Shirley Ugalde.11 septiembre

Al menos una vez en la vida deberíamos tener esta experiencia. Ver una ballena mientras le enseña a su ballenato a nadar es algo que queda marcado en la retina, en el corazón y en la piel. Sin lugar a dudas una de las experiencias más fascinantes y en Costa Rica tenemos el privilegio de contar con una de las temporadas de avistamiento de ballenas más extensas del mundo; esto es posible porque en la Península de Osa convergen las ballenas jorobadas que migran de los hemisferios Norte y Sur.

El Parque Nacional Marino Ballena, ubicado al sur de Dominical, fue creado en diciembre de 1989 con el propósito de proteger diferentes especies marinas que habitan o transitan por este lugar, como es el caso de estos mamíferos en peligro de extinción.

Con su creación se generó un cambio muy significativo en la población de la zona, en su mayoría pescadores artesanales que encontraron en el turismo una nueva forma de sustento, en armonía con la conservación de su entorno.

Ballena en Osa. Foto cortesía César Moraga
Ballena en Osa. Foto cortesía César Moraga

El capitán Endre Vásquez es uno de ellos. Él ha pasado toda su vida en el mar. Desde niño aprendió el oficio de pescador y conoce estas aguas como la palma de su mano. Se lanzó en la aventura del turismo cuando este negocio apenas comenzaba a visualizarse como una posibilidad atractiva. Con la ayuda de su sobrina Karol Monge, los tours de snorkeling, pesca y de avistamiento de ballenas y delfines comenzaron a formalizarse y a crecer. Hoy lideran la empresa Pacific Expeditions CR, uno de los touroperadores más consolidados de esa zona, y forma parte de la asociación de operadores turísticos, integrada por más de 40 asociados y que regula la actividad en esa región del país.

La ventaja de contratar los servicios de operadores agremiados, es que ellos cumplen con requisitos de seguridad, que garantizan el bienestar de los turistas, así como el de los animales.

Aproveche la temporada de festival

Lo primero que se debe tener en cuenta cuando se visita esta zona es que no se trata de un parque de diversiones ni un zoológico. Acá el excursionista ingresa al espacio natural de un animal salvaje y, como tal, su comportamiento es impredecible –de ahí la importancia de que exista una asociación que regule estos viajes y garantice su correcto manejo–.

Partimos de que no existe una garantía absoluta de que veremos ballenas el día que elegimos para nuestra visita. Sin embargo, en ciertas épocas del año, por su comportamiento migratorio, existe una gran posibilidad de verlas. La época alta de avistamiento va de diciembre a marzo y entre julio y noviembre, siendo setiembre el de mayor convergencia de estos animales en la zona. En este mes la asociación de tour operadores organiza el Festival de Ballenas, donde se abre una oportunidad de mayor acceso para el turista local.

Búsqueda en Bahía Ballena. Foto: Alfonso Quesada
Búsqueda en Bahía Ballena. Foto: Alfonso Quesada

En temporada normal, el tour tiene un costo promedio de 70 dólares, con una duración de 3 horas, incluye también snorkel y algunos pueden llevarlo a tomar fotografías a puntos cercanos. Durante los días del festival, los tours duran menos tiempo, (una hora y media aproximadamente), pero su costo es de 20.000 colones (en el caso de extranjeros deben pagar la entrada al parque nacional por aparte).

Los viajes se pueden comprar directamente en el sitio. Sin embargo, para garantizarse un espacio, elegir el horario de su conveniencia y evitarse filas, lo mejor es comprar su cupo con antelación, ya sea por teléfono o por correo electrónico.

Aunque es evidente que las ballenas son el principal foco de atención, lo cierto es que en esta parte del país es posible disfrutar de una amplia variedad de flora y fauna, tanto en tierra como en el mar. No es raro encontrar animales como lapas, aves marinas y delfines. Además, una sumergida en snorkel le permitirá descubrir desde moluscos, algas, peces multicolores y esponjas, entre otros.

Como si se tratara de un capricho de la naturaleza, su paisaje en tierra ofrece un espectáculo a la vista con su famosa “cola de ballena”. Se trata de un puente de arena que se formó mediante un proceso de sedimentación y que visto desde lejos simula una perfecta cola de ballena. En la marea baja se puede caminar sobre este puente y disfrutar de las tranquilas aguas que la rodean.