Mónica Morales.5 agosto

1. Vuelve a conectarse con ella en la era de la tecnología: en el mundo de hoy, el tiempo es limitado y los horarios frenéticos. Al elegir hacer un viaje solamente con su mamá podrá establecer una conexión más profunda entre las dos. Un viaje al campo para visitar su restaurante favorito de la infancia o un vuelo a su destino de ensueño puede llevarla a momentos nostálgicos y ayudarla a desconectarse de las tensiones del hogar, mientras fortalecen su relación.

2. Aprenderá cosas sobre ella que no sabía: pasar tiempo con su madre crea un espacio para poder aprender más sobre sí misma, la historia de su familia y la razón por la que siempre le dicen “es idéntica a su mamá.” Con tanto tiempo dedicado entre sí, se preguntarán cosas que nunca habían pensado antes, como ¿quién fue su primer amor? o historias de la infancia que nunca hubieran pensado en compartir antes.

3. Puede usar el tiempo juntas para seguir aprendiendo de ella: como adultos, uno nunca para de aprender y las mamás nunca paran de enseñar. El tiempo que pasamos creciendo con nuestros padres es incomparable, al igual que una gran oportunidad para aprender de las experiencias de quienes nos dieron la vida.

4. Ella le ayudará a apreciar las cosas pequeñas: las mamás tienen una habilidad natural para señalar los detalles más finos de una situación, y un viaje con ella puede revelar un aprecio más profundo por las cosas pequeñas. Desde los detalles en los manteles hasta las sábanas de lino, los detalles son mucho más dulces cuando mamá está cerca.

5. Es la manera perfecta para agradecerle: el tiempo y energía dedicados para criarnos nunca deben pasar desapercibidos, y pasar las vacaciones juntas es la manera perfecta para darle a mamá las gracias. Si bien pocas cosas que hacemos pueden pagar por el amor y el apoyo que nos ha brindado, el tiempo de calidad y la oportunidad de explorar juntas es una manera de decir “gracias”.