Mónica Morales.13 agosto

Cuando se llega, pareciera que se entra a una joyería y aunque en sus vitrinas no se exhiben joyas preciosas, los ojos sí se encuentran inmediatamente con las más delicadas y tentadoras delicias.

Desde que abrió sus puertas, Crème Caramel, ubicado en Escazú, en Plaza Maynard, se ha distinguido por regalar a sus visitantes inimaginables sabores, con ingredientes de primera, y sin duda, a la altura de la mejor pastelería internacional.

La Chef Mónica Phillips es la creadora de este concepto, que se sale del marco de las cafeterías convencionales.

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Materializar un sueño

Desde hace unos 25 años inició este sueño, que vió la luz en febrero pasado. Desde siempre la chef supo que esto era lo que quería hacer, pero por proyectos personales quedó en espera, para atender su casa y a sus hijos, tareas de las que vive muy agradecida y realizada.

Hace unos años volvió a entrar a la universidad y se graduó como gastrónoma y es en ese momento que surge la idea de estudiar fuera del país, en Chicago, en la prestigiosa The french pastry school, de la mano de Jacquie Pfeiffer.

“Llegar aquí fue descubrir un horizonte nuevo, descubrir verdaderamente lo que significaba la pastelería, entonces confirmé una vez más que esto era lo mío” señala Phillips.

Vinieron otros cursos con otros prestigiosos chefs, como Antonio Bachour, uno de los mejores pasteleros del mundo y así comenzó a actualizarse de las tendencias internacionales, comunicándose además, con otros chefs de Europa para ver qué más pasaba allá.

Pulir la joya

Luego de tener todas las herramientas en mano, vino la hora de poner en práctica lo aprendido y de dar rienda suelta a su proyecto personal, que hoy la hace inmensamente feliz.

Año y medio se duró en darle forma, que vio la luz gracias al talento del arquitecto, Andrés Castro. “Le expliqué que lo que quería crear era una pastelería que cuando uno entrara fuera como una joyería y lo que quería era exhibir mis postres como joyas y de ahí nació la idea de cómo empezar a diseñar y así se conceptualizó”.

Sin el apoyo de su familia y principalmente de su esposo, no hubiera sido posible. Al principio el temor estuvo presente, por ser una pastelería muy distinta a lo que hay en el mercado. “No sabía si la gente estaba lista, pero el concepto lo han recibido con los brazos abiertos, nos ha ido muy bien”.

Todos los días las puertas de Crème Caramel se abren para crear experiencias. Los clientes que los visitan, se acercan para pasar un delicioso rato con amigos o familiares, y disfrutar de la buena conversación y claro, de un riquísimo café bien acompañado.

“Aquí lo que ofrecemos son productos de alta calidad, de lujo, la idea es crear esa sensación de complacer los sentidos, ese gusto sin culpa, ese deseo de comerse algo rico y diferente”.

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Todas las semanas se introduce un producto nuevo, pero siempre hay croissants, un brioche, un quiche, hay postres clásicos, budín como el de la abuelita, tartas frescas con frutas y mucho más.

Siempre hay algo para todos los gustos, sabores como chocolate, frutas, ácidos, con crema pastelera, caramelo, avellanas o el chocolate oscuro, que resultó ser el favorito de la mayoría.

Y aunque el camino para la chef es nuevo, le encanta la interacción con la gente y su retroalimentación, importante según ella para seguir creciendo y mejorar.

Otro de sus proyectos, a futuro, es abrir una escuela de alta pastelería, en donde se enseñe lo que ella pudo aprender afuera. Ese camino ya se comenzó a trazar, porque gracias a la alianza con otros chefs, se creó un programa de capacitación continua para profesionales, por lo que ya han invitado a importantes chefs a venir y compartir su conocimiento.

Crème Caramel se ubica en el nuevo centro comercial Plaza Maynard, contiguo al Novillo Alegre en Escazú. Abre de martes a sábado de 10:00 a.m. a 7:00 p.m. y los domingos domingo de 10:00a.m. a 5:00 p.m.

Su teléfono es 4702-0784 y su Facebook Creme Caramel Costa Rica.