Cristina Mora Jiliuta.15 abril, 2016
Colibríes en Blue River Resort, Upala
Colibríes en Blue River Resort, Upala

Imagine relajarse en aguas termales naturales por la mañana, visitar un volcán, y acercarse a miles de especies ticas de flora y fauna y terminar el día a metros de distancia de 28 dinosaurios animatrónicos de tamaño real. Todo esto y más es posible si visita Dos Ríos de Upala.

Upala no es un lugar convencional para vacacionar, pero sorprende. Allá donde se desdibuja la frontera entre Alajuela y Guanacaste y el verdor del bosque tropical húmedo se apodera de la respiración, emerge este cantón cuya riqueza turística se mantiene casi inexplorada.

Mentalícese para manejar por un buen rato desde la capital, cercano a las 5 horas. En esta ruta, de unos 228 kilómetros, disfrutará de todo tipo de paisajes sorprendentes. Una de las opciones para llegar a Upala es tomar la ruta 27 y salir a la carretera Interamericana, tomar un desvío en Quebrada Grande, hasta llegar a Dos Ríos de Upala.

Asegúrese de hacer una parada estratégica, digna de muchos selfies, en el proyecto eólico Miravalles. Con un poco de suerte, topará con panoramas magníficos con arcoiris, valles y las majestuosas torres eólicas.

Una vez superada esta parada estratégica, podrá guiarse por los rótulos de diferentes complejos turísticos de la zona. En esta ocasión, optamos por el Blue River Resort & Hot Springs.

Si algo es seguro, es que no se aburrirá pues hay qué hacer para todos los gustos. El resort boutique ofrece cuatro piscinas de agua termal natural y una piscina de agua fresca que incluye un tobogán para los más atrevidos. Además, la cercanía con el río Azul, aparte de dar nombre al complejo permite hacer caminatas por sus orillas, tours de aventura ecológica y relajante como caminatas a caballo, tubing con neumáticos por el río, rafting y mucho más.

Para pasar un momento relajante es ideal disfrutar de un baño de barro volcánico que dejará la piel tersa, seguido de un rato en el sauna natural.

Para quienes gusten del acercamiento con la naturaleza las opciones son variadas: el santuario de aves silvestres, los estanques de tortugas y ranas, un jardín de orquídeas, un mariposario y hasta la posibilidad de que niños y adultos compartan con burros y caballos miniatura.

Una vista del majestuoso volcán Rincón de la Vieja será lo primero que vea al amanecer pues las cabañas rústicas dirigen su vista hacia él.

Los amantes de la gastronomía y del buen beber podrán deleitarse en el Tiki Bar y experimentar la cuchara del chef Yorbi. Desde pizza hasta filet mignon, nachos o patacones, es probable que encuentre una opción para cada gusto.

Parte de las maravillas de Upala es su cercanía con infinidad de lugares turísticos que podrá conocer: río Celeste, Refugio de Vida Silvestre Caño Negro, el Parque Nacional Rincón de la Vieja o el volcán Miravalles. Además está a tan solo una hora del calor seco liberiano o de las imperdibles playas guanacastecas.

Rugidos de la prehistoria

Sesenta y cinco millones de años después de que el último dinosaurio desapareciera de la Tierra, este parece ser el único rincón del país donde los dinosaurios no se extinguieron; tomaron forma animatrónica.

Pareciera que las intenciones de la escena de Jurassic Park, donde el director del filme nos ubica en Costa Rica, se cumplen cual profecía. Pero no en San José; en Dos Ríos de Upala.

Dino Park se ubica dentro del complejo turístico Blue River Resort & Hot Springs y es el primer parque de dinosaurios completamente ecológico de Latinoamérica y es también el sueño cumplido del niño interior de Daniel Apelboim, propietario del resort.

Al bajar por el sendero del parque, niños y adultos encontrarán 28 dinosaurios de tamaño real. Estos animales animatrónicos emiten sonidos, iluminan sus ojos, mueven sus colas y patas y transportan a una era antigua. Lo mejor es que están totalmente rodeados por el verdor de la selva costarricense.

En promedio, un dinosaurio cuenta con 7 motores internos y varios ecualizadores de movimiento. Además, son amigables con la naturaleza pues cada uno gasta la energía que gastaría un bombillo de 100 watts.

En su construcción ni un solo árbol fue derribado. En su lugar, Apelboim se tomó la tarea de distribuir los senderos y los dinosaurios respetando los patrones naturales de bosque.

El más grande de estos especímenes es el Mamenchisaurus, que pesa 27 toneladas y mide 25 metros de largo. Este dinosaurio comía como las jirafas y por su altura y lo largo de su cuerpo no tenía competencia. Vivió hasta el final del periodo jurásico hace 152 a 145 millones de años.

Este y otros datos son parte de la experiencia educativa de visitar Dino Park, pues cada dinosaurio está debidamente rotulado y ofrece datos interesantes sobre su existencia. El personal del hotel se esmeró en realizar una investigación extensa para sorprender a los curiosos.

Los dinosaurios llegaron de China y algunos constaban de varias partes. Apelboim contó que transportar las enormes piezas desde el puerto de Puntarenas hasta el terreno de Upala fue una tarea ardua. Lo lograron con la ayuda de furgones de carga, tractores e incluso carretas con bueyes. Les tomó tres días dar un hogar tico a los enormes especímenes.

El camino se siente como un viaje a Guanacaste, sin embargo, llegará a Dos Ríos de Upala, un cantón alajuelense ubicado en las faldas del Rincón de la Vieja, cuyo índice de desarrollo social distrital lo ubica en el lugar 455, de los 477 distritos del país. Este índice evalúa la capacidad productiva de cada cantón, así como los factores que promueven o detienen su desarrollo.

Los cerca de 50.464 habitantes de Upala ven un haz de esperanza en la construcción de este parque temático pues además de dar de comer a unas 70 familias con la instalación del hotel (hace 8 años) y ahora el parque, podría significar un aumento de la afluencia turística a esta zona.

De hecho, durante el evento de inauguración se contó con la presencia del Gerente General del ICT, Alberto López y autoridades del gobierno local de Upala. Ambos entes se comprometieron a idear una estrategia para impulsar el turismo a esta región del país.

Un fin de semana para no olvidar

Además de tener cerca a un T-Rex, un brontosaurio o un velociraptor, el parque abre todos los días de 9 a. m. a 5 p. m. y no es necesario hospedarse en el complejo turístico para hacer uso de él. El costo de la entrada es de $25 para los adultos y $15 para los niños. Todo niño mayor de 3 años debe pagar la tarifa de ingreso.

Como parte de la pasión de Daniel Appelboin por la educación infantil y el progreso de Costa Rica, asegura que Blue River Resort trabajará en paquetes especiales para escuelas y organizaciones de niños y jóvenes. Además, se encuentran desarrollando un programa en el que invitarán a los estudiantes de escasos recursos de la zona a visitar el parque sin costo.

Puede obtener información de tarifas y reservas en el sitio web de Blue River Resort & Spa.