzales, lejos del ruido citadino.

Verdor en todo sentido

Si tiene particular interés en la sostenibilidad y siempre se asegura de que los lugares que visita cumplan con normas ecológicas, en Trogón se sentirá impresionado. Este sitio se ha ganado las 5 hojas del Certificado de Sostenibilidad Turística, que demuestran su compromiso ambiental. Solo 59 hoteles en Costa Rica gozan de este reconocimiento.

Es un hotel boutique de 22 habitaciones estándar y una superior. Aquí, en el Valle Savegre, estará en contacto con unas 175 especies de aves, de las 900 que hay en todo el territorio costarricense.

Levántese temprano, disfrute de las vistas del valle de Cartago y, acompañado de un calientito café fresco de la zona, ármese de valor para salir al frío de la madrugada y descubrir los escondites favoritos de los quetzales, que puede ver dentro de la propiedad del hotel o a pocos metros de ella.

La madrugada y las temperaturas bajas que vaporizan el aliento habrán valido la pena cuando los pajareros de la zona le muestren un quetzal en su hábitat natural, en temporada de anidación. Es un espectáculo imperdible.

Las tonalidades de San Gerardo invitan a quedarse en este poblado a 2200 metros sobre el nivel del mar, rodeado de ecología prácticamente virgen. Las suculentas abundan en este lugar y contrastan con las flores de todos colores, que frecuentemente se convierten en el desayuno de los colibríes.

Mucho por descubrir

Aléjese de todo y sienta el río Savegre, el más limpio de Centroamérica, vibrar a sus pies.

A tan solo 9 km se encuentra el parque nacional Los Quetzales. Si desea visitarlo, le recomendamos hacerlo antes de llegar a San Gerardo (si viene de San José) o a su regreso a la capital.

Para quienes pasan más tiempo conectados a sus teléfonos, será un descanso liberador. Las habitaciones están hechas de madera y cuentan con calefacción pues la temperatura baja bastante por la noche. Los hospedajes tampoco cuentan con televisión o teléfono pues la idea es conectarse con lo natural.

El hotel cuenta con un rincón de lectura donde puede dejar e intercambiar todo tipo de literatura. La propiedad tiene varios senderos que puede disfrutar para ver la flora y la fauna. Además, puede disfrutar de los 8 cables de canopy del lodge.

También, hay un tour nocturno de observación de búhos y lechuzas. Durante este recorrido, es posible observar algunas dantas, murciélagos y otras especies.

Desde San Gerardo se puede subir el Cerro de la Muerte con caminatas especiales de unas 5 horas, además, se ofrecen caminatas por el páramo con preciosas vistas y vegetación muy diferente o paseos a caballo que se ofrecen con don Felo, un lugareño que lleva a los visitantes por ríos y cataratas durante unas dos horas al lomo del animal.

Comida auténtica

Con un concepto "de la granja a la mesa", el restaurante El Quetzal de Trogón Lodge permite disfrutar de trucha fresca directo de los estanques de la propiedad, vegetales recién cortados de la plantación hidropónica, fruta local y muy diferente a lo que podría haber probado y mermeladas caseras recién hechas, así como pan horneado diariamente con una receta propia.

Los tiempos de comida se pueden ordenar a la carta y tienen servicio de buffet. También pueden comer allí visitantes por el día, no es necesario hospedarse en el hotel para disfrutar de su gastronomía.

Un impensable paté de trucha ahumada, que de seguro solo podrá disfrutar acá como receta original, es definitivamente un platillo que debe probar.

El Quetzal tiene además oferta para veganos, vegetarianos, celiacos y se adaptan a cualquier otra restricción alimenticia de sus huéspedes.

Parte del encanto de la zona es la variedad de fruta que solo encontrará allí. Sorpréndase con el dulzor de la curuba, fruta de color amarillo fuerte, con pequeñas semillas en el interior conintenso sabor.

La uchuva, la papaya chilena y tomate de árbol, así como la mora y el melocotón destacan en postres y salsas que acompañan las carnes.

En su finca hidropónica producen lechuga, espinacas, puerro, cebollín, acelgas, perejil, tomillo, romero, salvia, orégano, culantro, arúgula y apio.

Tostadas hechas con lentejas y trucha ahumada, sorbet de papaya chilena con dados de papaya criolla, lomo de res con reducción al vino tinto con moras, rollo de trucha rellena de hongos y queso sobre mostaza cremosa y cama de espinacas o rollos de berenjena gratinada rellenos de ratatuille y espejo de tomate son algunos de los elaborados y exquisitos platillos que se pueden disfrutar en el restaurante. Sin duda, su gastronomía no tiene igual.

Además de El Quetzal, Café Kahawa es una propiedad hermana del Trogón Lodge, que forma parte del Grupo Mawamba. Este café se encuentra a solo dos kilómetros del hotel y ofrece un espectacular brunch con ingredientes autóctonos de la zona.

En Kahawa puede disfrutar de tostadas de paté de trucha ahumada, tortillas palmeadas con frijol negro, queso quebrado y huevo frito, panqueques de banano, hierbabuena, uchuvas y moras silvestres y mucho más. También puede deleitarse con una deliciosa infusión de rosas, cosechadas en la zona.

Trogón Lodge es un interesantísimo destino gastronómico, uno de los mejores sitios para avistamiento de quetzales y otras aves y un santuario ideal para dejar todo atrás y fundirse con la naturaleza.