Mónica Morales.8 abril

La ciudad de Cali, la tercera más grande de Colombia, tiene un lugar especial es mi corazón. Su parque alrededor del río lleno de esculturas de gatos, la música salsa que emana de cada rincón, de cada radio de cada carro; y, por supuesto, es la ciudad donde nació y creció mi esposo.

Por primera vez montamos a nuestra hija de año y medio en un avión. El destino era conocer sus raíces, su familia colombiana y su primito Samuel que solo le lleva 4 meses de diferencia en edad.

Mi esposo quería recorrer la ciudad, abrazar a su tío, comer la comida de su abuelita y revivir con nosotras lo que él vivió de niño, así que el Lago Calima –su destino de vacaciones de infancia– estaba entre nuestros planes.

El viaje fue de San José a Bogotá, y de Bogotá a Cali. Allí rentamos un carro para ir al embalse de Calima, uno de los embalses más grandes de América.

Lago Calima, Colombia. Fotos: Shutterstock.com
Lago Calima, Colombia. Fotos: Shutterstock.com

El trayecto en carro dura aproximadamente hora y media. Aunque todo está bien rotulado, manejar en un país ajeno siempre es angustiante, así que Waze fue nuestro aliado. Para poder utilizarlo compramos un chip de datos para el celular (anoten el tip).

Nuestra hija durmió todo el camino, así que el road trip fue una maravilla. Solo hicimos una parada estratégica saliendo de Cali, en el pueblo de Yumbo, para comernos unas arepas de choclo. Son unas arepas de maíz dulce, rellenas de mantequilla y queso. Re-co-men-da-dí-si-mas. (¿Anotaron este tip también?).

Además, tengan en cuenta que en carretera se debe manejar con cautela porque en Colombia son muy estrictos con el control del tránsito y las foto multas (que se realizan a través de cámaras) no perdonan. Consejo del tío.

El lago

Llegando a Calima el clima cambia. El calor de Cali quedó kilómetros atrás, cerca del río la temperatura es fresca y soleada durante el día y fría por la noche. No está de más llevar un suéter.

El paisaje es impresionante. Montañas y nubes por un lado, y el impresionante río hacia el otro. Mis ojos y mi salud mental lo necesitaban: nada de pantallas, ni wifi, ni correos electrónicos.

La obra de este lago artificial se inició en 1961 para poner a operar un proyecto hidroeléctrico que provee energía al área industrial del Valle del Cauca. Además, aprovechando la formación del embalse, se creó una fuente de atracción turística para la región. Y es que, cuenta mi esposo, el primer paseo de todo caleño es ir a conocer este paisaje.

Lago Calima, Colombia. Fotos: Shutterstock.com
Lago Calima, Colombia. Fotos: Shutterstock.com

Los 70 kilómetros cuadrados de agua se han convertido en escenario de mucha importancia para la práctica de los deportes náuticos, celebraciones de campeonatos y competencias internacionales. Durante los fines de semana y días festivos es un llenazo. Entre semana apenas hay movimiento, pero se descansa mejor.

Uno de los deportes que pudimos apreciar es el kitesurf, deporte extremo de deslizamiento sobre el agua en el que el viento propulsa una cometa y la persona realiza vueltas y piruetas que se ven complejísimas. La fuerza en los brazos es clave. ¡Vieran qué brazos los de esos muchachos!, con el perdón de mi esposo.

Para ubicar el hospedaje lo mejor es revisar la oferta en AirBnB, pues hay muchas cabañas y fincas que los colombianos usan como sus casas de veraneo. Entre más cerca del lago, mejor. En la zona también hay hoteles y áreas de camping.

Lago Calima, Colombia. Fotos: Shutterstock.com
Lago Calima, Colombia. Fotos: Shutterstock.com

Para comer, pueden optar por los puestitos alrededor del lago, donde hay arepas, chorizos, pinchos y las tradicionales obleas (que nosotros conocemos como galletas suizas). O, pueden ir al pueblo más cercano, al pueblo de Darién donde hay diversos restaurantes para elegir.

Buga

A solo media hora del Lago Calima está otro tesoro de Colombia: el pueblo de Buga. Es concurrido porque se encuentra la Basílica del Señor de los Milagros de comienzos del siglo XX, un sitio de peregrinación que alberga una imagen sagrada de Cristo que es considerada milagrosa.

Buga, Colombia. Fotos: Shutterstock.com
Buga, Colombia. Fotos: Shutterstock.com

Este pueblo de arquitectura colonial tiene muchos rincones perfectos para sus fotografías de Instagram, es realmente hermoso. Puede caminar por las calles adoquinadas y meterse en algunos de los restaurantes a probar el delicioso sancocho de gallina.

Buga, Colombia. Fotos: Shutterstock.com
Buga, Colombia. Fotos: Shutterstock.com

Pase a visitar al Cristo de los Milagros y contágiese de la fe de los visitantes que llenan la iglesia. Cómase un helado en la explanada mientras ve a los niños corretear a las palomas y por la noche, regrese a descansar frente al Lago Calima, sin estrés ni preocupaciones.

Espero que disfrute de su viaje, tanto como lo disfrutamos mi familia y yo.