Andrea González Mesén.14 febrero

Luego de unos 30 minutos sobre una carretera de lastre y con la oportunidad de admirar paisajes inigualables de montañas completamente llenas de vegetación, se llega a Santa Elena, el centro más activo de Monteverde. Un pueblito que conserva la esencia de antaño pero que se ha envuelto en la dinámica turística que hoy mueve esta comunidad.

Es como las pequeñas ciudades rurales europeas, sus calles adoquinadas y sus no más de 600 metros de paso generan la necesidad de caminarlas para conocer cada una de las tiendas que frente a ellas se posan.

21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

A primera vista Monteverde es de esos destinos donde un mochilero es bien recibido, un par de hoteles de bajo costo, una pensión, sodas y un supermercado son suficientes para quienes se bajan del autobús que viene directo desde San José.

Fuera de esto, la oferta es amplia; a pesar de ser un punto relativamente pequeño. A diez minutos se encuentra El Establo, uno de los hoteles más antiguos y grandes de Monteverde. Ahí nos hospedamos nosotros y prácticamente aquí fue donde nos enamoramos de este mundo de vegetación.

Monteverde era un punto estratégico para la producción de leche de alta calidad, de aquí el nombre de la lechería Monteverde. Muchas de las tierras cercanas fueron reforestadas y convertidas en fincas ganaderas, mientras que otras se mantenían como santuarios naturales.

21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

Es el año 1972 se estableció la Reserva Biológica del Bosque Nuboso de Monteverde, la cual generó todo un cambio en la dinámica local. Fincas como la de El Establo pasaron a brindar servicios de cabalgata en la zona, para luego abrir sus puertas al turismo con las primeras habitaciones del hotel que es actualmente.

En total esta propiedad cuenta con 65 hectáreas, de ellas solo 10 son utilizadas por el hotel que alberga 155 habitaciones, cancha de tenis, piscina, dos restaurantes: uno de comida internacional y otro con enfoque italiano y carnes; spa y un canopy, que aprovecha a profundidad las áreas que se encuentran en regeneración.

Las habitaciones tienen todo lo necesario para una cómoda estadía. Lo bueno es que cuentan con la mejor vista del atardecer en Monteverde. Ver cómo el sol se despide de este lugar es un espectáculo natural, más en época de transición que aún se pude admirar la humedad en las zonas más bajas.

21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

Encontrar un buen café no es nada complejo en Santa Elena. Preguntando a locales llegamos a Orchid Coffe Shop, un negocio pequeño y acogedor, perfecto para refugiarse de los brisas frías y disfrutar de un delicioso café.

El batido de mango con maracuyá es súper recomendado, lo mismo que la gran variedad de capuchinos que vienen acompañados de delicados diseños en su espuma. De postre el pie de maracuyá. Una característica que los hace todavía más atractivos es que se emplean productos locales o de pequeños productores de la zona.

Las opciones de alimentación también son bastante variadas, pero quizá no tanto como los centros de actividades turísticas.

21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

No se vaya de Santa Elena sin pasar por un buen almuerzo, un cono de helado o un batido al restaurante Monteverde, el de la misma fábrica de queso. No hay que hablar mucho de este sitio, su propia fama lo ha vuelto un requisito de viaje.

Uno con la naturaleza

Para ir a este destino debe reservar por lo menos dos noches y tres días, si quiere descansar y aprovechar todo lo que tiene por hacer.

Cada día empieza bien temprano. A eso de las 6 de la mañana ya debe estar tomando el desayuno, el primer tour a la Reserva sale a las 7 a.m., puede ir por su cuenta u organizar una salida desde Santa Elena o en el mismo Establo. En la entrada de la reserva siempre hay guías que pueden ayudar con el recorrido.

Nosotros fuimos con Ronny Castro, un guía con más de ocho años de experiencia y al que no se le pasa absolutamente nada.

21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

Entrar a la reserva literalmente es sumergirse en las entrañas del Bosque Nuboso, característico por la humedad que se sienta en las copas de los árboles abriendo paso a una amplia biodiversidad.

La señal de partida es el aire fresco y frío que entra en cada respiración hasta los pulmones. Son más de seis senderos que se conectan entre sí y llevan, entre adoquines y paso en barro, a distintos puntos dentro de la reserva.

En los primeros metros es posible apreciar cómo el bosque secundario toma propiedad del espacio que algún momento fue talado. Conforme se ingresa, se pueden ver cada vez más arriba las copas de los árboles que se mueven al mismo ritmo viento. Si realmente va prestando atención a su experiencia podrá sentir la danza del bosque que lo envuelve hasta llegar a compenetrarse en uno solo.

21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

El bosque nuboso es hogar de los quetzales y un gran número de aves. Según Ronny el verdadero atractivo se encuentra en la vegetación. Las condiciones climáticas se vuelven perfectas para una amplio espectro de epífitas y otras plantas como las orquídeas, heliconias o bromeas.

En promedio la visita tarda unas dos horas y media. A la salida no dude en pasar por una taza de chocolate caliente a la soda de la Reserva o al café El Colibrí, ubicado a unos pocos metros de la entrada principal.

Adrenalina y caminata

Los más aventureros no pueden dejar pasar la oportunidad de realizar canopy en Monteverde. Nosotros les podemos contar nuestra experiencia dentro de El Establo. Ellos cuentan con su propio atractivo de 11 cables, el más lardo de 400 metros; tres puentes mono, un tarzán swing, dos rapeles, y adicional, la escalada dentro del árbol.

21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
21/12/17.Cerro Plano, Monteverde, Puntarenas, Hotel el Establo. Fotografias del Hotel, La Reserva, y el Pueblo de Santa Elena (Monteverde) Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

Tardamos cerca de tres horas en completar todo el tour, éramos tres personas más los tres guías, quienes se merecen todo reconocimiento por su excelente servicio y trato.

La mayoría de los cables ofrecen vistas increíbles del bosque. El de 400 metros es mágico, principalmente por la experiencia de ver cómo se abre el panorama. Por cuestión de segundos es posible ver desde Caldera hasta Liberia, el Golfo de Nicoya se ve en todo su esplendor y ni qué decir de las montañas de Monteverde.